OPINIÓN

La cobardía del dinero y la “cuestión catalana”

Los grandes empresarios ha renunciado, tarde, a su papel de “teloneros” dispuestos a aplaudirlo todo; y los ciudadanos, más de la mitad del aforo, se han visto arrastrados a padecer en primera persona los desatinos dramáticos de quienes han elegido.

La cobardía del dinero y la “cuestión catalana”.
La cobardía del dinero y la “cuestión catalana”. EFE

Se dice que el dinero es cobarde. Lo es. Se dice que el dinero es egoísta. Lo es. Se dice que el dinero no tiene patria. Sin duda. Cuando el ex ministro Borrell recriminó a las empresas catalanas que podían haber alzado mucho antes la voz para oponerse, con sólidas razones económicas, al proyecto independentista, en realidad estaba “olvidando” que esas empresas habían permanecido en Cataluña  mimadas económicamente por la Generalitat, eso sí gracias a la generosidad del odiado “Govern de Madriz”. Mientras tanto… “ande yo caliente…”.

Cuando la nave del procés termina haciendo agua por todas partes, sólo entonces, esas mismas empresas, abandonan el barco

Cuando la nave del procés termina haciendo agua por todas partes, sólo entonces, esas mismas empresas, abandonan el barco, al grito de “¡salvemos el dinero!”, salvemos nuestros intereses. Y ¿a dónde se dirige un inmenso porcentaje de ellas? Casualmente al “odiado Madriz”.

Y… ¿qué decían los políticos impulsores del independentismo antes de esa huida? Recordemos al expresident de la Generalitat, al insigne Artur Más  -maldita hemeroteca-  dirigiéndose a los catalanes, afirmando sin rubor alguno, que no se iría una sola empresa, que una vez proclamada la república, harían cola para establecerse en Cataluña. La salida ha sido masiva. Hasta los empresarios más cercanos al proceso han optado por la defensa de sus empresas y su patrimonio, aparcando su fe independentista, trasladándose, mayoritariamente a la capital del Estado. Son las cosas de la “butxaca”, ya saben, “Barcelona és bona si la bolsa sona”.

El odiado Gobierno, el destinatario de “Espanya ens roba” ha llegado a “apropiarse traicioneramente” de más de 2.900 empresas catalanas y forzado a sus gestores a trasladarlas a “Madriz”. Eso sí, ejerciendo una violencia irresistible, porque naturalmente, ellas no querían.

Pero, alejados de ironías, volvamos a la frase de “el dinero es intrínsecamente cobarde” y analicemos, y sobre todo, comparemos el comportamiento de los empresarios catalanes “huidos” (curiosamente dueños y gestores de las empresas más relevantes); el de los políticos del “procés” y el de los ciudadanos, adoctrinados, o no. ¿Qué alternativas tenían cada uno de ellos para elegir?

Unos, de momento, se han fugado a Bruselas, huyendo de la justicia

Mientras gran parte de los primeros han huido para salvar sus dineros, los políticos independentistas han adoptado dos posturas. Unos, de momento, se han fugado a Bruselas, huyendo de la justicia y otros, los que se han quedado, no sólo han eludido cualquier tipo de responsabilidad económica frente a los ciudadanos a los que han engañado reiteradamente dibujándoles una Arcadia feliz, sino que, en el colmo  del cinismo, se han atrevido a solicitarles un nuevo esfuerzo adicional, una “colecta cívica”, para hacer frente a sus responsabilidades penales y, entre otros, Artur Mas, cuya economía sigue siendo inescrutable para la Hacienda Pública. Ese mismo “Mesías” de una mediocre clase política catalana que durante décadas, se ha hartado de repetir el tópico del robo y la insensibilidad del resto de España para con ellos, y tarde, a las puertas de prisión, han reconocido la inviabilidad económica del proyecto secesionista. No les han hablado a sus pensionistas de que Cataluña es la Comunidad Autónoma más deficitaria para la Seguridad Social. Que sus pensiones se reducirían, de entrada, en más de un  quince por ciento. Que el malvado Estado se gasta en ellos la quinta parte del presupuesto de las pensiones que corresponden al conjunto de los españoles.

No sólo no devuelven el dinero, el trabajo y las oportunidades que ya les han hecho perder, sino que encima les piden una “ayudita” para perpetuarse en el poder

No sólo no devuelven el dinero, el trabajo y las oportunidades que ya les han hecho perder, sino que encima les piden una “ayudita” para perpetuarse en el poder y para poder acudir a las elecciones nuevamente como héroes salvadores de la patria. No deja de sorprendernos un país como el nuestro, cuya Justicia, puede terminar  excarcelando a imputados por estar involucrados en un golpe de estado, para que puedan presentarse a unas elecciones en el territorio que perseveran en separar. E, igualmente, de resultar elegidos, lo primero que habrán de hacer, de aceptar su acta de diputados, es “jurar o prometer” lealtad a la Constitución que no reconocen como propia.

La mentira continúa. La inoculación del “España nos roba, España no nos quiere”, tras décadas de adoctrinamiento, ha calado tan fuerte en  una parte de la sociedad catalana que  ha adormecido sus conciencias y la ha transformado en irracionalmente acrítica. La posverdad ha triunfado. Con una enorme desventaja para los ciudadanos no independentistas e incluso para los pocos que ahora empiezan a analizar la situación con criterios objetivos. ¿Por qué la desventaja? Porque así como los empresarios cuentan con recursos para trasladar rápidamente, su sede, la mayoría de los ciudadanos de a pie y las pequeñas y medianas empresas, no tienen esa capacidad. No pueden huir, ni trasladarse. Tienen sus negocios, su vida, su familia y eso no pueden, ni desean, cambiarlo en veinticuatro horas, como sí han podido decidir las grandes empresas. Enorme diferencia. Y, para mayor escarnio, sus políticos independentistas no sólo les reclaman, la “ayudita” para hacer frente a las fianzas, también quieren que contribuyan a sufragar los gastos de las próximas elecciones. Para continuar adoctrinando, ocultando sus muchas vergüenzas. Sin ningún tipo de rubor, sin mínimo propósito de enmienda, sin asumir responsabilidad alguna. Las empresas - dicen - se han ido porque se han visto obligadas, pero no os preocupéis, volverán.

El actor principal, a la vez que director de la obra, no es otro que una egoísta clase política catalana que ha renunciado al interés general de los ciudadanos a los que dicen representar

Concluyendo, los papeles interpretados por los diferentes protagonistas responsables del finiquitado “procés”, y las víctimas del mismo, han sido muy distintos. El actor principal, a la vez que director de la obra, no es otro que una egoísta clase política catalana que ha renunciado al interés general de los ciudadanos a los que dicen representar en beneficio de una tierra prometida que jamás ha existido. Los grandes empresarios ha renunciado, tarde, a su papel de “teloneros” dispuestos a aplaudirlo todo; y los ciudadanos, más de la mitad del aforo, se han visto arrastrados a padecer en primera persona los desatinos dramáticos de quienes han elegido o, dejado elegir por los que si acuden a votar cuando son convocados para ello. Y es en esa reflexión en la que tienen ahora que profundizar, para no seguir siendo cautivos de aquellos a los que ya han descubierto sus prioridades. Han de acudir en masa a votar el 21-D. De lo contrario, no podrán ser equidistantes con el grave problema que sufren y que requiere una solución de largo plazo.


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