No es fácil resumir el currículum de ciertos deportistas. Mireia Belmonte (Badalona, Barcelona, 1990) es uno de ellos. Su medallero es una colección de triunfos cuya exhaustiva enumeración podría desviar la atención de una realidad incuestionable: la nadadora es una de las mejores deportistas españolas de todos los tiempos. ¿A la altura de Rafa Nadal, Pau Gasol o Marc Márquez? ¿De Carolina Marín, Ruth Beitia o Gemma Mengual? Sobran las comparaciones. Baste decir –al final se hace necesario un cierto detalle– que ha sido campeona olímpica, mundial y de Europa, y que, en sus diferentes categorías –en piscina corta o no– y modalidades –200 metros mariposa, 800 y 1.500 libres, 400 estilos entre otros– el listado de medallas en las más grandes competiciones internacionales se acerca al medio centenar. Sí, es una de las grandes. Y la historia continúa.

Porque Mireia Belmonte afronta este verano en Tokio (del 23 de julio al 8 de agosto) los que serán sus cuartos Juegos Olímpicos, tras debutar con 17 años en Pekín 2008; lograr sus primeras medallas olímpicas en Londres 2012; y convertirse en campeona olímpica en Río de Janeiro 2016. En la capital japonesa, Belmonte será la abandera del equipo nacional, junto al piragüista Saúl Craviotto. Y, aunque acude con dudas tras un periodo con diversos problemas físicos, la nadadora no descarta en esta entrevista que haya, incluso, unos quintos Juegos.

Pero entre tanta piscina –lleva nadando desde los 4 años, entonces porque le venía bien para corregir una cierta desviación de la columna–, otra Mireia Belmonte comienza a dibujarse en el horizonte: la que protagoniza sesiones de moda, apadrina eventos, graba anuncios, selecciona a sus patrocinadores y es imagen de la firma de automóviles Hyundai.

Mireia Belmonte entre dos modelos de la gama Kona de Hyundai, de la que es embajadora desde 2016.

Justo hace un año decía usted en una entrevista que ser abanderada “sería cumplir un sueño”. Lleva camino de cumplirlos todos. ¿Le queda alguno más?

Siempre quedan retos, que antes fueron sueños, por cumplir, tanto personales como profesionales y deportivos. Lo importante es disfrutar de ellos y tratar de ser feliz con lo que cada una hace día a día. No parece encontrarse en su mejor momento, con problemas y lesiones que la han alejado de la gran competición en estos meses previos a Tokio.

No parece encontrarse en su mejor momento, con problemas y lesiones que la han alejado de la gran competición en estos meses previos a Tokio. ¿Con qué ánimo llega a estos Juegos?

Llego con ganas, con esfuerzo y con optimismo para rendir al máximo nivel.

Al margen de sus circunstancias personales, ¿ha habido tiempo de entrenar y recuperar como si nada hubiera pasado? ¿O es imposible que el confinamiento y la pandemia no pase factura a los deportistas?

Sin duda, las restricciones por la pandemia han influido negativamente en la preparación para cualquier competición deportiva. Y más aún, cuando se trata de unos Juegos Olímpicos. A pesar de ello, hay que ser positiva porque celebrar ahora los Juegos significa que vamos superando la pandemia.

Más de una vez le han invitado a hacer balance de su carrera deportiva que, obviamente, solo puede ser positivo. Perdone la intromisión, pero ¿cómo se siente en el plano personal? ¿Se atrevería a hacer también un balance de lo vivido?

Reconozco que mi vida deportiva me ha aportado una riqueza en lo personal, por lo que ha supuesto de conocer otros países, culturas diferentes y personas que me han aportado con sus experiencias.

¿O quizás es imposible en una deportista de élite separar el plano profesional del personal? ¿El primero lo ocupa casi todo?

La natación es uno de los deportes más competitivos y exigentes, donde la competencia es muy fuerte. Para conseguir un buen puesto se debe entrenar muy duro. Es esta exigencia la que a veces nos dificulta tener mayor tiempo para nuestra vida personal. Aunque siempre saco tiempo para mi familia, y seguir con mis estudios (de Publicidad y Relaciones Públicas).

Mireia Belmonte –en la imagen con vestido y broche de Miu Miu– acumula cuatro medallas olímpicas y es actualmente la campeona en 200 metros mariposa.

Dicen las crónicas que su entrenamiento con Fred Vergnoux fue el detonante de su salto de calidad. ¿Lo cree así? ¿Qué le aporta que no tenía antes?

Un buen entrenador siempre es fundamental para ir consiguiendo retos. Fred y yo formamos un buen equipo. De los entrenadores que he tenido, soy consciente que todos han sido positivos para mi carrera. El binomio entrenador-deportista es fundamental para generar concepto de equipo.

A pesar de tanta medalla, reconoce su carácter competitivo y dice que siempre quiere algo más. ¿Qué triunfo o qué conquista le serviría para decir ‘ahora sí’, ‘ya sí que he cumplido de sobra’?

En la parte deportiva, he conseguido más hitos de los que podría soñar de pequeña, pero aún me quedan algunos más por cumplir, que espero conseguir en los próximos años. En la parte personal, tengo muchos proyectos por realizar.

Hablábamos al principio de sueños. ¿Unos quintos Juegos son posibles?

En esta vida, si trabajas duro y te preparas para ello, todo es posible.

Cualquier futbolista con su currículum habría ganado suficiente dinero para él, sus hijos, sus nietos… ¿Para cuántas generaciones le llega a usted?

El deporte amateur, al contrario del deporte profesional, no dispone de los medios ni de las cantidades económicas que mueve el profesionalismo en deportes como el fútbol especialmente. En España, la única fuente de ingresos para un deportista olímpico son las becas ADO (Asociación de Deportes Olímpicos). Pero parece ser que estas becas, vitales para la supervivencia de los deportistas amateur, cada vez sufren más recortes. Aunque hemos de reconocer que, por otro lado, existe un reconocimiento de la sociedad hacia el esfuerzo que desarrollamos cuando representamos a España. Y esto siempre es valorable.

Mireia Belmonte y Saúl Craviotto como abanderados, ¿es una forma de hacer justicia a los deportes ‘minoritarios’?

Me parece muy bien que la elección de quién tiene el gran honor de ser abanderada/o se decida por méritos conseguidos en competiciones olímpicas.

¿Es complicado ser mujer en el mundo del deporte de alta competición?

El deporte ha evolucionado al ritmo de la sociedad. Pero quedan todavía muchos espacios de desigualdad entre los hombres y las mujeres. Especialmente en el ámbito del deporte profesional. En el amateurismo es diferente, pero hay que seguir luchando para que la igualdad sea real y efectiva.

Para hacernos una idea de cómo se llega a donde está usted: ¿cómo ha sido un día cualquiera de estas últimas semanas?

La clave es el hábito, mas allá de la propia inspiración. Jornadas amplias iniciándose a las 6:30 horas que incluyen entrenamientos, descanso, comida, estudio, y vuelta a empezar al día siguiente.

¿Qué cree que aporta el deporte de la alta competición a la sociedad? ¿Se trata de un mero entretenimiento; de un espectáculo; de una actividad que habla de superación y transmite valores? ¿Le gustaría seguir vinculado a él en el futuro?

La práctica deportiva es una actividad que influye muy positivamente en la sociedad. Como ya sabemos, está comprobado que la gente que incorpora el deporte en su rutina diaria tiene una mayor calidad de vida durante más años que aquellos que tienen hábitos más sedentarios. No hay duda de que el mundo del deporte, por lo que supone de compromiso, exigencia y esfuerzo, trasmite valores loables a la sociedad. Tengo claro que en los proyectos que lleve a cabo en el futuro serán estos valores los que me inspiren.

¿Cómo es su relación con los sponsors? ¿Qué le aportan a un deportista? ¿Los filtra de alguna forma a la hora de elegirlos?

Mi relación con los sponsors es positiva. Somos parte del mismo equipo. De hecho, con algunos de ellos llevo años. Y esto me da seguridad y confianza. Creo que en mi caso aportan excelencia y son referentes en sus ámbitos de actuación, y unir su imagen a mis retos deportivos es un buen maridaje.

¿Se muerde usted muchas veces la lengua para no opinar de ciertos temas y evitar suscitar antipatías?

Como ciudadana española y del mundo, creo que hay momentos que hay que decir lo que una piensa por responsabilidad. Y al mismo tiempo, hay que ser responsable para no utilizar las redes en temas que pueden hacer daño a la sociedad, por el referente que podemos ser.