Gentleman elige las mejores etiquetas del momento, aquellos que gracias a su sabor y olor ratifican por qué son los aliados ideales de la uva y el tiempo. Realizamos un recorrido por los 50 vinos que representan a la perfección el buen hacer de las bodegas españolas, referentes a nivel internacional en el sector vinícola.

Dominio de es 2018

Escudero / Sourdais. DO Ribera del Duero.
Cata. Agricultura biodinámica para este tinto de viejas viñas sorianas, elaborado con la autóctona tinto fino (tempranillo) y una pequeña cantidad de la blanca albillo. Se presenta con poderío y una notable carga frutal acompañada de pinceladas de elegante roble. Tiene una remarcable frescura envolvente que le augura larga vida.

MXI 2018

Familia Fernández Rivera. DO Ribera del Duero.
Cata. Este vino con crianza llena la boca y permanece largamente. Se ha buscado una cuidada combinación de barricas de distintos matices y tostados para crear un tinto donde la fruta esté presente pero la madera también sume. Bastante carnoso, con aromas especiados y boca amplia. Unos meses más en botella le sentarán de maravilla.

Ansa 2016

Bodega 202. DO Navarra.
Cata. Una bodega a la que no habrá que perder de vista, puesto que sus elaboraciones de pequeñas parcelas de viejos viñedos de montaña, con la intervención justa, ofrecen cierta originalidad dentro de Rioja. Un tinto donde las notas balsámicas y de frutos del bosque son palpables. Buena estructura de marcada elegancia.

El Veneno 2018

Pepe Mendoza Casa Agrícola. DO Alicante.
Cata. Para entender la mediterraneidad en un vino, es preciso probar este monastrell suntuoso capaz de transportar al campo mediterráneo con sus recuerdos de pino y jara enmarcados por notas de fruta y elegante madera. Un puro disfrute, elaborado con uvas del Alto Vinalopó, donde este personal proyecto ha dado magníficos resultados.

Moncerbal 2018

Descendientes de J. Palacios. DO Bierzo.
Cata. De notable armonía, lo que más atrae de este tinto es la mineralidad que se percibe desde el minuto uno. Fastuoso equilibrio conseguido por tío y sobrino (Alvaro Palacios y Ricardo Pérez) en este proyecto. Nariz y boca perfectamente acompasados. A medida que se va abriendo, se revela profundo, complejo, largo y absolutamente conquistador.

Finca La Zorrera 2015

J. Chivite Family Estates. VT 3 Riberas.
Cata. Parten de una finca privilegiada en Navarra, una de las más septentrionales de la Península, para obtener vinos que realmente digan algo. De ahí en adelante, el absoluto respeto al entorno y los procesos cuidados hasta el detalle consiguen la máxima expresión de esta generosa garnacha tinta, poderosa y fresca, perfecta para guarda.

Pintia 2016

Bodegas y Viñedos Pintia. DO Toro.
Cata. Un vino ciertamente serio y contenido, que va desvelándose poco a poco en la copa. Cuando lo hace, la elegancia lo inunda todo con atractivas notas de cacao con fondo de café, fruta roja muy madura y toques especiados. Estructurado y de suaves taninos, permanece largamente en boca. Complejo y con mucho encanto. Un ‘toro’ todo refinamiento.

Áster Finca El Otero 2016

Bodegas Áster. DO Ribera del Duero.
Cata. Solo en las mejores cosechas se elabora este tinto sobrado de matices aromáticos que en boca ofrece un abanico de claras notas de compota de fruta roja y especias. Lo agradable es que a estos matices se le suma la frescura, cierta tensión y unos taninos elegantes. Aromático, con volumen y de cautivadora complejidad.

Carraquintana 2017

Amaren. DOCa Rioja.
Cata. Si algo define a este vino es el acertado equilibrio de sus matices, que le confieren una estructura que inmediata y sorprendentemente lleva a una fluidez acariciante. Elaborado con malvasía y tempranillo, consigue aunar matices florales con recuerdos de fondos especiados. En boca, un acierto de redondez embaucadora.

El Nogal 2016

Pago de los Capellanes. DO Ribera del Duero.
Cata. Este vino que estrena añada tiene un estilo personal que se asienta en una amplia paleta aromática que va de la fruta roja madura a los profundos recuerdos de fruta negra en confitura. En realidad, todo en él habla de concentración y complejidad. Un tinto para gozar y que dará alegrías a lo largo de muchos años.