40 Aniversario de Elecciones Así llegó España a las primeras elecciones libres tras cuarenta años de dictadura

La inestabilidad por la muerte de Franco y el azote de la violencia terrorista teñían de incertidumbre el camino hacia las urnas tras cuarenta años de dictadura.

Imagen de la proclamación del Rey Juan Carlos.
Imagen de la proclamación del Rey Juan Carlos. Casa Real

Diecinueve meses pasaron desde la muerte de Franco hasta la celebración de las primeras elecciones democráticas en más de cuarenta años. El camino tortuoso que recorrieron los españoles hasta poder introducir una papeleta en la urna contrasta con lo que el dictador creía haber dejado "atado y bien atado". Con la coronación del Rey Juan Carlos y el gobierno de Carlos Arias Navarro, la oposición comenzó a movilizarse para pedir "amnistía y libertad". Quería romper con el franquismo ante la atenta mirada de un 'búnker' que todavía albergaba mucha influencia.

El 15 de junio de 1977 España se expresó con una participación electoral que llegó al 77,4%. Tras el referéndum del 15 de diciembre de 1976 que recogía los principios de la Ley de Reforma Política, el Gobierno Suárez negoció con todas las fuerzas políticas ya legalizadas (salvo el PCE) los principios básicos por los que se regirían las elecciones generales para elegir a los miembros del Congreso de los Diputados y del Senado. Con el diseño del nuevo sistema electoral se intentó forjar un equilibro capaz de sortear las grandes diferencias de población de las 52 circunscripciones.

El clima interno de España por aquella época estaba marcado no sólo por el malestar económico tras la crisis del petróleo y el fin del 'milagro económico español' sino también por el miedo y la incertidumbre. El terrorismo y la violencia de la extrema derecha hacían temblar las bases del futuro democrático. Seis meses antes de las primeras elecciones libres, el 24 de enero de 1977, se produjo la matanza de Atocha en la que un comando terrorista de ultraderecha acabó con la vida de cinco abogados de un bufete laboralista de Madrid. Además, entre la muerte de Franco y 1977 murieron asesinadas 43 personas en atentados perpetrados por la banda terrorista ETA.

La campaña electoral de 21 días sirvió para que los partidos políticos tuvieran tiempo de darse a conocer y presentar sus líneas de actuación ante el nuevo período político con mensajes directos de profunda carga ideológica y centrados en la idea de cambio o reforma. Sin embargo, no todas las formaciones gozaron de los mismos medios ni lograron ser igual de efectivas, como se puede ver en los resultados del mapa.

El PSOE que lideraba un joven y dinámico Felipe González, con el respaldo del SPD alemán y tras el giro del congreso de Suresnes (1975), logró despegar y pasar por encima a un Partido Comunista que había recurrido a figuras históricas que volvieron del exilio como Dolores Ibárruri, 'la Pasionaria' con un tono menos renovador. En total concurrieron a los comicios 5.343 candidatos en 589 candidaturas.

El sábado santo rojo

Hasta que el Partido Comunista de España fue legalizado en abril, la incertidumbre sobre el proceso electoral estaba abierto. Con la legalización del PCE el 9 de abril de 1977, conocido como el Sábado Santo Rojo, Adolfo Suárez se anotó dos tantos. Que los comunistas concurriesen a las elecciones era la mayor prueba de que las elecciones eran completamente democráticas a ojos de la comunidad internacional. Y, además, la presencia electoral del PCE contribuía a fragmentar el voto de la izquierda.

"Queríamos que el proceso fuera tan impecablemente democrático que nadie pudiera discutir el resultado. Y una forma de hacerlo podía haber sido que no hubieran estado los comunistas", apunta ahora a Efe el exministro de la Gobernación cuando se celebraron los comicios, Rodolfo Martín Villa. Lo cierto es que la decisión fue complicada, pues buena parte de los militares y sectores franquistas tildaron automáticamente a Suárez de traidor.

¿Cómo se veía a España?

Por aquella época, España era un enclave muy importante en un contexto geopolíticamente polarizado entre el bloque soviético comunista y las democracias occidentales. El resultado de las urnas se antojaba clave para el devenir del contexto europeo y norteamericano. Frenar el avance de los comunistas era la prioridad. Ante la mala situación económica por la que atravesaba el país, las instituciones internacionales inyectaron fondos para favorecer la estabilidad en un contexto de incertidumbre. 

"España se veía como un país que había dado un salto de gigante en la modernidad, en la democracia, en la libertad, en el respeto de los derechos humanos", explica el exministro de Asuntos Exteriores con Adolfo Suárez, Marcelino Oreja. "Lo que había era una gran ilusión por que se celebrasen unas elecciones. Todo lo demás era secundario", añade. Esa cultura del consenso terminaría desembocando pocos meses después de las elecciones en los Pactos de La Moncloa, el 25 de octubre de 1977, para estabilizar el proceso democrático y tomar las medidas para contener la gran inflación.



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