Ninguna de las 29 sociedades del comisario José Villarejo constaban en el registro Nacional de Seguridad Privada. Lo confirma un oficio de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía remitido al juez al que ha tenido acceso Vozpópuli. Una de las razones por las que el polémico mando se encuentra actualmente en prisión es por ofrecerse como investigador privado a clientes adinerados. Como valor añadido, hacía valer su ascendencia en el Cuerpo para acceder, por ejemplo, a bases de datos confidenciales, según creen las autoridades.

El citado escrito de Asuntos Internos se enmarca dentro de una de las muchas piezas separadas del macro caso sobre las actividades de Villarejo. El juez le pidió a Asuntos Internos a finales del año pasado que investigase “si alguna de las mercantiles integradas en el grupo Cenyt están autorizadas para la prestación de servicios como detectives privados”. Cenyt son las iniciales de Club Exclusivo de Negocios y Transacciones y en torno a esa marca aglutinó Villarejo un conglomerado de empresas durante una excedencia de diez años lejos de la Policía. Lo dirigía desde la Torre Picasso de Madrid, en el centro financiero de la capital.

La respuesta a la duda del juez la contestó el 9 de diciembre el comisario principal Manuel Yanguas, responsable de la Unidad Central de Seguridad Privada. Este es el departamento que tiene relación con las empresas de seguridad de toda España. Se encarga, entre otras cosas, de llevar un control de las actividades que prestan las empresas de detectives, a anotar sus investigaciones en un libro de registro que les puede ser solicitado.  

Ninguna de las mercantiles relacionadas a continuación están inscritas ni lo han estado

“Ninguna de las mercantiles relacionadas a continuación están inscritas ni lo han estado, en el Registro Nacional de Seguridad Privada para realizar la actividad de seguridad privada correspondiente con la descrita en la Ley de Seguridad privada artículo 5.1.h: ‘La investigación en relación a persona, hechos o delitos solo perseguibles a instancia de parte’”, dijo la Unida de Seguridad Privada.

Lextor SL, Club Exclusivo de Negocios y Transacciones, Global Sinapsis, Inteligencia de Detección, Servicios de Investigación y Detección, Sensible Code … así hasta 29 nombres de empresas propiedad de Villarejo. Desde que Villarejo fue arrestado en noviembre de 2017 son muchas las piezas separadas en el caso que pivotan en torno a investigaciones privadas de Villarejo: IRON, LAND, PINTOR… en todas ellas el excomisario se presentaba como un investigador privado de éxito. 

En la mayoría de casos, sus clientes han declarado ante los investigadores que desconocían la condición de policía de Villarejo. Alegan que ellos tan solo sabían que estaban contratando con la empresa Cenyt. De ese modo tratan la acusación por un delito de cohecho por contratar para fines privados a un funcionario policial. Ahora, este informe dice que Cenyt ni siquiera tenía licencia para realizar esos trabajos.

En una declaración ante la Fiscalía anticorrupción y el juez de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, el principal socio del comisario en Cenyt, Rafael Redondo, admitió una prolija factoría de informes y perfiles de empresas y particulares. Según contó, en la mayoría de ocasiones realizaban los trabajos por adelantado y luego Villarejo se los ofrecía a empresarios en busca de oportunidades de negocio.

Declaraciones por Kitchen

El excomisario cumplirá en noviembre el máximo de cuatro años en prisión provisional que permite la legislación española. Su primer juicio está señalado para el mes de diciembre por lo que previsiblemente llegará al banquillo de los acusados tras haber disfrutado algunas semanas en libertad. Mientras eso sucede, las distintas piezas de su caso avanzan en la Audiencia Nacional. Este lunes han declarado los dos policías que realizaron el volcado de información en un pen drive de los dispositivos presuntamente robados al extesorero del PP Luis Bárcenas.    

Según han declarado durante casi dos horas ante el juez, ellos fueron los encargados de acudir a la llamada del comisario principal Enrique García Castaño, entonces próximo a Villarejo y uno de los investigados por la llamada operación Kitchen. Según la versión de este alto mando, el contenido de esos dispositivos acabó en manos del exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, también investigado.

Los dos testigos citados por el juez han explicado -según informan fuentes presentes en el interrogatorio- que ellos acudieron a una cafetería VIPS y allí hicieron el volcado de un Iphone y un Ipad. El programa que utilizaron era suficiente para poder hacer la operación informática de clonado sin necesidad de conocer las claves de los dispositivos. Según han dicho, ellos no sabían de quién eran los aparatos o si acabaron en manos del número dos del Ministerio del Interior. 

Al menos uno de ellos ha reconocido que estaban él, su compañero, García Castaño y una cuarta persona a la que atribuyó el papel de confidente. Este testigo afirmó que una vez la operación Kitchen saltó a los medios identificó a ese confidente como Sergio Ríos Esgueva, el ex chófer de Bárcenas al que captó la trama a cambio de fondos reservados, una pistola y promesas de una plaza en la Policía. 

A preguntas de las partes, aclararon que no era extraño hacer este tipo de operaciones en lugares públicos porque no llamaba la atención y porque no se suele llevar a confidentes a la sede de la Comisaría General de Información de la Policía. También se desvincularon de Kitchen o del uso que se hizo después con los datos extraídos de los dispositivos móviles. Ellos negaron habérselos entregado a Francisco Martínez. Según dijeron, se llevaron lo volcado a su sede y se lo entregaron a García Castaño en un pen drive precintado.