El Gobierno ha decidido que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) subirá un 0,9% el próximo año. Se hará coincidiendo con el aumento del sueldo de los funcionarios, y de acuerdo con los sindicatos y la patronal. Pero sobre todo según los tiempos que decida la Moncloa. Es decir, sorteando todo tipo de presión de Podemos. El presidente Pedro Sánchez quiere ponerse la medalla de la medida y rentabilizar el anuncio.

Varias fuentes gubernamentales y del mundo sindical aseguran que el ligero aumento del SMI está decidido. Se trata de una mejora muy reducida, pero que se sumaría a la aprobada por el Ejecutivo a lo largo de los últimos años (de 735 euros a 950). La subida del SMI en 2021 se traducirá en unos nueve euros anuales más para los trabajadores, que Sánchez quiere aprobar sin sufrir la presión de Podemos, después del choque en la prohibición a los desahucios y el corte a los suministros básicos.

Los sindicatos están en el juego. Públicamente insisten en presionar a la patronal, aunque saben que la medida está más cerca que nunca. En el ámbito sindical consideran, además, que el Gobierno aprobará la subida del SMI porque sería impopular congelarla mientras se mejoran las condiciones para los funcionarios. "Esta es la clave", comenta una fuente gubernamental.

El presidente de la patronal CEOE, Antonio Garamendi.

Garamendi y Sánchez

Fuentes sindicales detallan que el acuerdo estuvo sobre la mesa hace pocas semanas. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, se comprometió con Sánchez a anunciar el aumento del SMI tras obtener el visto bueno de las centrales sindicales y de la CEOE: el llamado "dialogo social". Ambos grupos manifestaron su buena disposición, pero de repente la patronal liderada por Antonio Garamendi se echó atrás.

“Fue la ministra Nadia Calviño [Economía] quien por orden de Sánchez y para intentar ganar tiempo pidió a Garamendi que lo parara todo", sostienen fuentes del Ejecutivo. Según estas fuentes, Sánchez ordenó frenar el anuncio para evitar convertir otro anuncio en materia social en una victoria mediática de Podemos

Esa estrategia de marketing político ha generado cierto malestar en el entorno de la ministra Yolanda Díaz. Aunque en el ámbito sindical recalcan que no existen problemas personales entre Díaz y la responsable de Economía, y que la polémica sobre el SMI es fundamentales un “paripé”, en Podemos sí creen que existe un choque entre las dos dirigentes.

Dos batallas

A lo largo de los últimos días, la Moncloa ha sufrido varias derrotas frente a Podemos sobre políticas sociales. Es palpable cierta confusión entre los asesores de Sánchez después de que Pablo Iglesias haya ganado la apuesta de los partidos nacionalistas en la aprobación presupuestaria. Ahora Sánchez está decidido en tomar el control del relato gubernamental, mientras que su asesor Iván Redondo quiere volver a imponer su "calendarización".

Quedan por delante dos debates clave en el ámbito laboral: la subida del SMI y la reforma laboral. Iglesias dará batalla en los dos ámbitos, aunque Sánchez esta vez ha anunciado a sus ministros moderados que quiere frenar a su socio.

En Podemos, no obstante, creen que aunque Sánchez retrase el anuncio sobre el SMI, a nivel público nadie se equivocará en otorgar la autoría de esa política. “Todos van a asociar la subida del salario mínimo con Podemos. Hubo ministros socialistas que dijeron públicamente en televisión que había que congelarlo", mantienen los morados. Y zanjan: "Cuando lo anuncien, esa hemeroteca quedará".