Europa, parque temático

Delenda est Hispania

"Delenda est Carthago" es una frase que con obsesiva reiteración pronunciaba Catón el Viejo al concluir cada uno de sus discursos ante el Senado romano, tuviera o no que ver con el debate que le hiciera intervenir. Nos situamos alrededor del año 150 a C., ante la última guerra púnica que serviría de pretexto a Roma para saquear y arrasar Cartago, como ninguna otra ciudad había sufrido hasta entonces. La expresión ha llegado hasta nuestros días representando la obsesión irracional por una idea fija que se persigue sin descanso hasta que se logra realizar.

La ansiedad social no conduce a ningún lado, y en todo caso produce disminución de la libertad individual, crisis económica, más paro y un injusto y mal repartido bienestar social

Dos cuestiones recurrentes

Casi dos mil doscientos años después, en las últimas semanas, desde los resultados del 20-D, en nuestro país amanecemos a diario con dos recurrentes cuestiones que no cejan en su presión sobre los ciudadanos de a pie. Una de ellas la de la independencia de Cataluña y la segunda, la preocupante deriva de los partidos políticos tras los comicios celebrados el pasado mes de diciembre. Ambas cuestiones pueden llevar a la destrucción de España. Una por la vía política, la primera, la otra por el deterioro y la involución económica. Sobre esta última voy a centrar mi reflexión. De partida, habríamos de desechar la eventualidad de nuevas elecciones. En mi opinión, y por razonables dudas de merma de seguridad jurídica, creo que no solucionarían el problema de la inestabilidad política que tanto puede perjudicar el crecimiento económico y la atracción de las inversiones extranjeras. Una nueva convocatoria electoral produciría un crecimiento de la abstención entre los más decepcionados con sus representantes políticos: los dos grandes partidos y, en particular, así lo aventuran las encuestas, el PSOE. Esto último favorecería a quien transita por su flanco izquierdo, erosionando gravemente su caladero tradicional de votos: Podemos. ¿Cómo lo interpretarían los mercados?. No es disparatado pensar que con extrema preocupación. La ansiedad social no conduce a ningún lado, y en todo caso produce disminución de la libertad individual, crisis económica, más paro y un injusto y mal repartido bienestar social.

¿Qué solución tenemos?

Tan sólo Ciudadanos es el freno a una muy posible deriva del PSOE, perseverando en un pacto contra-natura de todos (izquierda radical, independentistas catalanes o vascos, etc.) contra el PP y a un enquistamiento de las posiciones del partido ganador de las elecciones, pero perdedor en materia de aritmética parlamentaria.

Los ciudadanos han dejado claro que no quieren mayorías absolutas mal gestionadas. Quieren diálogo y pactos entre las fuerzas democráticas fiables

La cuarta potencia económica de Europa no puede estar tanto tiempo con un gobierno en funciones. Hace falta la unidad de nuestros políticos. Los ciudadanos no han reclamado un cambio desde la amalgama inescrutable de los partidos que pretende el Sr. Sánchez le aúpen hasta la presidencia del Gobierno. Ese posicionamiento del partido socialista es falso. Los ciudadanos han dejado claro que no quieren mayorías absolutas mal gestionadas. Quieren diálogo y pactos entre las fuerzas democráticas fiables y estabilizadoras. Lo contrario, la inestabilidad, como bien ha señalado C. Tajadura, representará menos inversión y competitividad y ello nos abocará, irremediablemente, a menor crecimiento económico y marcha atrás en la creación de empleo, esfumándose la recuperación de nuestra economía tan rápido como llegó.

Altura de miras

Necesitamos pues, que tal como exige el pueblo español, nuestros políticos tengan altura de miras y no antepongan sus intereses personales y partidistas a los generales de la nación. Tanto Rajoy como Sánchez deben dejar paso a otras personas para que con ellas, y con Rivera, se forme una gran coalición que saque a España de una más que probable destrucción. "Delenda est Hispania", parece que deseen algunos de nuestros políticos.

Me viene a la memoria, la frase atribuida a A.F.de Brinkechoff, "si hay algún idiota en el poder, es porque quienes le eligieron están bien representados". Tan demoledora como cruel y en todo caso suficientemente descriptiva.


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