Foro de la Sociedad Civil

Financiación y funcionamiento de los partidos políticos

Puede ser que haya en España más sedes de partidos políticos que ayuntamientos: si se suman las de todos los partidos, seguramente serán muchas más. Si ya es desmesurada la cantidad –con más de 8.000 debemos ser líderes- y el consecuente coste de los ayuntamientos, la proliferación de las sedes de los partidos –también debemos ser líderes en esto- excede con creces lo que sería razonable.

Si la financiación de los partidos fuese privada no habría ninguna objeción que hacer a sus sedes y los consecuentes costes de personal y funcionamiento, pero siendo pública es necesario replantearse la situación por dos razones de peso:

  • El necesario adelgazamiento del Estado debe afectar a este injustificado despilfarro
  • Los partidos deben legitimar su función mediante la financiación privada y voluntaria de sus actividades

La reinstauración de la democracia en España seguramente justificó una generosa financiación pública de los partidos políticos, demasiado tiempo proscritos, como agentes vertebradores de la nueva realidad política. Pero hace tiempo que somos una democracia consolidada y es hora de normalizar su funcionamiento.

Una de las consecuencias más perversas de la proliferación de sedes y el gigantismo de las estructuras de los partidos político es su asociación con la corrupción, ya que pocos casos se han visto libres de ellos. Parece razonable pensar que cuantas menos sedes y empleados tengan los partidos menos ocasiones habrá de caer en la tentación: menos bocas que alimentar y menos “mostradores” para hacer favores remunerados.

En EE.UU. , la patria de la democracia contemporánea, los partidos políticos se movilizan y mucho en las campañas electorales mediante la colaboración voluntaria y gratuita de militantes y simpatizantes que se disuelven y vuelven a casa cuando acaban. Las sedes de los partidos políticos entre campañas electorales son escasas, los costes de mantenimiento muy limitados y la corrupción casi inexistente.

Aunque no se conocen con rigor las cuentas de los partidos, todo indica que han venido dependiendo de cuatro fuentes de financiación:

  • Minúsculas contribuciones de los militantes y simpatizantes
  • Muy importante y creciente financiación pública
  • Condonación habitual de sus considerables deudas bancarias
  • Ingresos procedentes de la corrupción

Con la nueva Ley de Transparencia, los partidos políticos , según Jesús Lizcano, responsable del capítulo español de “Transparencia Internacional”, han mejorado mucho en cuanto a la información pública de sus cuentas, lo que estando bien no es suficiente.

Una de las razones que mas pesan en el descrédito de la política en España está asociada al funcionamiento de los partidos, cuya financiación debe ser profundamente reconsiderada.

Una propuesta muy bien elaborada al respecto es la que plantea Gaspar Ariño en su libro “Regenerar la democracia, reconstruir el Estado” del que extraemos sus principales conclusiones:

– Si queremos que la democracia sea limpia, real y auténtica debe considerarse alguna financiación pública, junto a la privada.– Tanto la financiación privada como la pública deben estar regulada.– La financiación privada tiene que ser transparente, vigilada y controlada. Las donaciones y las condonaciones de préstamos deben estar limitadas, mientras que las donaciones vinculadas a decisiones políticas se deben prohibir.– Debe existir una financiación pública mínima y homogénea que garantice cierta igualdad básica a todos los partidos:

  • Suelo común mínimo igual para todos
  • Mínimo básico de financiación para los nuevos partidos
  • Limitación a un porcentaje máximo -50%?- de sus ingresos
  • Exigencia de informes previos y públicos del Tribunal de Cuentas 

– La financiación pública debe estar orientada al costeamiento de las campañas electorales y la privada al mantenimiento de sus actividades ordinarias– Hay que limitar los gastos de campañas y personal. Lo primero se logra con menos propaganda y desplazamientos y más debates en TV y radio.– Hay que poner límites al endeudamiento mediante:

  • La publicidad de todas las operaciones bancarias
  • Límite legal del endeudamiento hasta un % pequeño de los ingresos
  • Prohibición por Ley de la condonación de deudas bancarias

– Obligación legal de publicitar y ofrecer total transparencia de todos los gastos e ingresos que sea necesario.– Descentralizar los ingresos y los gastos, si como es deseable los partidos se abren a la sociedad mediantes elecciones por distritos unipersonales.– Tratamiento fiscal adecuado a las donaciones, que deben ser con un límite un gasto deducible en la base imponible del impuesto de la renta. 

A las buenas razones de Gaspar Ariño, habría que añadir las siguientes consideraciones: 

  • La fiscalidad de las donaciones de la sociedad civil a sus asociaciones, sindicatos y partidos políticos deben tener, al menos durante un cierto tiempo, un tratamiento generoso, pues la fortaleza y vitalidad de las organizaciones que vertebran las relaciones entre los individuos y de cara al Estado son vitales para el mejor desenvolvimiento de un país.
  • La transparencia de las cuentas de los partidos y la responsabilidad patrimonial y penal de sus dirigentes no puede ser menor, en ningún supuesto, que las exigidas a las empresas.

Pero, además del serio problema de la financiación de los partidos, su legitimidad

representativa también está en crisis debido a su funcionamiento muy poco democrático ya que, recurriendo de nuevo a Gaspar Ariño:

  • El amiguismo en la composición, tanto de los gobiernos como de los cuadros directivos del partido, está al orden del día, frente al talento y peso político de los elegidos.
  • El líder disfruta de un poder omnímodo, al que se someten todos los cargos y militantes.
  • No existe debate político abierto en su interior; si se quiere influir el único camino es tener acceso a “la oreja del César”.

Para “recuperar la ilusión política frente a la oligarquía invasiva de los partidos…es necesario que los partidos se abran a sus militantes, simpatizantes y ciudadanos en general”, aconseja Gaspar Ariño.

La regeneración democrática de los partidos políticos está muy relacionada con el sistema electoral, que también es necesario cambiar si queremos mejorar la calidad de nuestro sistema democrático.

En la campaña electoral que acaba de terminar, ningún partido político incluidos los nuevos que han emergido con tanta fuerza, ha hecho reflexión ni crítica alguna sobre su propio funcionamiento ni financiación. ¿Qué confianza pueden generar con sus mensajes regeneracionistas quienes tienen “su casa sin barrer”?


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