Un perfume unisex, sin pautas que condicionen su uso y que provoque sensaciones inéditas. Sobre esa filosofía nace Anconú, una marca de perfumes que, sin una gran firma detrás, se inspira en la emoción que surge cuando descubrimos algo por primera vez. 

La mujer que se encuentra detrás de este lanzamiento es María Gabriela Giménez, venezolana, con formación en Psicología y Gestión de Empresa, con experiencia en el sector de la moda, que concibe la marca como el resultado de un viaje de desarrollo personal condicionado por el descubrimiento de los aromas.

Las fragancias de Anconú –cuatro hasta ahora, Vetiver Drizzle, Ladan Dusk, Elemi Sand y Rosebud Moss– han sido manufacturadas en Grasse, la ciudad francesa cuna del perfume, y trabajadas con materias primas de alta calidad procedentes de diversas partes del mundo, como el limón italiano de Sicilia o el geranio de Egipto.

Su diferenciada identidad se refleja también en la imagen de la marca y en los frascos en que se presentan los perfumes, en cuyo diseño María Gabriela Giménez ha prescindido de los plásticos tan habituales en este tipo de productos y contado con la colaboración de la artista Emilia Azcárate.