España

El "afán de supervivencia" de Susana Díaz ahonda la crisis en el PSOE andaluz

'Susanistas' y críticos coinciden en que solo está pendiente de la guerra con Sánchez mientras la principal federación socialista languidece "sin proyecto, estrategia y sin discurso" frente a un PP que le come terreno

Pedro Sánchez y Susana Díaz en una foto de archivo
Pedro Sánchez y Susana Díaz en una foto de archivo EFE

El perfil "nulo" que lleva imprimiendo Susana Díaz al PSOE andaluz, con tal de "no dar razones" a Pedro Sánchez para defenestrarla y permanecer como secretaria general tras el próximo congreso regional, está descolocando a los propios susanistas y a los críticos con la otrora todopoderosa presidenta de la Junta de Andalucía.

Presidentes de diputación y alcaldes ya se lo hicieron llegar en junio y un mes más tarde, el 7 de julio, durante un encuentro que mantuvo con los diputados y senadores en Cortes: casi todas las intervenciones fueron un reproche al poco punch de su oposición; algo agravado por el hecho de que, nada más perder el poder, la lideresa socialista recolocara a cuatro de sus exconsejeros como arietes del Grupo Socialista del Parlamento Andaluz.

"Cuando uno de ellos sale a criticar a un consejero del PP, este dice: 'Espere, espere, que cuento a los andaluces cómo han dejado esto después de 38 años'. Eso te hace perder toda credibilidad; lo mismo que le pasó a Joaquín Almunia en el Congreso con el Gobierno de José María Aznar, en la legislatura 1996-2000", recalca a Vozpópuli un ex susanista afín al exportavoz del grupo parlamentario del PSOE-A, Mario Jiménez, alineado con la "pulsión de cambio" que los críticos perciben en muchas agrupaciones de las ocho provincias.

Bildu: la respuesta a 'lo' de Huelva    

El problema es que ahora mismo nadie ve a Díaz dispuesta a dar un paso atrás, y la principal federación socialista necesita "un revulsivo" de liderazgo. No puede seguir sometida a su "afán de supervivencia", coinciden no pocos cuadros y exdirigentes locales. La sigla languidece "sin proyecto, estrategia ni discurso" contra el Gobierno del popular Juan Manuel Moreno Bonilla, como denunció en una reciente entrevista el secretario general de Jaén, Paco Reyes, quien ha acabado por abandonar el oficialismo. 

Cierto es que la expresidenta salió este jueves a criticar el acuerdo presupuestario del Gobierno con Bildu, admiten los críticos, pero lo hizo un día después y a rebufo del aragonés Javier Lambán, el extremeño Guillermo Fernández Vara y el castellano-manchego, Emiliano García-Page, cuando hace no tanto tiempo era ella quien marcaba los tiempos y la estrategia de los barones díscolos con la Dirección Federal.

De hecho, alguna fuente ve en esa declaración contra Bildu otro calculado movimiento "en interés propio" para posicionarse contra el Gobierno en un momento puntual en que éste ha resultado debilitado por la estrategia de Pablo Iglesias, y para armarse de argumentos de cara a una estrategia de victimización en respuesta a los últimos movimientos de la Dirección Federal para controlar el PSOE de Huelva con vistas a su defenestración.   

El PSOE-A y su líder siempre han marcado perfil propio dentro del partido”, recuerdan varias fuentes los tiempos gloriosos. Recuerdan con "estupor" su comprensión hacia la enmienda pactada con ERC para que el castellano no sea lengua vehicular en Cataluña, a cambio del apoyo de los republicanos a las cuentas públicas. Dejar la dura crítica al PP, a Ciudadanos y a Vox desde el gobierno de la Junta en un asunto que afecta a mucha emigración andaluza allí, fue "un gran error".

"Lo de Bildu es demagógico porque ETA ya no mata, pero igual que Vara ha marcado su perfil con un tuit -porque es cierto que afecta a nuestro electorado-, nosotros teníamos que haber salido el mismo miércoles. Y haber criticado la semana pasada lo del castellano en Cataluña", recalca un parlamentario andaluz del sector crítico.  

La lideresa intenta reeditar la 'operación Vara' que devolvió al partido la Junta de Extremadura en 2015, pero los críticos del PSOE andaluz aseguran que ambas comunidades no tienen nada que ver

"Vive en una realidad paralela: 'Yo o el caos'. No se da cuenta de que ya estamos en el caos", insiste quien fue colaborador estrecho de la presidenta de la Junta de Andalucía durante años y se ha pasado al bando de los críticos, como están haciendo, señala, "centenares" de alcaldes y parlamentarios del PSOE-A que ven finiquitado el ciclo de la lideresa andaluza y que urgen a un cambio de liderazgo para que el PP no se consolide en el poder durante años.

El PSOE-A vive ahora mismo lo más parecido a una tormenta perfecta: mientras Moreno Bonilla y el PP aprovechan la debilidad socialista y suben en los sondeos, Susana Díaz reivindica su derecho a intentar una operación Vara como la que protagonizó el hoy presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara. Tras perder la mayoría en las elecciones autonómicas de 2011 y ver cómo se hacía con la Junta Extremeña el candidato del PP, José Antonio Monago, gracias a un extraño pacto con IU, cuatro años después recuperó el poder.

560.000 votos menos que Sánchez

”Extremadura no es Andalucía”, coinciden varias fuentes del PSOE-A. "Allí hay dos provincias y la militancia del PSOE extremeño es pequeña, como la que puede haber en todo el Aljarafe sevillano”, añade un parlamentario para ejemplificar lo difícil que le va a resultar a Susana Díaz, primero, conservar el poder orgánico del PSOE-A cuando, en las primarias de julio de 2017 frente al hoy presidente del Gobierno, solo ganó en Andalucía -la única de las 17 autonomías- y solo con el 63,13% del voto de su militancia.

Y, peor que eso, en las elecciones autonómicas de un año después, 2 de diciembre de 2018, las que acabaron con 38 años de hegemonía del PSOE en aquella comunidad, la presidenta obtuvo 1.009.243 votos, 560.000 sufragios menos de los que lograría Sánchez -1.568.682- cuatro meses más tarde, en las generales del 28 de abril; señal inequívoca, dicen los críticos de Díaz, de que su ciclo se acabó.

"El riesgo", señala un exconsejero, "es que, si Susana no da su brazo a torcer y vamos a un congreso de confrontación, gane ella o gane quien encabece la alternativa, será por la mínima y el partido se va a quedar tan roto que en las próximas elecciones el PP probablemente será la fuerza más votada. Y entonces sí que no tendremos opción ninguna de gobernar porque lo que hay a nuestra izquierda (Adelante Andalucía y Podemos) está roto".

Sánchez no quiere verse involucrado en una candidatura contra Díaz que le 'salpique' en caso de fracaso, pero en Ferraz cunde la idea de que "algo habrá que hacer" para no ir directos al desastre electoral

A día de hoy, recalca esa fuente, no está claro quién puede enfrentarse a Susana Díaz en las primarias del PSOE-A por la Secretaría General. Hay pulsión de cambio, sí, pero también dudas sobre el nombre: el jienense Felipe Sicilia es quien más se está moviendo -cuando la covid lo ha permitido ha hecho reuniones presenciales y está haciendo mucha charla on-line- es prácticamente un desconocido para mucha gente; la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, e incluso el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, son los otros dos que más suenan.

Espadas sería un órdago en toda regla por cuanto Sevilla, la provincia con más militantes del PSOE de toda España, sigue siendo el auténtico bastión de Díaz. El alcalde solo se presentará "si tiene clara la victoria", lo cual pasa por sumar, además de Jaén, Cádiz y Huelva, ya controlada por Ferraz, la militancia de Sevilla, Granada, Córdoba y Almería, cuyas direcciones continúan, aparentemente, fieles a la ex presidenta de la Junta de Andalucía.

Primarias 2017 'bis'

El desembarco de María Jesús Montero, en tanto que requiere su salida del Gobierno, sería visto como una apuesta de Pedro Sánchez por la confrontación directa -vía persona interpuesta- con quien ya fue su gran rival en las primarias de 2017 por la secretaría general del PSOE; lo cual, según algunas fuentes, hace dudar al presidente. La Moncloa, principalmente su mano derechaIván Redondo, no acaba de ver clara una operación que salpicaría negativamente a Sánchez en caso de derrota de la ministra, a la inversa de lo que ocurrió hace tres años, según diversas fuentes.

No obstante, en los últimos meses y a raíz de los movimientos de alcaldes y cargos orgánicos para satisfacer esa pulsión de cambio que parece haber llegado a la principal federación, en Ferraz, de la mano de la vicesecretaria general, Adriana Lastra, parece imponerse la idea de que "algo habrá que hacer" porque Díaz está ya quemada electoralmente y la consolidación del PP en la Junta de Andalucía en las elecciones de 2022 sería una muy mala noticia para Sánchez de cara a su reelección en unas generales que se celebren al año siguiente.

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