La Superliga europea de Florentino Pérez va camino de crear un problema político a Pedro Sánchez. El Gobierno ha rechazado este lunes el proyecto del presidente del Real Madrid tras una frenética jornada de reuniones. La presión de Unidas Podemos, socio de coalición del Gobierno, y de su principal aliado parlamentario, el PNV, ha sido clave para que el Ejecutivo tome partido en contra de la Superliga, según ha sabido Vozpópuli de distintas fuentes.

El rechazo de Sánchez se suma al de presidentes europeos como el francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro inglés, Boris Johnson. Pero la batalla no ha hecho más que empezar. Y su vertiente política será clave para encontrar una solución, dicen estas fuentes. "El Gobierno de España no apoya la iniciativa de crear una Superliga de fútbol promovida por varios clubes europeos, entre ellos tres españoles, por entender que ha sido pensada y propuesta sin contar con las organizaciones representativas de este deporte, tanto a nivel nacional como internacional", ha dicho el Gobierno en un comunicado.

Pérez no ha dado el paso sin sopesar antes sus apoyos políticos. El PP no está en contra, y el PSOE no había sido claro. Sin embargo, La Moncloa emitió un comunicado a última hora de la tarde del lunes para posicionarse en contra de este modelo de competición. En el ánimo del Gobierno ha pesado el rechazo expreso a la iniciativa de Pérez que han mostrado tanto Podemos como el PNV.

El PNV, contra la Superliga

El partido morado, poco prolijo en las propuestas de ámbito deportivo, tiene en Florentino Pérez a uno de sus enemigos públicos declarados. Y no quiere saber nada de proyectos liderados por el empresario. El portavoz de Podemos, Pablo Echenique, ha dialogado con representantes de LaLiga, presidida por Javier Tebas, según ha sabido este diario. Echenique ha trasladado al organismo deportivo su oposición a la Superliga.

Los nacionalistas vascos también han hecho llegar a Presidencia su preocupación por el impacto que tendría esta competición para sus clubes. El PNV duda de que sean "invitados" para ocupar una de esas plazas que asignarían discrecionalmente los 15 fundadores. El Athletic de Bilbao, la Real Sociedad y, en menor medida, el Alavés son instituciones de un fuerte arraigo social en el País Vasco.

"A Podemos no hace falta que le llame Florentino porque ya sabe que están en contra. Y la preocupación en el PNV por este proyecto es muy grande", dicen estas fuentes. "Pero todos conocemos el poder que tiene Florentino Pérez en este país".

Los independentistas catalanes se han mantenido al margen, de momento, tras anunciarse la participación del Barcelona. El nuevo presidente culé, Joan Laporta, manifestó su rechazo al plan de su homólogo madridista durante la campaña electoral a la presidencia del club, pero ha cambiado de parecer tras hacerse públicas las cifras económicas del proyecto. Laporta ha contado con el apoyo del separatismo para hacerse con las riendas del club por segunda vez, y la promesa de multiplicar los ingresos en un momento de vacas muy flacas en las arcas blaugranas con la Superliga ha acabado por 'convencer' a Laporta.

Macron, Johnson y la UE

El PP ha sido más benévolo con la Superliga, pero hay presidentes autonómicos que han expresado en conversaciones privadas sus reticencias. Es el caso del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. La comunidad andaluza cuenta con una nutrida representación de clubes tanto en primera como en segunda división como Sevilla, Betis, Granda o Cádiz. Y tampoco se ven "invitados" a la mesa de los grandes.

Sánchez se ha sumado a una ola de rechazo de otros presidentes como Macron y Johnson. La Comisión Europea también ha expresado públicamente su oposición a la Superliga. “Debemos defender un modelo europeo de deporte basado en valores, la diversidad y la inclusión. No hay margen para reservarlo para los pocos clubes ricos y poderosos que quieren cortar los lazos con todo lo que representan las asociaciones: ligas nacionales, ascenso y descenso y apoyo al fútbol base”, ha dicho el vicepresidente de la Comisión, Margaritis Schinas.

Fuentes consultadas por este diario aseguran que una de las llaves para frenar el plan puede tenerla el primer ministro británico. El Reino Unido, fuera ya de la UE, puede hacer una legislación ad hoc para proteger su competición. Si los clubes ingleses quedan fuera de la Superliga, en la que ya han declinado participar los principales equipos alemanes como el Bayern Munich, Florentino Pérez vería mermadas sus aspiraciones de sacar adelante la iniciativa.