Los sindicatos miran con reticencia la propuesta de Íñigo Errejón de implementar una semana laboral de cuatro días con el mismo salario. A lo largo de estos días, miembros de las cúpulas sindicales se han reunido con el líder de Más País y han respaldado la iniciativa. Pero de puertas adentro cargos sindicales cuestionan la viabilidad del proyecto, sobre todo para las pequeñas y medianas empresas. Y sostienen que "como mucho puede servir a los funcionarios", aunque la propuesta está dirigida en teoría al sector privado. El Gobierno de Pedro Sánchez prometió entregar 50 millones de euros a Errejón a cambio de su apoyo a los presupuestos. Los comentarios más críticos apuntan directamente a que la medida es "un fake".

Errejón está negociando con el Ministerio de Industria, liderado por Reyes Maroto, quien, según ha podido saber este diario, tampoco se cree del todo la medida. Industria tendrá un papel central en el desarrollo del proyecto piloto. Decidirá las empresas (unas 200) en las que experimentar la medida, tras recibir un listado de voluntarios. El Gobierno piensa aplicar la medida sobre todo en las pymes, que es el segmento productivo que más dudas genera en los sindicatos. Los representantes de los trabajadores creen, por ejemplo, que no será viable en la hostelería.

El problema es que el grupo de Errejón, si bien reducido a dos diputados, intenta sacar tajada de su apoyo a Sánchez, y busca una contrapartida. Pidió lanzar ese proyecto piloto durante la última negociación presupuestaria con Sánchez, antes de garantizar su apoyo al socialista. Y argumenta que los cambios tecnológicos pueden favorecer ese enfoque. El proyecto piloto de semana laboral de cuatro días o 32 horas se desarrollará durante tres años en los que el Estado cubrirá los costes y el impacto en los sueldos para empresas y trabajadores.

El Estado cubre los costes

"No creemos que la riqueza dependa del número de horas, de hecho cada vez trabajamos menos horas y generamos más riqueza. Depende de la productividad y la tecnología, y también de que los trabajadores trabajen en mejores condiciones", afirmó Errejón en febrero, quien sostuvo que servirá para abrir un debate sobre la misma. "Después de probarlo, con los resultados en la mano, hemos de poder tener un debate si estamos en condiciones de avanzar en una medida que es buena para el planeta, para la conciliación, la salud de los trabajadores, y también para la economía", afirmó el diputado de Más País.  

El vicepresidente segundo Pablo Iglesias defendió esta propuesta hace tiempo pero, también en ese caso, recibió algunas respuestas negativas. Por ejemplo, la del ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, quien sostuvo que en España no hay “margen” para una semana laboral de cuatro días como propone Errejón. El ministerio de Nadia Calviño también es escéptico. Su departamento está centrado en crear empleo en un momento de grave crisis económica, y su horizonte temporal es muy reducido.

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, antes de la reunión con el dirigente de la CEOE, Antonio Garamendi (d), y de CCOO, Unai Sordo (i)

"Inviable" para las pymes

A finales de febrero, Errejón se reunió con el líder de CCOO, Unai Sordo. Durante ese encuentro, Sordo respaldó la iniciativa, que calificó de "reivindicación histórica" del movimiento sindical. "Nos parece positivo introducir este debate (...) es uno de los grandes debates que tienen que asumir España y Europa en los próximos años", afirmó. El líder de UGT, Pepe Álvarez, habló por su parte de una medida "fundamental".

Según las fuentes sindicales, sin embargo, ese guiño es más político que técnico, ya que consideran que la medida puede ser viable solo para un grupo muy reducido de empresas. "En una empresa de 20 o 30 trabajadores esto es simplemente inviable", zanjan. En cuanto a los funcionarios, en cambio, sí creen que puede resultar interesante, y ese segmento es estratégico para las centrales puesto que hoy en día su principal fuente de afiliados proviene de la administración pública.

Queda palpable el hecho de que la propuesta de semana laboral de cuatro días de Errejón no está entre las prioridades de los representantes de los trabajadores. UGT y CCOO prefieren centrar sus esfuerzos en recuperar la negociación colectiva. Pero están observando por parte del Ejecutivo una actitud poco propositiva. Las fuentes consultadas admiten que la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, no está logrando lo esperando en su pulso con Calviño.

No obstante, Sánchez ha evitado que los representantes de los trabajadores se movilicen. Como desveló Vozpópuli, Sordo prometió a Sánchez rebajar la tensión a cambio de garantizar la presencia de Díaz en el Consejo de Ministros. De hecho, la protesta del pasado 11 de febrero pasó sin pena ni gloria. Mientras que las subvenciones públicas a las centrales sindicales se dispararán este año hasta los 13,8 millones.

Por el lado empresarial, además, se señala el problema de los costes de producción de la iniciativa de Errejón (hasta casi un 50% más, sostienen los expertos). Se trata para el sector de un hachazo que preocupa desde el pasado mes de diciembre, como publicó este diario. Y muchos cuestionan que sea el momento adecuado para lanzar semejante propuesta. Aun así, Sánchez ha decido entregar al líder de Más País una cuota de los 1.400 millones que España espera recibir para la recuperación en la crisis del coronavirus.