OPINIÓN

La “podemización” de Sánchez: Estado plurinacional, CETA y globalización

Pedro Sánchez debe saber distinguir entre los militantes y los votantes, y éstos últimos creo que no están muy de acuerdo con su acercamiento a quienes quieren fagocitarle inmisericordemente: Podemos.

La “podemización” de Sánchez: Estado plurinacional, CETA y globalización
La “podemización” de Sánchez: Estado plurinacional, CETA y globalización EFE

Rectificar es de sabios. Efectivamente lo es. Pero aun llegando a hacerlo, pasa factura. Pocos días lleva Pedro Sánchez en su recuperado sillón de secretario general de los socialistas y en ese muy corto período de tiempo, ya ha reverdecido su forma de tomar decisiones. Improvisada y a veces frívola.

En esos pocos días, ha apadrinado un nuevo estatus jurídico para España. Defiende la tesis de una España “plurinacional”. Para Sánchez, cuya propuesta ha sido aceptada por el reciente Congreso del partido, España es una nación de naciones, culturales, eso sí, y con una única soberanía.

No seré yo quien enseñe derecho constitucional al secretario general de los socialistas. En las últimas semanas hemos podido oír autorizadas e ilustradas voces de maestros de la disciplina que acreditaban con rigor la fragilidad intelectual de la propuesta.

¿Y hacia dónde apuntaba la Declaración de Granada? Hacia un federalismo que en todo caso exige la reforma constitucional con un nivel de consenso al menos tan amplio como el que hizo posible la de 1978

Pero ello, además, supone, para el PSOE, volver sobre sus pasos y desandar el camino. Aun cuando pueda parecer que ha pasado un siglo, el partido socialista concretó, sin duda alguna, su posición en relación con la conformación del Estado, en la Declaración de Granada de 2013. En ella los socialistas reconocieron que siguen creyendo en el Estado de las Autonomías, si bien actualizándolo a la España del siglo XXI, que permitiera consolidar su concepción original, fruto de consensos forzados por las circunstancias de aquél momento fundacional, en el que el objetivo principal no era otro que la recuperación de la democracia.

¿Y hacia dónde apuntaba la Declaración de Granada? Hacia un federalismo que en todo caso exige la reforma constitucional con un nivel de consenso al menos tan amplio como el que hizo posible la de 1978. Así las cosas, lanzar brindis al sol proponiendo soluciones que no dependen de tu exclusiva iniciativa, no deja de ser simple voluntarismo. España podría, de consensuarse esa reforma de la Carta Magna, avanzar por el camino de un moderno federalismo, dudando, como dudo, que ella sea una de las principales preocupaciones actuales de la sociedad española.

A Pedro, le duele la herida por su costado izquierdo. Por ese flanco que le quita el sueño y le radicaliza irracionalmente, arrojándole a posiciones cuestionadas por muchos excepto por su nueva guardia pretoriana de fieles que le quieren blindar de compañeros de antaño que, como Bruto, le acuchillaron en el otoño pasado. Antes negarse a sí mismo que volver a correr riesgos. Obsesionado con la Moncloa aunque sea a costa de renunciar al Psoe original.

El Parlamento Europeo lleva cerca de siete años conformando uno de los acuerdos de libre comercio más progresistas que se puedan imaginar

La otra controvertida decisión de Pedro Sánchez, ha sorprendido a todos, tanto en España como en el resto de Europa. El Parlamento Europeo lleva cerca de siete años conformando uno de los acuerdos de libre comercio más progresistas que se puedan imaginar. Con un Estado serio y de incuestionable reputación democrática como es Canadá. Durante todo ese largo tiempo, el núcleo principal de las fuerzas políticas del viejo continente ha actuado conjuntamente para lograr sacarlo adelante sin más demora. El Psoe, ha sido protagonista de ese posicionamiento sin roturas hasta la llegada de Sánchez. Su evidente “podemización” y seguidismo, le han llevado, de la noche a la mañana, a cambiar una posición lógica y coordinada con la mayoría de las fuerzas políticas del arco parlamentario europeo. Manifestando primero a través de su nueva, e inquieta, presidenta del partido, Cristina Narbona en un twit, que se dejaba de aprobar, para a continuación, tras el “tirón de orejas de Moscovici, transitar hacia la abstención, como así lo ha declarado el comité ejecutivo del PSOE el pasado lunes. Me refiero al tan manoseado, en los últimos días, acrónimo del CETA, el Tratado de Libre Comercio entre Canadá y la UE.

Resulta incomprensible y paradójico, ese injustificado, por falta de explicación coherente alguna, cambio de posición. Sánchez ha dejado con sus vergüenzas al aire a los eurodiputados socialistas españoles, sobre todo a Rodríguez Piñeiro, que lo habían defendido y sancionado, y a los diputados socialistas de la Comisión de Exteriores ¿Cuáles han sido los argumentos para cambiar de opinión? ¿La amenaza a los servicios públicos?, ¿la violación de derechos humanos?, ¿la pérdida de soberanía?, o el rancio, también, postulado de la izquierda radical, a la que quiere aproximarse, de que la globalización destruye más empleos de los que crea. ¿Ha consultado a alguno de sus barones autonómicos a los que el CETA contribuye y favorece las importantes exportaciones de sus regiones?

Sánchez ha dejado con sus vergüenzas al aire a los eurodiputados socialistas españoles

Esa retahíla de pobres argumentos, todos ellos erróneos y alejados de la realidad, exige de un leve ejercicio de síntesis para subrayar algunos pros y contras de la globalización y, en particular, de los mercados financieros.

Entre los positivos cabe señalar los siguientes:

  • Una asignación más eficiente de los recursos: la libertad de movimientos de capital permite canalizar el ahorro hacia los usos más productivos, favoreciendo la convergencia real.
  • En los países desarrollados, los ahorradores pueden optar por diferentes oportunidades de inversión que ofrecen un mayor rendimiento que las alternativas de inversión doméstica, a la vez que diversifican el riesgo.
  • La entrada de inversores no residentes aumenta la liquidez y la eficiencia de los mercados financieros locales. En el caso de los países en vías de desarrollo, la inversión local no está limitada por el ahorro nacional.
  • Las innovaciones tecnológicas contribuyen a la mejora de la gestión de las instituciones financieras a escala mundial y favorecen su expansión con mayor facilidad.
  • El efecto disciplina sobre los gobiernos. Si se instrumentan políticas económicas poco ortodoxas se producirán salidas de capital y subidas de los tipos de interés.
  • Entre los negativos cabría citar los siguientes:
  • La asimetría en la información: los prestamistas tienen una mejor información de la calidad de sus riesgos que los prestatarios.
  • La debilidad de los sistemas financieros, deficientes de regulación y escasa supervisión.
  • El efecto rebaño: con frecuencia, al producirse una crisis en un país emergente, ésta afecta también a terceros países sin que en principio existan razones para ello.
  • El “trilema” de una economía abierta. En ausencia de restricciones a la movilidad de capital, un país no puede, simultáneamente, mantener su tipo de cambio fijo y perseguir una política monetaria hacia objetivos domésticos.
  • Los problemas de riesgo moral: la posibilidad de que las instituciones internacionales no dejen quebrar un país, y que las autoridades nacionales no dejen quebrar un banco, conduce a los inversores a asumir riesgos excesivos.
  • La dificultad para gravar los rendimientos de capital.

Son mucho más importantes los argumentos a favor de una globalización racional y controlada, que los contrarios a ella

En definitiva de todo ello se deduce que son mucho más importantes los argumentos a favor de una globalización racional y controlada, que los contrarios a ella, a pesar de que las experiencias de la crisis de deuda latinoamericana en los 80, la crisis del tequila en México en 1994 o la crisis asiática de 1997-1998 hayan servido para aprender que los mercados de capitales no son perfectos.

Por todo ello el señor Sánchez debe saber distinguir entre los militantes y los votantes, y éstos últimos creo que no están muy de acuerdo con su acercamiento a quienes quieren fagocitarle inmisericordemente: Podemos.

Ya llegarán las próximas elecciones y veremos cuanto rédito aportan estos vaivenes y bandazos. España no es Francia, pero después de cinco años de presidencia y gobierno, los socialistas han quedado reducidos a la marginalidad más sorprendente. Y yo soy de los que piensan que España y el Psoe se necesitan.


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