El presidente rompe su silencio tras los atentados

Entre el terror y la secesión: Rajoy abre el curso este domingo en Pontevedra

Rajoy abre el curso político este domingo en Cotobade, Pontevedra. Romperá su silencio después de días de discreción a causa del atentado de Barcelona.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy y la vicepresidenta de Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy y la vicepresidenta de Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría EFE

Mariano Rajoy romperá su silencio este domingo en Pontevedra. Abrirá el curso en Cotobade, el nuevo escenario para su anual filípica con la que se pone punto final oficial a las vacaciones ante más de mil militantes. El presidente del Gobierno ha optado por mantener un preventivo silencio tras su intervención de medianoche en la jornada del atentado de Barcelona. 

No quiere pugnas, disputas ni sobresaltos en torno a este dramático episodio que ha conmocionado el descanso de los españoles y ha sacudido de forma salvaje a la sociedad catalana. Mariano Rajoy leyó un mensaje de circunstancias en la noche del terrible zarpazo, en las dependencias de la delegación del Gobierno en la ciudad condal. Fue un acto austero, sin apenas focos y sin vocación de trascendencia en unos de los momentos más duros que le ha tocado vivir en la Moncloa. Todo el protagonismo fue para Carles Puigdemont, quien protagonizó junto a su vicepresidente, Oriol Junqueras y la alcaldesa Ada Colau una interminable rueda de prensa en las dependencias de la presidencia de la Generalitat.

Estuvo presente en la misa de la Sagrada Familia, en el acto de las Ramblas, junto a los Reyes. Y su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, se despalzó a Cambrils, y atendió al cuerpo consular en Barcelona, una de las obsesiones de los independentistas, en busca de un respaldo exterior que jamás llega. 

La dinámica secesionista

Este viernes se reúne el Consejo de Ministros, segundo cónclave del Ejecutivo en este mes. Ya lo hizo el día 16 para afrontar el reto secesionista y, muy en especial, la huelga de aeroportuaria de los trabajadores de Eulen. La dinámica secesionista sigue su curso, pese al atentado, el duelo y la enorme aflicción en que está sumida la población catalana. Carme Forcadell evitó cancelar la reunión de la Mesa del Parlament de este martes. No hubo decisión alguna ni se avanzó en la polémica Ley de Referéndum, que verá la luz posiblemente en el pleno de la Cámara de los días 6 y 7.

Este domingo, vuelve la política. El sábado se celebra la manifestación en Barcelona contra el terrorismo. Rajoy ha optado por el discreto silencio. No quiere contratiempos, aunque se espera invectivas y algún insulto. La CUP calienta la marcha, con ataques furibundos a la Corona y al Ejecutivo, a quienes ha tachado prácticamente de complicidad en el atentado. En círculos del PP comentan la reacción virulenta en las redes de diferentes políticos contra el sacerdote que osó reprocharle a Colau su actitud con los bolardos y nadie amaga una crítica a los antisistema por los insultos, calumnias y ofensas que profieren contra el Jefe del Estado. 

Rajoy prepara una intervención dominical para animar a su gente, para insistir en el rechazo frontal al órdago secesionista de Puigdemont, para insistir en su defensa de la unidad de España y, al tiempo, para exhortar a los partidos constitucionalistas a mantener la unidad mostrada en la reciente reunión del parto antiyihadista. Va a ser un curso muy duro, señalan fuentes próximas al presidente. "Desde la diada, 11 de septiembre, hasta el 1-0, todo va a estar demasiado tenso y hay que estar preparados para lo que sea", añaden. 


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