La arquitectura sostenible de Green Patio, un edificio restaurado con los elementos originales que erigieron su estructura inicial, se convirtió en el escenario del desfile de otoño-invierno 2021/22 de la Escuela Universitaria de Diseño, Innovación y Tecnología, de la mano de los alumnos de cuarto curso. Bajo el nombre de Nudes, el desnudo es la temática sobre la que se construye una presentación apoyada en los principios de la corriente naturalista y en la normalización histórica del nudismo, surgido en Alemania a principios del siglo pasado e integrado como forma de vida de muchos artistas, escritores y pintores de la época. La utilización de asimetrías, la oposición de siluetas y la experimentación con volúmenes ha sido el vehículo de expresión para un conjunto de diseñadores que ahora comienza su propio diálogo con una industria cuya estructura tradicional se ha completamente distorsionado durante el último año.

Foto: Lea Farren.

Tratada como una fotografía del cambio social experimentado con la situación de pandemia, Nudes aborda la fluctuación de emociones a través de la moda, su capacidad para retratar historias, sentimientos y realidades en constante evolución, tras un periodo en el que la introspección del ser humano ha modificado la forma en la que nos relacionamos, poniendo de manifiesto diversos asuntos que permanecen a veces invisibles en la sociedad. Destronar cánones, convenciones y roles impuestos se antoja esencial para los alumnos del último curso de la escuela ESNE, creadores de prendas que desnudan la realidad y presentan un universo intimista, moldeado bajo la atenta mirada del detalle y la observación del entorno.

Foto: Lea Farren.

La recuperación de técnicas artesanales como el craquelado o el marmoleado responden a la importancia del trabajo manual aplicado a los tejidos y presentados a través de la contraposición de cortes y materiales. Así, los más pesados como el paño de lana o la gabardina forman perfectas armonías junto con otros de mayor ligereza, como el popelín o el tul. Los colores también juegan al contraste, en un abanico de tonos neutros, inspirados en la naturaleza y la ausencia de artificios, hasta otros vibrantes como el rosa, el amarillo o el púrpura, que recogen el optimismo y la alegría de los nuevos comienzos.
Un total de 23 diseñadores construyen una colección sin prejuicios, donde cada prenda es concebida como un reflejo de la sociedad, el escaparate de una realidad actual poco amable, pero sin duda, con un gran poder de cambio gracias a la visión y talento de las nuevas generaciones de la moda.