Continúan las operaciones policiales contra la corrupción que afectan al PP de Valencia. Este martes, los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil se han personado en el Ayuntamiento de Valencia para solicitar los contratos de la Mostra de Valencia Cinema del Mediterrani del año 2006, época en la que estaba al frente del departamento de Cultura la esposa del exvicealcalde de Valencia, Alfonso Grau. Fuentes municipales han confirmado a EFE que a las 13:00 horas se han personado varios agentes de la UCO solicitando la citada información.

Esta es la tercera operación contra la corrupción en el PP en Valencia en lo que va de 2016, después de los casos Imelsa y Taula

Asimismo, estas fuentes han explicado que dado que esa documentación no se encuentra en el edificio principal del Consistorio, dado que es de hace unos años, y que está almacenada en el Palacio de Cervelló de la ciudad, en el que se ubica el archivo municipal. De este modo, la Guardia Civil se han trasladado desde el edificio principal del Ayuntamiento hasta el Palacio para recabar, acompañados por funcionarios, la información que solicitaban. Esta nueva operación iniciada por las fuerzas de seguridad supone la tercera operación contra la corrupción en el PP de la Comunidad Valenciana en lo que va de 2016, después de los casos Imelsa y Taula.

En el año 2006, la concejala de Cultura responsable de estos contratos era María José Alcón (PP), esposa del exvicealcalde de Valencia Alfonso Grau e imputada en el supuesto caso de blanqueo en el grupo popular municipal que investiga un juzgado de Valencia. La Guardia Civil ya registró semanas atrás el Ayuntamiento de Valencia, en el marco del caso Imelsa, en la investigación del supuesto cobro de comisiones a cambio de contratos fraudulentos y la posible derivación en una supuesta financiación ilegal del PP de Valencia.

La Mostra

La que fuera pasarela de glamour se convierte así en objeto de la investigación que está llevando a cabo la Guardia Civil sobre la presunta trama de corrupción en torno al PP valenciano. Andy García, Lauren Bacall, Joan Collins, Don Johnson, Andie McDowell, David Carradine o Christopher Lambert fueron algunas de las estrellas que se pasearon por la Mostra de València-Cinema del Mediterrani, un certamen envuelto en críticas durante la etapa como alcaldesa de Rita Barberá por los altos cachés que se pagaban a los artistas para que la exprimera edil "se hiciera una foto" con ellos, según criticaban entonces los grupos en la oposición.

Durante años, el recurso al "talonario" para atraer a figuras del séptimo arte y la "falta de transparencia" en adjudicaciones y contrataciones fueron denunciados por los concejales del PSPV y Esquerra Unida

El origen de la Mostra de València-Cinema del Mediterrani se remonta a 1980, en época del alcalde socialista Ricard Pérez-Casado, cuando nació como un proyecto para impulsar la cultura de los países de la ribera mediterránea a través de su proyección cinematográfica. Con la llegada a la Alcaldía del Partido Popular, en la década de los noventa, el festival fue ampliando sus miras y utilizó como reclamo a estrellas del panorama internacional. La organización de la Mostra recaía en un organismo, la Fundación Municipal de Cine, dependiente de la Concejalía de Cultura que dirigía  Alcón, detenida por Taula y que cobró supuestas comisiones en Imelsa, lo que le costó ser suspendida de militancia del PP.

Durante años, el recurso al "talonario" para atraer a figuras del séptimo arte -en muchas ocasiones "sin relación con el proyecto cultural"- y la "falta de transparencia" en adjudicaciones y contrataciones fueron denunciados por los concejales del PSPV y Esquerra Unida que en aquel momento ejercían la labor de oposición municipal. Así lo recuerda el exdil socialista Juan Soto, quien ha aseverado, en declaraciones a Europa Press, que "ya en aquel momento se dio una actitud vergonzante con respecto al proyecto cultural sobre el Mediterráneo, que fue desdibujándose". Por ejemplo, en 2006 este exconcejal criticó que Andy García, el principal invitado del festival y más vinculado "al Caribe" que al Mediterráneo, cobrara "un caché de 30.000 dólares por promocionar dos de sus películas". "El proyecto cultural no interesaba, solo tirar de talonario para traerse a estrellas fulgurantes a mayor gloria de los gobernantes de turno con Rita Barberá a la cabeza; la Mostra una coartada y un instrumento más de agitación y propaganda del PP", ha opinado.

En 2006, el año que está en el punto de mira de la investigación, González denunció públicamente que se iban a externalizar las funciones de coordinación -que incluían el protocolo-, de manera que se iba a suscribir un contrato de prestación de servicios "con una persona de fuera de la Mostra y de la Fundación Municipal de Cine". "Sabíamos que era para beneficiar a determinadas empresas" en las que estaba "implicado un sobrino de Rita Barberá", ha dicho González, que ha añadido que se externalizaban servicios para "la contratación de azafatas, los coches para trasladar a los invitados o las galas de inauguración y clausura, que es donde más gente se necesitaba". "Era tal el escándalo que el propio equipo de gobierno del PP tuvo que eliminar la Fundación de Cine de Valencia, que si se le hubiese dado otro giro hacia el Mediterráneo" podría haber cumplido su objetivo, ha lamentado. En 2011, Rita Barberá anunció que el Ayuntamiento de Valencia decidía suspender la Mostra ante la situación económica de crisis con el fin de ahorrar 1,7 millones de euros.