La cebolla en la ensalada suele ser uno de esos ingredientes que a veces no añadimos porque en crudo tiene un sabor muy fuerte. Y aunque existe gente a la que le gusta esa potencia con la que cuenta esta hortaliza antes de cocinarla, muchos no la aguantan (además que, al ser tan potente, enmascara los sabores de otros de los ingredientes que la acompañan).

Incluso no sólo echa atrás el sabor, el comer cebolla en crudo puede dar un efecto secundario que a nadie le gusta: acaba repitiendo y además el aliento nos delatará. Pero tranquilo, si no quieres prescindir de comer esta hortaliza en crudo, en las siguientes líneas te vamos a contar unos sencillos trucos para rebajar el fuerte sabor que tiene de por sí.

Antes de entrar de lleno en los trucos para suavizar la cebolla, vamos a contar un poco sus características principales y valores nutricionales. De la familia de las liliáceas, a la que pertenece también el ajo y el puerro, estamos ante una planta bienal de tallo subterráneo y reducido. Así, ya sea blanca, morada o dulce (estas últimas son las ideales para las ensaladas y para recetas en crudo), siempre es preferible reducirle un poco el fuerte sabor.

Tal y como explica la Fundación Española de la Nutrición (FEN), se cree que la cebolla procede de Asia: "Existen evidencias es de su cultivo 3.200 años a.C. Una inscripción encontrada en las pirámides de Egipto prueba que la adoraban como divinidad y, que junto al ajo, ocupaba un lugar importante en la dieta de los esclavos empleados en la construcción de las pirámides. Llegó a América de manos de los primeros colonizadores".

Nutrientes de la cebolla

Con bajo contenido energético, estamos ante una hortaliza que es fuente de proteínas, potasio, vitamina C (150 gramos de cebolla cruda cubren el 48% de las ingestas recomendadas de esta vitamina para la población de estudio), flavonoides y distintos compuestos azufrados.

Cebolla cruda blanca
Cebolla cruda blanca Pixabay

Respecto a la diferencia de consumir cebolla cruda o cocinada, esta sí se ve afectado cuando nos referimos a la vitamina C, ya que esta es termosensible y se aporte vitamínico disminuye si la hortaliza se cocina. Eso sí, esto no varía en los flavonoides, ya que los procesos culinarios no ocasionan grandes pérdidas sobre su contenido total.

Trucos para que la cebolla pique menos

Pero volviendo a lo que nos ha traído hasta aquí, ¿qué hacemos para suavizar el sabor de la cebolla cruda? Como hemos comentado al principio, existen varias técnicas que a priori parece que funcionan, pero aquí te vamos a contar tres que hemos probado:

  • Introducir la cebolla en agua fría: primero tenemos que cortar la cebolla tal y como la vamos a consumir, en este caso la queremos en juliana. Preparamos un bol con agua fría y le añadimos unos cubitos de hielo, para conseguir bajar la temperatura lo máximo posible. Introducimos los trozos de cebolla y los dejamos en el agua fría durante unos 20 minutos (aquí depende del sabor que queramos rebajar, si la dejamos más tiempo, menos fuerte estará, pero en 20 minutos suele estar bien). Tras ello, quitamos el agua, escurrimos bien y tendremos lista nuestra hortaliza para consumir en crudo con un sabor excelente.
  • Otra opción es añadirle a esa mezcla de agua fría y hielo zumo de limón. ¿Qué conseguimos con esto? Rebajar su sabor en algo menos de tiempo, en concreto unos 15 minutos. Eso sí, además de ese picor, la cebolla también pierde algo de sabor.
  • Y ya la última opción: meter la cebolla en leche fría. En esta ocasión sólo necesitaremos diez minutos, pero obviamente es una opción que tiene un coste superior (la leche es más cara que el agua). Además, puede darse la casualidad de que no tengas leche en casa, por lo que siempre podremos tirar de la opción del agua.