Lujo, glamour y exclusividad. ¿Qué más se puede pedir si queremos vivir una experiencia única?. En el hotel Mandarín Oriental Ritz -recién inaugurado de nuevo- y en el restaurante Leclab tienen todas las claves para ofrecerte entornos sublimes y una gastronomía distintiva.

El Ritz abre sus puertas

En febrero de 2018, y tras la adquisición del hotel por la exquisita cadena Mandarín Oriental- presente en 24 países-, se cerraba el Ritz con el fin de llevar a cabo la mayor renovación de su historia. Hoy jueves abre de nuevo y comienza a caminar su novedosa propuesta gastronómica: ha habido que esperar más de tres años- pandemia por medio- para la reapertura de este hotel centenario.

Fachada del Ritz.

Ya sin andamios ni obras, y con una decoración totalmente renovada acorde a los tiempos, han sabido conservar intacta su esencia. Ahora, vuelve a formar parte del bonito paisaje de la Plaza de la Lealtad (Neptuno), en el Paseo del Prado y se pueden hacer reservas a través de la página web

Alma mediterránea, despensa madrileña

El chef tri-estrellado Quique Dacosta, máximo exponente de nuestra alta cocina, es el director gastronómico total en esta nueva etapa del hotel, que alberga tres restaurantes y dos bares.

El chef Quique Dacosta.

Deesa es la joya de la corona: con una decoración totalmente transformada, la cocina vanguardista del chef de Denia tiene aquí su lugar y será el cocinero Ricardo Tobella el responsable del día a día. Dacosta no renuncia a sus orígenes alicantinos para ofrecer especialidades de alma mediterránea, aunque con gran protagonismo de la despensa madrileña y el producto de proximidad.

Deesa.

La oferta comprende dos menús degustación: Clásico, con los platos más emblemáticos de Dacosta, junto al Contemporáneo, de preparaciones exclusivamente creadas para el restaurante. Todo en un espectacular escenario, de grandes ventanales y donde se encontraba el principal comedor del Ritz; también cuenta con el salón privado “Condesa Masslov”, uno de los seudónimos que utilizó Mata- Hari cuando reservó habitación en el antiguo Ritz de su época. Para los más sibaritas hay una Mesa del Chef ubicada en las cocinas del hotel, para ver en vivo y en directo cómo se preparan los platos que allí mismo se degustarán.

En bandeja de plata

La segunda apuesta se llama Palm Court, un comedor enclavado bajo la recuperada e impresionante cúpula de cristal. Aquí el chef es Juan Antonio Medina (ex Zalacaín, ex A’Barra) y en este restaurante se mantienen esos plato clásicos, aliñados con cuidadas dosis de modernidad junto a técnicas actuales.

Palm Court.

Será el mismo escenario en el que se recuperan los famosos “Tés del Ritz” (Afternoon Tea), revisitados ahora por Dacosta con toda la elegancia de la tradición. En este espacio, creado originalmente por el gran César Ritz (1850-1918), relucirá de nuevo el servicio de plata: es el único hotel que posee un departamento para su perfecto mantenimiento.

Cócteles y champagne

El esplendor continúa en El Jardín del Ritz, abierto todo el año, todo un lujo en pleno centro de Madrid. Con un nuevo diseño, Dacosta ha ideado para este enclave una carta viajera y cosmopolita, con preparaciones de todo el mundo. Champagne Bar y Pictura completan este distinguido mosaico de alternativas gastronómicas. En el primero, brilla con fuerza su amplia oferta del espumoso francés- también habrá cavas de toda España- y se pueden tomar ligeros bocados como acompañamiento.

El Jardín del Ritz.

Pictura es la coctelería por excelencia. A medio camino entre el clasicismo y la vanguardia, también ofrece con fórmulas sin alcohol, todas con la posibilidad de disfrutarlas en la terraza. Pero quizás lo más interesante sea la introducción de la "Liquid Cuisine" como gran novedad. Una colección de opciones elaboradas con técnicas culinarias, como la baja temperatura entre otras. Muy a destacar la pastelería del hotel, con una base francesa reinterpretada por Quique Dacosta, también con opción Take away para los más golosos.

Leclub, sofisticación al límite

Enclavado en la modernista Casa Gallardo, Luisa Orlando- propietaria también del restaurante Club Allard-, ha sabido tocar las teclas necesarias para montar un restaurante según las últimas tendencias en Nueva York o Londres. En Leclub todo es diferente y cosmopolita.

Leclab.

Lo primero que llama la atención al llegar, con una bienvenida de lujo, es su decoración. Altas paredes y amplios salones en los que la reforma ha consistido en dejar todo tal y como estaba con sus anteriores inquilinos: marcas de cuadros, molduras que denotan el paso del tiempo, esos desconchones inevitables… aunque todo rehecho de nuevo- gracias a los arquitectos y diseñadores Teresa Sapey y Jaime Anduiza- para conservarlo como lo encontraron.  

Cocina Kaiseki

Un ambiente decadente con muebles restaurados, antiguos tapices y materiales nobles que resulta peculiar y sumamente elegante. El espacio cuenta con cinco grandes salones independiente,s con ventanales abalconados, y una sola mesa en cada uno de ellos. Privacidad absoluta y un encanto único a los que se suma la cocina Kaiseki de la chef Yoko Hasei.

Salón de Leclab.

Una especialidad nipona refinadísima y compleja que data del siglo XVI con estrictas normas: debe incluir cinco colores, cinco sabores y cinco técnicas diferentes. Hasei, vestida con el kimono tradicional, se acerca a la sala para explicar minuciosamente cada plato. Actualmente poseen dos menús: de cinco y nueve preparaciones con un precio de 130 y 160 euros respectivamente. Hay que reservar con 72 horas de antelación en el teléfono 915590939 o en su web.

La armonía perfecta

Una cocina liviana pero sofisticada a la que la chef da su toque propio. Opciones como el salmonete sobre nabo daikon y edamame salteado, el kawaritartar de atún con guindilla japonesa o la ensalada de algas con pepino japonés y gamba roja son algunos de los platos de este menú en constante evolución según mercado.

Plato Sunomono.

A primera vista, parecen sencillos, pero cada plato encierra contrastes, armonías inmejorables, texturas únicas…una exquisita y milimetrada sinfonía de sabores en el culmen de su delicadeza. No olvidemos que el fin de la cocina Kaiseki era proteger el estómago antes de la ceremonia del té.

Maridaje con sakes

Las presentaciones van acordes al ambiente y la altura de los menús: puro buen gusto al estilo nipón. Cualquiera de los dos menús incluye la opción de maridaje con sakes de cuatro categorías distintas seleccionadas por Yoko Hasei, que posee el título de kikisakeshi o sumiller especializada en sake.

Yoko Hasei.

La experiencia puede finalizar en el Club Pasión Habanos (Tel.: 910380785), en otro piso superior, donde tomar una copa con algún destilado premium y disfrutar de un buen puro de su carta. Es sólo para socios, pero viniendo de Leclub se puede acceder.

Dos entornos únicos para disfrutar de la gastronomía en su máxima expresión. La quintaesencia del refinamiento a mesa y mantel.