Game Over

Los mimbres del 26J y la profecía autocumplida

Aún no ha empezado la campaña electoral y el PP ya tiene su estrategia, al menos el trazo grueso. Nada de ensanchar el horizonte de votantes. Con la marca más que quemada, calcinada, e incapaces de mover una sola pieza, aunque sea de cara a la galería, el objetivo es apropiarse de 400.000 sufragios del total que, según las encuestas, irían a parar a Ciudadanos. De conseguirlo, el PP sería, esta vez con un poco más de margen, el partido más votado, el tuerto en el país de los ciegos, forzando así a que su candidato, sea Rajoy o Al Capone, termine investido Presidente. Ese es el plan, el único, seguir siendo la cuña que, por sí sola, puede bloquear los engranajes del Estado y tener cogidos por los menudillos a los mandamases del IBEX. Porque sin gobierno no hay legislación a medida, no hay BOE otorgando rentas no competitivas. He ahí la peligrosa incertidumbre.

Esquilmar los votos del partido de Rivera podría derivar en un error de cálculo que beneficiara a la izquierda

¿Qué mayor evidencia puede haber de las miserias de este PP que tan cutrísima estrategia, ese enfilar contra Ciudadanos para rapiñar un puñado de votos? Ni que decir tiene que esquilmar los votos del partido de Rivera podría derivar en un error de cálculo que beneficiara a la izquierda. Pero a esto se reducen los principios peperos: mantenerse en el Poder a toda costa, caiga quien caiga. Hasta ahí alcanza el ideario de sus líderes, los que están y los que aguardan. “Quien resiste, vence”, es el santo y seña. Y que el cielo se desplome sobre nuestras cabezas. En definitiva, esta es la estabilidad que pregonan, el sentido común, la sensatez que, según ellos, España necesita.

Ciudadanos, por el contrario, sí tiene principios: la redistribución de la riqueza y los derechos colectivos por encima de los individuos. Al fin y al cabo, un socialdemócrata no es más que un comunista dotado de una extraordinaria paciencia. Dinamarca es su paradigma, el espejo en el que se miran: mucha educación, mucho servicio social, mucho impuesto y, claro, algo más de libertad económica para sostener el invento… y también mucho suicidio, aunque lo callen. Como también silencian que, a pesar de que Dinamarca dedica el doble de recursos que España a perseguir el fraude, el tamaño de su economía sumergida supera el 18% del PIB. Y de ahí los daneses no se apean.

Algo había que hacer y así se lo vendieron a Mariano, como una muleta

Ciudadanos es el ratón que parió la montaña del IBEX cuando el PP a punto estuvo de colapsar bajo el peso de su propia inmundicia y casi arrastra al sistema consigo. Era peligroso tener todos los huevos en la misma cesta. Algo había que hacer y así se lo vendieron a Mariano, como una muleta. Su eslogan de la anterior campaña, “el cambio sensato”, nunca estuvo dirigido al “pueblo”, sino a los gerifaltes escépticos que no las tenían todas consigo.

Además de mucho profesional del transfuguismo, hay en sus filas demasiado leguleyo, demasiado funcionario en excedencia y demasiado síndrome del hijo único; gente a la que papi y mami pagaron oposición, preparador y años de improductividad laboral para que memorizara temas, dicho sea con todos los respetos. Ni un solo personaje de éxito proveniente del mundo real (o irreal, según se mire); es decir, de la empresa y la creación de riqueza. Todos políticos profesionales, funcionarios o leguleyos. Si acaso, gente meritoria en las bases, abandonada a su suerte, sobre todo en Cataluña, y algún que otro cerebro en las alturas. Un proyecto nacido para salvar al Régimen mediante microcirugía, eso es en esencia Ciudadanos.

Del PSOE, poco que decir. Una formación en las últimas, partida en dos: baronías y bases. Por arriba, sistema; por abajo, podemismo. Una vela a Dios y otra al diablo. En el medio, un líder de circunstancias, Pedro Nada, al que más le valdría buscar trabajo fuera de la política.

Así se presentan los nuevos comicios, con la política secuestrada por funcionarios, buscavidas y puritanos nada puros

Queda la izquierda polimorfa, que, con Podemos como buque insignia, seguido de las mareas y las confluencias, los fósiles comunistas, los separatistas y hasta los animalistas, juntos o revueltos, aspira a tomar las más altas instituciones. Una tropa con mil y un caudillos dispuesta a llevar al Régimen hasta sus últimas consecuencias, y a la que podrían sumarse los restos de un PSOE en sus horas más bajas, porque de algo tendrán que seguir viviendo quienes no saben hacer la o con un canuto.

Así se presentan los nuevos comicios, con la política -la nueva, la vieja y la mediopensionista- secuestrada por funcionarios, buscavidas y puritanos nada puros. Estos son los mimbres del 26J. Y Margallo su epítome, “Nos hemos pasado cuatro pueblos en el tema de la austeridad”. El Régimen desmoronándose sobre sí mismo, la profecía autocumplida.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba