Laurent Perrier mantiene intactos los orígenes y la crianza de todas sus referencias, revelando, año tras año, la maestría artesanal y la importancia del trabajo lento. Desarrollado por primera vez en 1991, este coupage de larga tradición nace en las mejores laderas plantadas con la variedad de uva Chardonnay, concretamente en los Grands y Premiers Crus de la exclusiva Côte des Blancs y la Montagne de Reims, entre ellos Avize, Cramant, Oiry, Chouilly, Tours sur Marne, Villers-Marmery y Rilly la Montagne.

El vino permanece en bodega durante cinco años para una perfecta crianza. Su color es dorado, con vetas muy finas en verde brillante. En nariz, destacan las fragancias de flores blancas como la acacia, el lichi y la bergamota del sur de Italia, seguido de una serie de sabores más estructurados como la mantequilla fresca con recuerdo a tostado. En boca, su cuerpo es redondo y con toques de frutas cítricas como el limón de Mentón o la clementina corsa.

Desde la casa, aconsejan servir este vino entre 10 y 12° C, acompañando platos en los que el pescado sea protagonista; por ejemplo, lubina en costra de sal o calamares cocidos a la plancha y marinados en limón, tomillo y aceite de oliva.