OPINIÓN

Patria, socialismo y muerte

Chávez, entonces, y Maduro ahora, sólo pretendía, y el segundo, lo sigue pretendiendo, perpetuarse en el poder a costa del sacrificio de sus ciudadanos.

Patria, socialismo y muerte.
Patria, socialismo y muerte.

Han transcurrido más de 20 años del pronunciamiento, por Hugo Chávez, de la frase que le acompañó durante el ejercicio de la presidencia, “Patria, Socialismo o Muerte”. Frase cuya paternidad no era suya y si muy utilizada en diferentes países iberoamericanos durante el proceso de su descolonización. 

Chávez, para recuperar la iniciativa de la ideología, necesitaba un enemigo externo por encima de ninguna otra consideración.  Le urgía contraponer la revolución bolivariana con su enemigo natural, el capitalismo que representaba el poder de Estados Unidos. Como cualquier otro dictador, sin más brillo que los más rancios, precisaba distraer la voluntad, y el sufrimiento, del pueblo venezolano y, para ello, nada mejor que incorporar a la proclama el término “Socialismo” como ejemplo de lucha contra el imperialismo de siempre.

Aquella Venezuela de Chávez es todavía hoy, por la gracia, de Maduro, y para la desgracia de los venezolanos, la personificación del caos

Su tesis, tan débil como insostenible, posibilitaba, para su mentor, afirmar que si se quería Patria y Vida había que ir por la vía socialista. Como si el socialismo, por su sola concepción ideológica, fuera a alimentar a los millones de venezolanos que vivían, y viven, en la miseria.

Aquella Venezuela de Chávez es todavía hoy, por la gracia, de Maduro, y para la desgracia de los venezolanos, la personificación del caos, el desorden, el desprecio a la libertad y a la voluntad de los ciudadanos.  Hoy, trágicamente,  ya no queda Patria ni Socialismo. La Patria de Chávez no era la Venezuela que aspiran recuperar la mayoría de sus ciudadanos. Chávez, entonces, y Maduro ahora, sólo pretendía, y el segundo, lo sigue pretendiendo, perpetuarse en el poder a costa del sacrificio de sus ciudadanos. La Patria, y el Socialismo, son meros conceptos instrumentales a su servicio. Al servicio de la corrupción política. Del poder por el poder. De la opresión y la falta de libertades para no verse obligados a aceptar que el anhelo de los venezolanos es vivir en paz y libertad y no subyugados por una suerte de tiranos desconocedores de cualquier acción política orientada a la mejora de la calidad de vida de su pueblo. Estos esperpénticos dictadores  aspiran a expandir los restos del peor comunismo del siglo pasado, el de los estertores de la URSS. ¿Qué es lo único que queda de aquella soflama propia de algaradas callejeras o de auténticos  golpes de Estado?: muerte acompañada de una gran miseria.

El pueblo venezolano está dando una verdadera lección de coraje y heroísmo, anónimo, sincero, individual y colectivamente

El pueblo venezolano está dando una verdadera lección de coraje y heroísmo, anónimo, sincero, individual y colectivamente. Su fuerza es la de la convicción por lo que luchan. Es la que va acrecentando el espíritu y la perseverancia. La no renuncia a sus propios ideales.

Venezuela necesita paz y reencontrarse a sí misma, pero de la mano de Maduro será imposible lograrla.

Corresponde a la comunidad internacional dar el decidido paso adelante para, con determinación y sanciones al régimen, que no al pueblo, facilitar el final de una dictadura cuya última maniobra golpista pretende consolidar su posición y el sufrimiento de todo un pueblo. Maduro ha de saber que la farsa de la nueva Asamblea Constituyente no será reconocida internacionalmente por la gran mayoría de las democracias del mundo. Que su aislamiento no le llevará a ningún lado, que sus días de dictador tienen pronta fecha de caducidad, y España ha de abanderar esa iniciativa en el marco de la Unión Europea.


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