La vacuna rusa Sputnik V ha sido ya autorizada en 59 países de todo el mundo. Sin embargo, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) sigue analizándola al detalle, y no solo su seguridad y eficacia, también si fue desarrollada siguiendo principios éticos. En concreto, la EMA investiga si los militares y funcionarios que participaron en los ensayos clínicos lo hicieron sin coacción.

Esta situación abre la puerta de par en par a un dilema: ¿es ético salvar vidas con una vacuna que se pudo fabricar vulnerando derechos? La efectividad de la vacuna no parece estar en entredicho desde que se publicaron los resultados de los ensayos en la prestigiosa revista médica 'The Lancet'. Por tanto, serviría para salvar vidas. ¿Debe Europa rechazarla si se desarrolló infringiendo los derechos humanos de los participantes?

En contra de usar la vacuna

El presidente del Comité de Bioética, el órgano que asesora en estos aspectos al Ministerio de Sanidad, Federico Montalvo, aboga por no utilizar la Sputnik V si se demuestra que los participantes en el ensayo no han actuado en libertad, a pesar de que la vacuna pueda salvar vidas.

"Es muy importante tener en cuenta que para que un medicamento se apruebe en Europa no vale solo con que sea seguro y eficaz. También hay que valorar cómo se ha desarrollado. Incumplir el requisito de paciente informado o reclutar pacientes vulnerables no sería ético", explica.

Este último punto es, precisamente, el que está en entredicho. "La bioética nace para que aunque una investigación sea muy eficaz, no vaya en detrimento de los derechos de las personas que participan en ella. Hay que evitar que el fin justifique los medios".

"La duda con Sputnik V es conocer si en la investigación se han utilizados personas con alto grado de dependencia de la administración pública. El hecho no es solo que estas personas participen, sino que concurra en un contexto según el cual esa autorización a participar fue forzada. Porque claro, muchos podrían haber accedido a participar por miedo a las represalias si se niegan", continúa.

"El interés colectivo prevalece sobre el interés individual. El fin no justifica los medios"

Federico Montalvo, presidente del Comité de Bioética

Montalvo se opone a la premisa de que "el interés colectivo prevalece sobre el interés individual. El fin no justifica los medios". Justifica su decisión en que, precisamente, la bioética nace tras el nazismo para "evitar que se investigue despreciando los derechos de las personas. Hay que someter a un escrutinio ético cualquier medicamento".

Este especialista concluye que " no sería ético aprovechar una vacuna que se ha generado vulnerando derechos. La dignidad está por encima del bien común. El comité de ética alemán tiene una frase: no se trata de buscar el mayor beneficio para un mayor número de personas, sino de preservar los valores de la constitución".

A favor de usar la vacuna

No todos los expertos en Bioética opinan igual. Benjamín Herreros, director del Instituto de Ética Clínica Francisco Vallés–Universidad Europea estaría a favor de utilizar la vacuna para salvar vidas porque los daños morales ya se han producido. Eso sí, vigilando o poniendo pautas para que no vuelvan a tener lugar.

"A lo largo de la historia de la investigación se han realizado estudios vulnerando derechos de los pacientes. Se ha abusado de cantidad de minorías y sujetos en nombre de la ciencia. Por eso apareció la bioética tras la Segunda Guerra Mundial. La cuestión fundamental era si, con una mentalidad utilitarista, por el bien de una mayoría, se justifica el daño a unos pocos. Desde los años 60-70, la comunidad científica internacional ha considerado que en una investigación los que se tienen que beneficiar no es solo la población general, también la que participa en el ensayo".

Es por ello por lo que "los ensayos clínicos están tan controlados. Entonces, nos encontramos con preguntas como, ¿es ético utilizar los resultados hoy del estudio donde se avanzó sobre hepatitis o sífilis? En la Alemania nazi se realizaron estudios de altas y bajas temperaturas con gitanos o judíos. ¿Es lícito utilizar sus resultados? Pues bien, hasta ahora se han utilizado".

Según Herreros, la decisión en el caso de la Sputnik V la determinará si optamos por una ética de resultados o de principios (como en el caso de Federico Montalvo). Es decir, dictaminar si el respeto al individuo está por encima de la población.

"No es ético tampoco que tengamos un bien y no lo aprovechemos. No sería ético impedir que personas que se puedan salvar con ella la utilicen"

Benjamin Herreros, director del Instituto de Ética Clínica Francisco Vallés–Universidad Europea

Este especialista tiene clara su posición: "A hechos consumados, si la investigación metodológicamente se ha hecho bien y éticamente mal, si los resultados científicos son positivos y los podemos utilizar en un contexto como el actual, con una pandemia donde mueren miles de personas, la usaría. En el futuro, eso sí, habría que controlar que no vuelva a ocurrir. Aceptaría ese daño moral por un bien global para muchos ciudadanos".

"No es ético tampoco que tengamos un bien y no lo aprovechemos. No sería ético impedir que personas que se puedan salvar con ella la utilicen", sentencia.

Dudas sobre la Sputnik V

La vacuna rusa no ha estado libre de polémicas desde que en agosto de 2020 la agencia rusa del medicamento la aprobara sin ni siquiera haber concluido el ensayo en fase III. Varias dudas científicas sobre su eficacia y seguridad quedaron resueltas tras la publicación en 'The Lancet' de datos clínicos sobre los ensayos.

Sin embargo, una de las principales incógnitas que sigue sobre la mesa es por qué Rusia es uno de los países con menos vacunados a pesar de tener su propia vacuna. Según han publicado medios sobre el terreno, como la BBC, la razón se encuentra en la desconfianza de los rusos hacia su propia vacuna. La necesidad de vacunas ha llevado a países europeos como Hungría a comprar por su cuenta millones de dosis. A este carro se suma ahora Alemania, aunque esperará a que la vacuna tenga el visto bueno de la EMA.