David García Gomis, diputado del grupo parlamentario Vox de la Comunidad Valenciana, será el encargado de implantar el sindicato Solidaridad en el Levante. La organización ya suma 11.000 afiliados y tiene presencia en más de cien empresas, entre ellas, Mercadona, con sede en la provincia de Valencia y un fuerte arraigo en la región. 

Conocido entre sus colegas de partido como el "diputado obrero" de Vox, García Gomis aterrizó en la formación de la mano de Santiago Abascal. Le conoció en 2011 gracias a las amistad que mantienen sus mujeres: Beatriz Castro y Lidia Bedman. Decidió afiliarse en 2014 y, desde entonces, su ascenso ha sido meteórico. Y también las polémicas que ha protagonizado en Las Cortes valencianas. "Defiendo mis ideas con mucha vehemencia", cuenta a Vozpópuli.

García Gomis es uno de esos españoles que pasaron de votar al PSOE a Vox. Un giro de guion que le ha costado más de una relación amistosa e, incluso, familiar.

Del PSOE a Vox

"Mi familia es de izquierdas. Socialista y comunista. Podemos homenajeó a mi bisabuela, Rafaela Navarro Albertos, por ser la primera mujer edil de Caudete. Y mi abuelo fue represaliado por el franquismo. En mi caso estuve votando al PSOE hasta los 26 años y también afiliado a UGT y CCOO mucho tiempo. Terminé totalmente desencantado porque han traicionado a los trabajadores", opina.

"¿Qué hacen estos sindicatos manifestándose el 1 de mayo junto al Gobierno con tantos millones de parados y tantas personas en ERTE?", se pregunta. Antes de alistarse en Vox, García Gomis encadenó un trabajo con otro. La mayoría de contratos fueron precarios. "Conozco los tejemanejes de estos sindicatos con la clase obrera", manifiesta.

Ha trabajado como auxiliar de ambulancias, peón agrícola, vigilante de seguridad y descargando maletas en el Aeropuerto de Alicante. Más tarde se sacó el título de la ESO en Adultos. "He estado recogiendo uvas, en el turrón y también en el sector logístico de un supermercado, sé lo que es entrar al almacén de congelados a menos 23 ºC a las tres de la madrugada", dice. "Todos los trabajos son esenciales, no soy un caso aislado. Muchísimas personas hacen lo mismo todos los días para llevar un sueldo a casa", apunta.

He trabajando recogiendo uvas, en el turrón y también sé lo que es entrar al almacén de congelados a menos 23 ºC a las tres de la madrugada

García Gomis asegura que siempre ha estado agradecido a quienes le han dado la oportunidad de trabajar: desde que dejó los estudios con 16 años hasta que Abascal le ofreció entrar en las listas de Vox. "Ahora estoy al servicio del partido, tengo un trabajo que me gusta porque puedo dar voz a mucha gente y, sobre todo, porque creo en el proyecto", señala.

Rehúye de las etiquetas de "fascista" y "ultraderecha". Unas etiquetas que en más de una ocasión han sido utilizadas por sus adversarios políticos. Sobre todo el día que decidió subirse a la tribuna de oradores con una una esvástica y la hoz y el martillo comunista tachados. 

La idea, explica, era condenar "todos los regímenes totalitarios". Pero el hecho de mostrar ambos símbolos provocó una fuerte indignación en el parlamento valenciano. Tanta, que el presidente, Enric Morera, le exigió retirarlos. Los diputados de PSPV, Compromís y Podemos le dieron la espalda y algunos decidieron abandonar el hemiciclo.

Polémica en Las Cortes

El diputado por Alicante acusó a sus oponentes de intentar tener a los españoles "pobres y sumisos" y "muriendo de hambre" mientras que los líderes de la ideología viven en "palacios". "Quieren encadenar a los españoles con las cadenas más fuertes que hay... ¡el hambre!", espetó. Sobre la tribuna, García también mostró el libro del periodista Federico Jiménez Losantos, 'Memoria del comunismo'.

Quiso hacer referencia -dice- a la resolución del Parlamento Europeo que condena los regímenes totalitarios, pero salió esquilado.

"No me habla nadie del pacto del Botánico, muy pocos se atreven a saludarme. Soy cañero y como no están acostumbrados a que se les digan la verdad a la cara... En Vox no hay postureos, ni titubeos. Cuando empecé como diputado estaba temeroso porque era mucha responsabilidad, pero creo que es la hora de hacer sacrificios, prepararme para ser mejor, comunicar mejor y defender a muchos trabajadores que lo están pasando mal. Yo sé, como muchos, lo que es tener trabajos precarios", insiste.

En Vox no hay postureos, ni titubeos. Cuando empecé como diputado estaba temeroso porque era mucha responsabilidad, pero creo es hora de hacer sacrificios"

Reconoce que su salto a Vox le ha hecho perder muchos amigos. "Me llegaron a escribir ex compañeros de trabajo para insultarme y he perdido relación con gente de mi familia. Si alguien cree que no merezco ser su amigo por mis ideas políticas es su opción, no la mía", sentencia. Ha trabajado en el campo y rechaza que le llamen "racista".

"Tengo amigos inmigrantes. No estamos en contra de los inmigrantes que vienen a trabajar, estamos en contra de las mafias que les traen de manera ilegal. Yo no me puedo ir a Australia o a Canadá a trabajar porque hay una serie de controles y aquí debería haberlos. Los jóvenes son el futuro de los países y salen de los suyos, sin sus familias, para llegar a España, donde hay un 40% de paro juvenil", indica.

García Gomis denuncia que los gobiernos "miran para otro lado" ante este problema. Y destaca las dificultades de los agricultores en la Comunidad Valenciana. "La huerta depende mucho del trasvase Tajo-Segura; ahora también van a reducir los días de captura de pesca, hay una pérdida tremenda de industria y de empresas en Alicante... Tampoco vienen turistas, la gente lo está pasando realmente mal. Pero aquí el tema es la inmersión lingüística, el valenciano", critica.

El ex votante socialista y diputado de Vox señala como referentes políticos en su partido a Santiago Abascal, Jorge Buxadé, Macarena Olona y Kiko Méndez Monasterio, el asesor del primero. "Abascal ha conseguido que Vox pase de ser un partido a un movimiento social", opina.