El Vaticano ha confirmado en una carta enviada a la Asociación Pro Guardia Civil (APROGC) el castigo que la diócesis de Bilbao impuso al párroco de Lemona, Mikel Azpeitia, tras sus polémicas declaraciones en las que justificaba el terrorismo de ETA.

El nuncio de la Santa Sede en España, monseñor Bernardito Auza, ha remitido una carta a APROGC el pasado jueves en la que se señala que la Secretaría de Estado del Vaticano traslada a la presidenta de esta asociación, Begoña Uña, "la cercanía y oración del Santo Padre por todas las víctimas" de la banda terrorista.

El Vaticano recuerda que la diócesis tiene la competencia "en primera instancia" para valorar "cualquier infracción por parte de un clérigo", como se ha hecho en el caso del sacerdote de Lemona, quien puede recurrir la decisión "en el modo que prevé el derecho" canónico.

Azpeitia provocó un enorme revuelo en noviembre cuando defendió en una entrevista con Iñaki Arteta que el terrorismo de ETA fue una respuesta a la "represión" existente en los territorios vascos. "Que un pueblo oprimido al que quieren conquistar responda con violencia, no sé hasta qué punto es terrorismo", aseveró.

Aunque el obispo de Bilbao rechazó esas declaraciones, varios grupos de religiosos vascos apoyaron a su compañero de Lemona. A raíz de ello, APROGC escribió una carta al Papa Francisco en la que le recordaron "el daño que nos siguen causando comportamientos ofensivos hacía nuestros asesinados" y le pidieron que tomase "medidas correctoras".

Fragmento del documental de Iñaki Arteta, durante la entrevista con el párroco de Lemona.

"Santidad, durante gran parte de la mitad del siglo XX y de este siglo XXI, la sociedad española ha sufrido con gran dolor la lacra terrorista de una banda armada llamada ETA", arrancaba la misiva enviada a la Prefectura de la Casa Pontificia del Vaticano, con el pontífice como destinatario.

La asociación resumía la trayectoria criminal de ETA en dicha misiva y recogía algunos ejemplos en los que la Guardia Civil sufrió las embestidas más duras de la banda terrorista: "Nuestros hijos también han sido asesinados por el simple hecho de ser hijos de guardias civiles". Citaban como ejemplos los atentados contra las casas cuartel de Zaragoza y de Vic.

"Afortunadamente, esa trágica etapa de nuestra reciente historia ha sido superada. [...] Pero hay otros episodios negros que tampoco podemos olvidar, y que Su Santidad debe conocer", proseguía la carta. "La historia de lo que ocurrió en estos años no deja en buen lugar a la Iglesia vasca desde el mismo nacimiento de ETA; siempre estuvo más cerca de los terroristas que de las víctimas. Muchos fueron los sacerdotes del País Vasco que ayudaron, encubrieron, aplaudieron, y sonrieron a los asesinos de ETA".

"No podemos entender que se justifique"

Añadían: "Y lo más grave: sigue ocurriendo hoy en día, en pleno 2020". En ese sentido se referían a las declaraciones que el párroco de Lemona realiza en el documental Bajo el silencio, de Iñaki Arteta. Unas polémicas declaraciones por las que la diócesis de Bilbao le apartó de la celebración de los oficios eclesiásticos.

La asociación de guardias civiles expuso en su carta al Vaticano que las polémicas declaraciones del sacerdote "no son un caso aislado": "No podemos entender que desde el seno de la Iglesia se justifique y aplauda a una banda de asesinos, y tampoco entendemos cómo esos sacerdotes siguen humillando a tantas víctimas".

"Santidad, como referente espiritual en esta sociedad, y como máximo exponente de la Iglesia católica, solo le pedimos primero comprensión y cercanía a tanto dolor de tantos guardias civiles y sus familias; y en segundo lugar la adopción de medidas correctoras contra esos párrocos que manchan el nombre de la Iglesia, su abominable comportamiento público de aplauso a los asesinos es incompatible con el ejercicio del sacerdocio", rezaba la misiva.

Reunión con el nuncio del Vaticano

En febrero hubo una reunión en Madrid entre el nuncio del Vaticano y la presidenta de APROGC. Un encuentro “muy satisfactorio”, en opinión de la segunda. “Queremos mostrar nuestro agradecimiento al Nuncio de Su Santidad en España por la cordialidad en la que ha transcurrido esta reunión y la cercanía mostrada hacia esta Asociación, agradeciendo especialmente la preocupación mostrada por la Guardia Civil y sus inquietudes hacia la institución”.

Pero también porque en la Nunciatura tenían “pleno conocimiento” de las quejas presentadas por APROGC -señala la asociación- y porque ya se habían adoptado medidas. En concreto, el representante del Vaticano les anunció que ya había remitido la carta al Papa Francisco para que pudiera estudiar su contenido. También que había añadido un dossier en el que ofrecía claves relacionadas con la carta de los guardias civiles.