Las quinielas están entre Juan Espadas o María Jesús Montero. Todavía no está claro quién será el rival de Susana Díaz en las primarias por el liderazgo del PSOE andaluz, pero empieza a vislumbrarse que Felipe Sicilia se está quedando sin opciones. Pedro Sánchez busca un rival con experiencia de gobierno, “autónomo” respecto a él mismo -para que ella no intente derrotarle presentándose ante la militancia como la Pedro Sánchez del 2021-, y que aglutine a la principal federación socialista “desde el día siguiente” a su victoria sobre Díaz.

Y es que, reconocen a Vozpópuli diversas fuentes tanto del PSOE-A como de la Ejecutiva Federal, el ganador no tendrá nada fácil coser las heridas internas y enfrentarse en las próximas elecciones a un PP y un Juan Manuel Moreno Bonilla cada vez más consolidados tras casi 40 años de poder socialista en la Junta de Andalucía.

Esa estrategia ya ha dejado una primera consecuencia: Sicilia, el desconocido diputado jienense que llevaba un año coqueteando con la posibilidad de presentarse a la elección como secretario general del PSOE-A, se queda sin opciones frente a los dos que ahora mismo tienen más papeletas para enfrentarse a la lideresa del socialismo andaluz: el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, y la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero.

A diferencia de ambos, Felipe Sicilia es visto por su principal apoyo en Ferraz, la vicesecretaria general, Adriana Lastra, y por otros miembros de la Ejecutiva Federal, alcaldes y diputados andaluces, como el “candidato rupturista” -lo que supusieron un José Luis Rodríguez Zapatero, o el propio Sánchez en su día- tan desconocido como necesario para pasar página del susanismo; “un soplo de aire fresco capaz de que vuelvan a fijarse en nosotros los 400.000 electores que dejaron de votarnos en diciembre de 2018 y luego sí votaron a Pedro, más los huérfanos de Ciudadanos; y, sobre todo, alguien con capacidad de pactar con Podemos y Teresa Rodríguez, algo que Susana ya no tiene”, explica la operación alguien con despacho en Ferraz.

Susana Díaz se ha permitido bromear sobre el diputado jienense Felipe Sicilia tildándole de “candidato asturiano”, en referencia a su ‘madrina’ Adriana Lastra

La estrella del jienense como rival de Susana Díaz se va apagando, incluso entre algunos de sus promotores iniciales, en la medida en que ella sigue, aparentemente, decidida a plantar cara a los intentos de desalojarla. Incluso, en privado, se permite bromear diciendo que, de momento, no tiene rival en el PSOE-A porque lo único que ve es un “candidato asturiano”. Un dardo contra Lastra que está siendo usado por la ex Presidenta para desacreditar a Sicilia por paracaidista incapaz de ganarla en unas primarias.

”Esto es muy sencillo: estamos ante un cambio de ciclo y Susana no quiere darse cuenta. Está perdiendo apoyos a chorros; hay un verdadero puente aéreo de cargos y alcaldes que vienen desde Andalucía a Ferraz; Ábalos y Santos Cerdán les reciben y les dicen a todos lo mismo: tenéis que encontrar un proyecto y un candidato que aglutinen a todo el partido. En eso estamos, señala otra fuente. Por eso, porque se necesita un candidato de peso, capaz no solo de ganar a Díaz, es por lo que Espadas y Montero ofrecen “más garantías” a ojos de muchos de los dispuestos a integrar esa nueva mayoría.

De momento, Sánchez “se cuida mucho de no dar señal alguna a favor de alguno de los dos”, recalcan todos, y casi nadie da verosimilitud a la posibilidad de que ponga a la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, a competir; primero, porque la número dos no quiere; segundo, porque no hay nadie menos “autónomo” del número uno que el dos; y tercero, porque la durísima polémica que están viviendo el PSOE de Jaén y el cordobés a cuenta de la instalación de la nueva base logística del Ejército, con 2.000 puestos de trabajo en juego, opera en su contra. “También opera en contra del jienense Sicilia, por cierto”, aventura un alcalde andaluz.

Montero, más conocida

María Jesús Montero es, lógicamente, más conocida que Espadas entre los 45.000 militantes del PSOE-A, pero es menos “autónoma” de su jefe Sánchez, quien, a su vez no querría verse manchado con una, hoy por hoy, hipotética derrota en las primarias. “María Jesús empezó muy fuerte y bien en el primer Gobierno de Sánchez, pero ahora ya no lo está tanto”, señala otra fuente parlamentaria que, sin embargo, no da por hecho que Espadas sea el elegido.

“Es una irresponsabilidad. Es casi un hecho biológico natural este cambio de ciclo y si Susana insiste, perderá por goleada; sea quien sea el candidato o candidata, ojo, porque está en la naturaleza del PSOE-A la disciplina, ya que le ha ido siempre bien en los ciclos electorales en que ha estado alineado con Ferraz y Moncloa”, señala otra fuente andaluza que recuerda como José Rodríguez de la Borbolla renovó a Rafael Escuredo, Manuel Chaves salió del Gobierno por orden de Felipe González para hacer lo mismo con Borbolla, José Antonio Griñán con Chaves y la propia Díaz con Griñán.

En este sentido, ninguno de los consultados entiende la “irresponsabilidad” de la ex presidenta andaluza de “no darse cuenta de que ella ya no va a recuperar a los 400.000 votantes que dejaron de apoyar al PSOE-A en las elecciones del 2 de diciembre de 2018, como recuerdan en un reciente artículo los históricos Manuel Pezzi, José Asenjo o José Cabellos, pidiéndola encarecidamente un paso atrás para que el partido no se desangre en un batalla interna.

El 14 de enero, tras reunirse con Díaz en Sevilla, Ábalos regresó a Madrid “sorprendido” de su cerrazón y no son pocos en el PSOE los que creen que Sánchez no le tenderá más ‘puentes’

EL artículo se publicó dos semanas después de la visita que José Luis Ábalos hizo a Susana Díaz en la sede socialista de la calle San Vicente de Sevilla el 14 de enero, en calidad de secretario de organización del PSOE, para intentar convencerla de que no opte a las primarias a cambio de un puesto de “máximo nivel”, que muchos interpretan como una posible entrada de la lideresa andaluza en el Gobierno de Pedro Sánchez, al estilo de lo que hizo Zapatero con su rival en el 35 Congreso (2000), José Bono.

Fuentes conocedoras de aquel encuentro relatan a Vozpópuli que acabó mal porque Susana Díaz “habló todo el rato y casi no dejó explicarse” a Ábalos, que volvió a Madrid “muy sorprendido” de la actitud de su interlocutora y así se lo comunicó al presidente del Gobierno.

“Ella está esperando a que Pedro Sánchez la llame para negociar los dos”, interpreta uno de los consultados, “pero el problema es que ese otro tren de Ábalos, como le gusta decir ella -ironiza otro dirigente- ya pasó, como pasó la oferta de ser eurodiputada o presidenta del Senado; y está por ver que, visto lo visto, Pedro no haya decidido ya en su fuero interno ir a un congreso del PSOE-A de confrontación, por primera vez en nuestra historia”.