Aupado por los resultados cosechados en Cataluña el pasado 14-F, Vox se frota las manos en el sur de España. Hace algo más de dos años, Andalucía se convirtió en la primera región donde los de Abascal pusieron un pie en las instituciones y, ahora, la formación confía en verse beneficiada por un trasvase del voto tradicional del PSOE en el mundo rural de cara a las próximas elecciones generales.

Además de por el declive que auguran los últimos sondeos para Ciudadanos, partido que conforma la coalición de Gobierno junto al PP de Moreno Bonilla, que también se ve favorecido por las encuestas.

Fuentes del partido en el Parlamento andaluz aseguran a Vozpópuli que no manejan encuestas internas y que, como en cualquier otra comunidad autónoma, no se creen los sondeos. Sin embargo, explican que el "respaldo" a su formación se palpa en la calle, mismo argumentario jaleado por Ignacio Garriga en Cataluña antes de acaparar hasta 11 escaños.

En aquella comunidad la formación pudo constatar que sus votantes provenían tanto de las zonas ricas de Barcelona como de barrios obreros, así como un auge en el área metropolitana. El PSC de Illa recuperó el cinturón rojo, su tradicional feudo, pero Vox, con Garriga como candidato a la presidencia de la Generalitat, fue otro de los beneficiados en estas zonas en detrimento de PP y Ciudadanos. Según publicó Vozpópuli, el PSC llegó a admitir "preocupación" porque compite con los de Abascal en zonas donde la inseguridad y la okupación están a la orden del día.

Aunque aún faltan cerca de dos años para que Andalucía acoja unos nuevos comicios generales -siempre y cuando no haya un adelanto electoral- fuentes del partido en el Parlamento andaluz consideran que, salvando las distancias, la tendencia se repetirá en las autonómicas andaluzas. Y no descartan aglutinar el suficiente número de papeletas como para poder formar parte del Gobierno.

Vox celebra un apoyo "transversal"

"Los resultados de Cataluña y la tendencia que percibimos en Andalucía nos dice que el apoyo a Vox es transversal. Hasta ahora, tradicionalmente el campo era un granero de votos para el PSOE de Susana Díaz, pero esto está cambiando. El voto rural también está cambiando de color", explican las mismas. "La agricultura, la ganadería y la caza son sectores que se han visto abandonados y que Vox defiende desde el principio", insisten.

La propia Macarena Olona, secretaria general del grupo parlamentario de Vox en el Congreso, aprovechó su paso por Sevilla durante el Día de Andalucía para augurar que Ciudadanos va camino de su desaparición. Se mostró convencida de que Andalucía sería el escenario en el que, por primera vez, Vox formaría parte de un gobierno de coalición con el PP.

El voto rural también está cambiando de color. La agricultura, la ganadería y la caza son sectores que se han visto abandonados y que Vox defiende"

Un abrazo que choca con la aparente ruptura entre Vox y la Junta de Andalucía como consecuencia de sus desencuentros en torno al PIN parental y al incumplimiento de los acuerdos que los de Alejandro Hernández atribuyen a populares y naranjas.

El partido que en su día encabezó en Andalucía el ex juez Serrano obtuvo en Almería su mayor vivero de votos en diciembre de 2018 al calor de su discurso contra la inmigración ilegal. Fue en esta provincia donde logró su única victoria a nivel municipal: casi un 30% de los habitantes de El Ejido cogieron la papeleta de Abascal.

A la espera de conocer quién será el futuro candidato o candidata a ocupar un puesto en San Telmo, y con el nombre de Olona acaparando titulares, fuentes del partido en Andalucía insisten en que cada vez despiertan más simpatía entre los trabajadores del campo. Sus políticas, más allá de poner sobre la mesa el asunto de la inmigración, continuarán dirigidas a dar voz a los problemas del sector rural.

Estrategia a nivel nacional

La estrategia en Andalucía coincide con la implementada en otras regiones justo antes del estallido de la pandemia como Extremadura, cuando el despertar de los agricultores extremeños logró imposibles como el de hacer coincidir a Unidas por Extremadura -la confluencia que conforman Podemos, Izquierda Unida, Extremeños y Equo- y a Vox en la misma manifestación.

Ambas fuerzas respaldaron las movilizaciones en defensa de unos precios dignos y justos para los productos agrícolas y denunciaron las cargas policiales que tuvieron lugar cuando alguno de los manifestantes trató de acceder al recinto que acogía la feria en la que estaban presentes el ministro de Agricultura, Luis Planas, y el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara. En las protestas también participaron Partido Popular y Ciudadanos.

El apoyo se repitió semanas después cuando las movilizaciones del campo llegaron a Madrid. Estalló la pandemia y los agricultores y ganaderos ofrecieron la maquinaria y los tractores con los que días antes habían cortado carreteras en señal de protesta para desinfectar calles y abastecer las estanterías de los supermercados.