Toni Cantó (Valencia, 1965) empieza la campaña electoral del 4-M con el Partido Popular. Lo hace como número cinco en la lista de Isabel Díaz Ayuso y en calidad de independiente pues formalmente sigue siendo afiliado de Ciudadanos, aunque la formación naranja ya ha incoado el expediente de expulsión, así que su salida será efectiva en los próximos días.

Tras el portazo en la Ejecutiva nacional de Cs, Cantó se empadronó de nuevo en Madrid y pidió cita en una comisaría para incluir en el DNI su nueva dirección postal en la capital, de ahí que la Junta Electoral Provincial avalase su candidatura. Sin embargo, el PSOE ha anunciado que recurrirá la decisión.

Se habla mucho del papel que va a jugar en este posible Gobierno de la derecha en Madrid. ¿Le ha ofrecido Ayuso un puesto como consejero?, ¿quizás como portavoz?, ¿o puede que se vea como senador atizando?

No, de verdad. No estoy en nada de eso ni se me ha ofrecido nada. En lo que estamos ahora es en ganar unas elecciones que son esenciales, no solo para la Comunidad de Madrid, sino para el resto de España. Tuve el ofrecimiento de participar en la campaña, una vez que ya había dimitido de mi partido. Acepté feliz y no lo he escondido. Me he sentido siempre reflejado y cercano a la forma que tiene Ayuso de practicar la política y de gestionar. Haré todo lo que pueda ayudar para que siga gestionando la Comunidad de Madrid, sobre todo viendo que lo que tiene enfrente es un Gobierno central que ha demostrado ser el peor del mundo, que se dice pronto.

Creo que los madrileños ahora están en una disyuntiva fácil. ¿Qué prefieres, el peor gobierno del mundo gestionando o la mejor comunidad autónoma de toda España? Creo que los madrileños lo tienen claro, pero también sabemos que el PSOE miente mucho, va a mentir mucho en campaña. Podemos lo va a hacer también y me gustaría recordar lo que ha dicho el PSOE fuera de la CAM, porque he vivido como valenciano cómo se trataba a los madrileños fuera de Madrid.

¿Pero se vería en una consejería, quizás como portavoz?

Es prematuro. En lo que me veo es en hacer campaña y en poner toda mi energía y lo poco que sea al servicio de una candidatura que es esencial para la Comunidad de Madrid y para el resto de España.

Todos los sondeos apuntan a que si ganase Ayuso, necesitaría apoyarse en Vox. Usted que ha militado en partidos de centro, ¿se sentiría cómodo pactando con Vox?

Lo que hay que intentar en primer lugar es que Ayuso no necesite ningún otro partido dentro del gobierno para poder seguir haciendo lo que ha hecho hasta ahora. Por lo tanto, liderando, tirando de España y liderando a todas las CCAA y llevando a cabo lo que para ella es el eje fundamental: la explicación del éxito madrileño, que es la libertad.

Yo he estado en un partido que gobernaba algunas comunidades autónomas apoyado por fuera por Vox. Yo no tengo ningún problema con eso. Quien se plantee un problema con eso, en un país en el que vemos a un vicepresidente comunista o con los PGE pactados con Bildu, que es el único partido de todo este país al que habría que hacer un cordón sanitario sí o sí... Lo que me parece un problema es eso, no lo que ha pasado en otras CCAA hasta hace nada. Murcia o Madrid, aunque las ha perdido Cs, estaban apoyados desde fuera por Vox y no pasa nada. 

Pin parental, ¿sí o no?

A mí no me parece necesario. Vengo de una Comunidad Valenciana donde los niños están en barrancones, donde se ataca a la concertada, donde no se permite a nuestros hijos educarse en español, donde las libertades están siendo muy atacadas, a mí uno de los valores que más me interesa de Madrid es la educación. Y pongo en valor primero la libertad de permitir elegir. Allí (en Valencia) no podemos. El no ataque a la concertada y la ventaja competitiva que tiene Madrid hay que reconocérselo al PP. Mis hijos viven aquí, y por eso me siento muy identificado con la pelea en Madrid. Quiero que tengan empleo y de calidad. Mi hijo, hasta hace nada, estudiaba en un colegio público madrileño con una educación bilingüe. Mis sobrinos, en Valencia, daban dos horas de inglés a la semana. El día de mañana, mis sobrinos están en desventaja competitiva con mis hijos.

Y me apetece recordar que el eje de la libertad es importante. Aquí puede venir cualquiera, yo pude venir con 18 años a buscarme la vida, a trabajar y al día siguiente ya era de Madrid. Por cierto, parece que a los de Más Madrid no les gusta que esté aquí, no hay nada más antimadrileño que eso. Pero hay que recordar que el PSOE está permitiendo que en muchas CCAA los madrileños no puedan ir a trabajar. En la Comunidad Valenciana, gobernada por el socialismo, un madrileño no puede ir a las administraciones públicas porque les ponen una barrera lingüística. Y esto es un problema que no existe en Madrid. Por un lado, le pongo un freno y una barrera al talento. Por el otro, estoy en contra de una libertad fundamental como es que los españoles puedan trabajar donde les dé la gana. Eso está quebrado por culpa del PSOE que se alía con los nacionalistas.

Toni Cantó en entrevista con Vozpópuli
Toni Cantó en entrevista con Vozpópuli. Clara Rodríguez

Ha habido polémica con su empadronamiento. ¿Ha estado empadronado aquí mientras estuvo en Valencia?

No, he vivido más tiempo en Madrid que en Valencia. Tengo 56 años. Vine a trabajar a Madrid con 18 años y me fui hace dos años a liderar el partido en la Comunidad Valenciana. He pasado más tiempo en Madrid que en Valencia. Soy padre separado, mis hijos viven aquí con su madre.

Entonces, ¿cuándo se empadronó de nuevo en Madrid?

Cuando abandoné la Ejecutiva del partido y ví que lo que tenía que hacer para trabajar era volverme a Madrid. En mi trabajo, probablemente un tanto por ciento cercano al 80-90% del volumen de trabajo se genera en Madrid. Para trabajar en lo mío tenía que volverme a Madrid.

¿Cuándo conociste a Ayuso, en la comida con Marta Rivera de diciembre?

Sí, nos habíamos intercambiado algún mensaje por redes porque creo que ambos teníamos curiosidad por el otro. Perdón si digo algo que debería decir ella. Ambos nos sentíamos reflejados o identificados en la forma de llevar a cabo la política o de crear discurso. Pero eso fue hace mucho. En política es una distancia sideral, cómo era el país y en qué estábamos. Fue hacia finales del año pasado, yo no podía ni imaginar que iba a estar fuera de la Ejecutiva de mi partido, fuera de Ciudadanos y, mucho menos, que estaría colaborando con Ayuso.

Inés Arrimadas ha comentado que la única opción que contempla después del 4-M es gobernar con el PP, reeditar la coalición. ¿Cómo valora esa posibilidad?

No me lo creo. Por varias razones. En primer lugar porque yo lo pedí en la Ejecutiva y se me negó. Yo dije que a Madrid hay que ir sumando. Y pedí esa posibilidad y no se me permitió ni siquiera votarla. En segundo lugar, no le creo porque he visto a varios miembros de la Permanente (el núcleo duro de Arrimadas) decir que se podía pactar con Gabilondo.

En tercer lugar, porque no quieren saber nada de lo que se ha hecho con el PP en la Comunidad de Madrid. Lo que se ha hecho es como para sacar pecho y, sin embargo, no hay un solo consejero de Ciudadanos en el anterior Gobierno que repita en la lista, luego no veo ninguna voluntad en la dirección nacional de contar con ese capital que hizo un gran trabajo en Madrid en una situación muy complicada.

Y, por último, no entiendo muy bien, si ahora hace eso, por qué dejó caer el Gobierno de Madrid. Cualquiera con dos dedos de frente entiende que lo que pasó en Murcia no es que fuera a tener repercusiones, que obviamente las tenía y cualquiera las debió venir. Yo creo que (la moción de Murcia) estaba hecha para provocar las elecciones en Madrid, porque era el paso siguiente clarísimo. No entiendo muy bien cuál es la estrategia, la táctica (de Cs). Nadie lo entiende, y mucho menos mis exvotantes, por eso el partido está como está.

Ha sido uno de los más críticos con el PP. ¿Qué ha cambiado para que ahora entre a formar parte de este proyecto?

Hombre, todo. Yo he estado en la comisión del Congreso tratando todo el tema de anticorrupción. Ese PP ya no existe y mi partido también lo cree pues está gobernando en Andalucía, estaba en Murcia. Lo vergonzoso es que ahora estemos gobernando con Podemos en el Ayuntamiento de Murcia. Es obvio que el PP de ahora, el de Pablo Casado o Ayuso, no tiene nada que ver con aquel partido o con el que algunos tuvimos que sufrir en la Comunidad Valenciana. 

Su partido sigue siendo Cs, ¿por qué no se ha dado de baja?

Pues no lo sé. Tengo una situación complicada con esto. Para mí, y me consta que para muchísimas personas que están asistiendo muy tristes a lo que está pasando con el partido, es un momento muy triste porque me he dejado media vida con el partido. Te aseguro que el 'trabajazo' que he hecho estos años en las Cortes valencianas o el del Congreso es de echar muchas horas, mucha ilusión. A veces pongo el ejemplo de cargar con un pedrusco enorme, subirlo hasta la cima, y luego ver cómo una élite, que está llevando el partido, te coge el pedrusco y te lo tira abajo otra vez.

Entonces, tú tienes que volver a coger el pedrusco, no solo tú, sino afiliados de base, gente muy currante, y volverlo a subir y luego ver cómo de esa misma élite que está ahí, después del fracaso de las catalanas, después de la terrorífica estrategia de Murcia y lo que ha pasado en Madrid, no ha dimitido ni uno. Ni uno. Siguen todos ahí. Para muchos afiliados, como a mí, es muy triste, descorazonador.

(Suspira) No sé por qué lo he hecho así. Estaré cometiendo muchísimos errores probablemente, pero cuando tienes un enganche emocional con un proyecto por el que has batallado, por el que has dado tanto, a veces no es fácil hacer las cosas. 

Pero entiende que mucha gente se sienta confundida por formar parte de la lista de Ayuso sin darse de baja de Ciudadanos.

Hasta hace nada, medio partido de la Comunidad de Madrid estaba gobernando con Ayuso. Todavía me doy cabezazos en la pared porque pienso que hasta hace nada estábamos gobernando en la Región de Murcia con el PP, haciendo un trabajo estupendo. No ha habido ninguna razón para tumbar ese Gobierno, ninguna imputación, ninguna razón con lo del presidente de Melilla (Eduardo de Castro, quien fue expulsado).

En Madrid no había ninguna razón. Estábamos liderando todas las CCAA de este país: creando empleo, tirando de la economía, además en un lugar tan importante como Madrid, que es la comunidad más potente económicamente y la más solidaria con el resto de CCAA. Y sin embargo el partido lo ha dejado caer todo. ¿Por qué? No tengo ni idea, pregúntenle a ellos. Yo, y no solo yo, infinitos y miles y miles de votantes, pero muchísimos afiliados, no entendemos absolutamente nada. 

¿Se afiliará al PP?

Yo, ahora mismo, no tengo el plan de hacerlo, y una de las cosas que valoro mucho de cómo Isabel Díaz Ayuso o Pablo Casado se han acercado a mí es porque están en la voluntad de sumar a gente en el espacio del centro derecha que ni siquiera es de su partido. Y esa es la grandeza que yo hubiera querido ver en el mío. Por desgracia, veo que el mío se va haciendo cada vez más chiquitito, pequeñito, más bunkerizado, más en 'los puros e impuros', que es un tema absolutamente nacionalista en el que no me siento ara nada reflejado. 

En todo caso, Cs le hizo caso en una cosa, que Ignacio Aguado no fuese candidato. ¿Qué le parece Edmundo Bal como cabeza de cartel?

Me parece que Ciudadanos no va a entrar en la Comunidad de Madrid. Me parece algo muy triste pero es la realidad. Ante esa realidad, yo pedí eso en la Ejecutiva. Les dije: no vamos a entrar, vayamos de aquí algunos de nosotros de rodillas a pedirle disculpas a un PP al que hemos traicionado, porque lo de Murcia fue una traición a tu socio, y pidámosles ir conjuntamente con un Madrid Suma en la Comunidad de Madrid. Yo lo pedí en la Ejecutiva y se me dijo que ni de coña, que ni pensarlo. Pero ahora que ya se ha decidido que no, lo que pediré en campaña a la gente es que vaya al voto útil. Porque Cs no va a entrar y Cs, con un 3-4%, es un peligro para el mantenimiento de un Gobierno que creo que es necesario de centro-derecha en Madrid. Ese 3-4% puede ser esencial, así que en campaña lo pediré para Ayuso, porque me parece que ahora, por generosidad y por estrategia, en el centro derecha es absolutamente necesaria esa suma.

¿Cuándo se rompió la química con Arrimadas?

Eso se lo tendría que preguntar a ella. Yo nunca he sentido que existiera. De hecho, y lo digo porque no me importa, pero fue noticia. Me advirtieron desde fuera que en el vídeo de Inés reivindicando su primer año en el partido yo no salía. Un vídeo de cinco minutos y no estaba. He sido crítico con el partido, pero entiendo la lealtad como lo contrario de ser un palmero. La entiendo como decir las cosas que yo pienso, y las que creo que hay que decirle al líder del proyecto, creo que esa es la verdadera lealtad, no callarse las cosas.

UPyD, Ciudadanos, PP, ¿es la última oportunidad antes de desencantarse de la política?

Siento que no me he movido del sitio, sigo defendiendo las mismas cosas, siento que soy una persona de centro-derecha liberal, sigo defendiendo las mismas ideas, pero siento que en el espacio del centro ya hay dos fuerzas que se han dado tiros en los pies, y han hecho muy complicado que se mantuviera un espacio, que ya es muy complicado y más en una situación tan polarizada como ahora. El espacio del centro históricamente se ha visto muy complicado: UCD, CDS, UPyD, Cs... es un espacio difícil y como en las motos de competición, si me permiten la imagen, cuando estás en una competición tan complicada tienes que tener el mejor carburador, la mejor gasolina, la mejor dirección, el mejor piloto, todo lo mejor. Si no lo tienes, sobrevivir es muy complicado políticamente. 

Parece que cuando se pierde ese piloto, un Adolfo Suárez, una Rosa Díez, un Albert Rivera, todo se desmorona rápidamente. El centro parece muy frágil.

El centro es un espacio muy frágil, no solo tiene que ver con el liderazgo, tiene que ver también con algo que partidos históricamente más importantes o de mayor tamaño tienen solucionado y nosotros no lo teníamos, que es la implantación, esa red que te permite que no te quedes en diez (diputados en el Congreso).

Esa implantación no es fácil de hacer y no se puede hacer en uno o dos años. Es un trabajo en el que grandes partidos como el PP llevan mucha ventaja a un nuevo proyecto de centro. Y eso es muy importante porque te permite una capilaridad que luego te sujete el proyecto y que el partido no tiene. Pero no es la única explicación, hay muchas más y repito: lo que más me aleja del proyecto ahora mismo, y lo más iliberal, es que después de los dos o tres meses dramáticos del partido no ha habido una sola dimisión. No ha habido ni un solo responsable que haga lo que Albert.

Antes de las catalanas estábamos en 16 (diputados), ya es un golpe importante pero estábamos en 16. Al acabar la campaña, en seis. Algo ha pasado ahí. La campaña fue hasta objeto de burla, que es lo peor. Pero es que luego está quien diseña la táctica de Murcia y lo que viene después, de una dimensión colosal. Repito, ni una sola dimisión.