No han tardado ni 24 horas. Pocas horas después del anuncio de Pablo Iglesias en el que el líder de Podemos explicó su decisión de dejar el Ejecutivo para entrar en la batalla electoral de Madrid, el sector de los ministros económicos ha empezado a mover ficha. Iglesias ha entregado a la ministra de Trabajo Yolanda Díaz la vicepresidencia, y desde estos ministerios consideran que esa competencia corresponde al líder morado por el acuerdo de gobierno, pero señalan: "Los ministerios son competencia exclusiva del presidente".

En estos sectores del Ejecutivo, que fuentes gubernamentales asocian al grupo de ministros económicos Nadia Calviño, María Jesús Montero y José Luis Escrivá, la salida de Iglesias se percibe como una enorme oportunidad. Es cierto que se alegran de la salida de un vicepresidente con el que han tenido que lidiar durante 15 meses sin descanso, y creen ahora que es necesario afianzar el núcleo duro del área económica aprovechando la debilidad o el aislamiento de Díaz.

"Ella dijo que no es de Podemos, de hecho no tiene la protección de Podemos. Está muy sola", aseguran varias fuentes gubernamentales. Otros recuperan el argumento de su debilidad interna: "Tiene a un equipo muy pequeño y de gente poco experimentada. Ha sido inteligente en apoyarse en los funcionarios del ministerio, pero no tienen la capacidad de resistir en el cargo".

Jerarquía interna

La idea del regalo envenado de Iglesias ha cuajado tanto en el Ejecutivo como en el propio Podemos. De hecho, en Unidas Podemos se escuchan comentarios dudosos sobre la posibilidad de que Pedro Sánchez apruebe todos los nombramientos realizados el lunes por Iglesias. En un primer momento, el socialista dijo estar dispuesto a aceptarlos, pero nada más volver a La Moncloa desde el viaje a Francia (en el que se enteró del movimiento de Iglesias) ha reflexionado sobre ello y ha pedido tiempo, como ha adelantado ElDiario.es y ha confirmado Vozpópuli de fuentes gubernamentales.

José Luis Escrivá junto a Yolanda Díaz.

Los ministros económicos temen que si Yolanda Díaz entra como vicepresidenta segunda, puede acabar por delante de Calviño en la jerarquía del Ejecutivo. Calviño es vicepresidenta tercera, pero también la responsable del área económica, mientras que Díaz sería vicepresidenta segunda y con el control de una cartera económica. Es decir, que se trata de una "incoherencia", según las fuentes consultadas.

"Que Sánchez dé Empleo a quien quiera, pero que aproveche el momento para hacerlo", resumen desde el Ejecutivo los que esperan en un cambio en ese departamento. Para muchos, Díaz no podrá imponerse al presidente Sánchez con la misma contundencia que Iglesias. Y aunque los sindicatos la están protegiendo, todo tipo de decisión dependerá del presidente y las centrales no dinamitarán su buena relación con la Moncloa para salvar el cargo a Díaz.

Todavía se desconoce qué opina La Moncloa sobre esa exigencia de los ministros económicos. Sánchez, que sigue escuchando a su asesor de cabecera Iván Redondo, pero que desde hace unos meses ha acostumbrado a tomar decisiones con mucha más libertad, como desveló este diario, sabe que por delante tiene una batería de reformas estructurales que abordar si quiere recibir los fondos europeos. En esos ministerios ya están trabajando en la primera de ella, que será la de pensiones. Y creen que para avanzar en estos asuntos es aconsejable no tener a una vicepresidenta con capacidad de veto en las políticas estructurales del Gobierno.