Coronavirus

El último día en el que Madrid fue una ciudad normal... por un tiempo

Madrid ya no era la misma este viernes por la tarde ni lo será en un buen tiempo. La normalidad se ha fugado y no volverá hasta dentro de unas semanas

El último día en el que Madrid fue una ciudad normal...por un tiempo
El último día en el que Madrid fue una ciudad normal...por un tiempo Reportaje: Rubén Arranz

No es aconsejable establecer estos días reuniones en la calle, pero el viernes por la tarde había una cola de 20 personas alrededor de un camión de Cruz Roja, en la Puerta del Sol, a la espera de que les llegara el turno para donar sangre. Era la fila más numerosa del centro de la capital, pero no la única, pues en los varios estancos que se distribuyen entre Cibeles y el Palacio Real había grupos de fumadores a la espera de poder comprar la provisión de droga suficiente como para pasar la cuarentena. También en la cigarrería de El Corte Inglés de Preciados, que cerrará a partir del sábado para evitar la expansión del coronavirus.

Era el último día laborable antes de que se decrete el estado de alerta en España y las calles de Madrid dormitaban y, a la vez, transmitían esa extraña sensación de inquietud de la que hablaba The Velvet Underground en su canción Sunday Morning. Es una tensa calma que despista.

Estanco en Gran Vía
Estanco en Gran Vía R.A.

Una trabajadora de un VIPS, en Gran Vía, bajaba la persiana a las 20.00 horas y reconocía que no tenía ni idea de si tenía que volver en los próximos 15 días. Recorrió posteriormente la avenida cuesta arriba, en dirección a la plaza del Callao, sin esquivar a los espectadores del musical El Rey León, pues el teatro estaba cerrado. En sus escaleras, sólo había un vagabundo que, sentado, mataba las horas mirando a ninguna parte.

Los parques infantiles de El Retiro estaban vacíos y sellados con una cinta que afirmaba “zona restringida, meteorología adversa” y los cafés de la Plaza de Oriente y alrededores, sin sillas ni mesas, ni clientela, pese a que la primavera aconseja salir a la calle.

Los parques infantiles estaban precintados en el parque El Retiro
Los parques infantiles estaban precintados en el parque El Retiro R.A.

Dos camareros de la taberna Casa Labra conversaban con el empleado de seguridad en la puerta entre bostezos y sin personas a las que servir vermú de grifo, lascas de bacalao rebozadas y banderillas de atún. En una conversación de un minuto, afirmaban que tendrían el resto de marzo libre, pero su tono de voz no era el habitual de la víspera de las vacaciones, sino más bien de un retiro forzoso. Y es que nadie sabe lo que va a pasar, apuntaba uno de ellos.

Un simulacro indeseado

Como las nuevas generaciones sólo saben de este tipo de situaciones de fuerza mayor por las películas, y las películas rara vez hablan de la gente corriente, estos días los individuos han descubierto situaciones inéditas y típicas de los pequeños arrebatos de pánico que provocan los anuncios de medidas excepcionales. A las 21.00, una hora antes de que cerraran los Supercor, en uno de ellos estaba vacía la estantería del jabón de manos, la del papel higiénico y la de las patatas.

Barrendera frente al Palacio de Cibeles
Barrendera frente al Palacio de Cibeles R.A.

En una frutería de paquistaníes, a pocos metros de allí, sus dueños habían separado los guantes de plástico del rodillo de bolsas. En concreto, lo habían puesto al fondo de la tienda, donde se encontraba el mostrador. ¿Por qué? Porque algunos clientes habían robado algunas decenas para protegerse las manos, dado que los de látex se venden a 1 euro el par en algunas farmacias.

Por el Chinatowndel centro de Madrid, que es el que se sitúa entre la parte de atrás del Edificio España y Noviciado, no se ve un alma desde hace días, cuando cerraron todas las tiendas. Los bazares de los barrios regentados por asiáticos hace más de una semana que bajaron la persiana y pusieron el cartel de “cerrado por vacaciones”.

Estación de Cuatro Caminos, vacía a las 18.30 horas del viernes
Estación de Cuatro Caminos, vacía a las 18.30 horas del viernes R.A.

Es curiosa la creatividad que han exhibido algunos comercios de barrio para anunciar a sus clientes su clausura hasta nuevo aviso. Unos, han apelado a la “responsabilidad”. Otros, a las medidas que han decretado las autoridades.

Otros han tirado de humor y han dibujado en un cartón el siguiente mensaje: “Cerrado por guerra mundial bacteriológica. No hay dinero en la tienda”. Así lo expresaban los dueños de un negocio de ropa de segunda mano de la calle de Francos Rodriguez.

Tienda de la calle de Francos Rodríguez
Tienda de la calle de Francos Rodríguez R.A.

La crisis del coronavirus obligará a España a dormitar durante, al menos, 15 días, a la espera de que se controle la epidemia. Madrid ya no era la misma este viernes por la tarde ni lo será en un buen tiempo. Los quioscos de lotería estaban vacíos, las dos prostitutas que quedaban en la calle de Montera estaban sentadas en un bordillo y del Primark de Gran Vía no entraban y salían filas de gente a media tarde, cuando el cielo aún lucía de color azul cobalto. Las tiendas ya estaban cerradas.

Esto no se vivía por aquí desde hace décadas y la sensación que transmitía esta situación de alarma sanitaria era la de extrañeza. La normalidad se ha fugado y no volverá hasta dentro de unas semanas.

Cola de donantes de sangre
Cola de donantes de sangre R.A.

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