“El arte es un derecho y una necesidad” dice Helga de Alvear, la mujer que ha situado a Cáceres para siempre en el mapa internacional del arte contemporáneo. En la ciudad extremeña nace el Museo de Arte Contemporáneo Helga de Alvear, un edificio espectacular, obra del estudio Tuñón Arquitectos, situado en pleno casco antiguo de la ciudad, para albergar una de las colecciones más importantes de Europa. Nombres como Kandinsky, Bourgeois, Ai Weiwei, Doris Salcedo y Paul Klee, junto a españoles como Gordillo, Campano, Tápies o Carmen Laffón, forman parte de un conjunto de más de 3.000 obras de las que el centro muestra unas 200. Instalaciones y esculturas de gran formato, pintura, videoarte y fotografía se exhiben en un espacio de más de 3.000 metros cuadrados que conquista también el exterior, con obra no solo en el jardín, sino también en diferentes lugares de la ciudad.

Pilares de hormigón blanco, madera de roble y un inteligente aprovechamiento caracterizan el proyecto.

“Me interesa el arte contemporáneo porque nos habla de nuestro tiempo y de nosotros mismos, porque crea y desarrolla lenguajes que pueden explicarnos, de manera nueva, el mundo que nos ha tocado vivir y del que a menudo solo rozamos la superficie”, dice esta alemana nacida en 1936, que llegó a España en 1957 para aprender el idioma, se casó dos años después con el arquitecto Jaime de Alvear y, a finales de los 60, estableció una estrecha relación personal y profesional con la galerista Juana Mordó en la que germinó su interés por el arte. La compra, entonces, de un Fernando Zóbel fue el inicio de una aventura que continúa ahora en Cáceres, ciudad a la que se mantiene unida desde que en 2010 inaugurara el Centro de Artes Visuales Helga de Alvear. Sobre aquel edificio se ha levantado el nuevo museo, con un ambicioso objetivo: “Espero que sirva para que la gente se conciencie de que el arte es esencial”.

Las formas geométricas y la simetría protagonizan los espacios del nuevo museo.