El exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato ha obtenido el tercer grado penitenciario solo dos días después de que la Audiencia Nacional le absolviera por el caso Bankia. Según avanzan a Vozpópuli fuentes jurídicas, el juez central de Vigilancia Penitenciaria ha ordenado la excarcelación del banquero. Ya no tendrá que regresar a prisión al quedar controlado con una pulsera telemática. 

Aunque la Fiscalía puede recurrir ante la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, la decisión del juez es ejecutiva por lo que Rato abandonará la cárcel de Soto del Real en la que se halla en las próximas horas. Este mes cumple dos de los cuatro años y medio de prisión a los que fue condenado por las tarjetas black. Rato puede acceder ya a este grado al tener una pena inferior a cinco años.

Su absolución de esta semana ha sido clave para su excarcelación ya que una condena le podría haber sumado otros ocho años y medio. Eso hubiese ampliado mucho los plazos para poder acceder a beneficios. Sin embargo, el Juzgado de Instrucción número 31 de Madrid mantiene abierta una investigación sobre el origen de su patrimonio. Se le investiga por los presuntos delitos de  fraude fiscal, blanqueo de capitales y el supuesto cobro de comisiones por la contratación de la publicidad de Bankia.  

Permisos ordinarios

Rato, exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional, ingresó en la cárcel tras haber pedido perdón "a la sociedad y las personas que se hayan podido sentir decepcionadas o afectadas" por su actuación. La Audiencia Nacional ya le concedió en febrero la posibilidad de disfrutar de un total de 12 días de permiso de salida de la cárcel. Contó con el visto bueno de la Fiscalía y el Centro Penitenciario. Ya en ese momento el juez de Vigilancia, José Luis Castro, rechazó otorgarle el tercer grado como era la intención de Rato. La posibilidad de una nueva condena le cerraba la puerta a esa semilibertad

Rodrigo Rato, a su salida tras un interrogatorio por el caso Bankia.

Rato estaba clasificado en el segundo grado penitenciario y el pasado 8 de diciembre cumplió un cuarto de la pena impuesta, por lo que tenía derecho a solicitar un total de 36 días de salida de la cárcel al año. Se trata de permisos ordinarios recogidos en la Ley, que no pueden exceder los siete siete días seguidos. En aquel caso, la resolución del Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria accedía a otorgarle dos permisos de seis días cada uno.

“Se trata de un interno primario que ya ha cumplido la cuarta parte de su condena. Presenta buen comportamiento e implicación en el medio penitenciario realizando diversas actividades”, decía de él en febrero la Audiencia Nacional. Hacía suyos los argumentos esgrimidos por la Junta de Tratamiento de la prisión y añadía que, “si bien tiene procedimientos judiciales pendientes, no presenta en la actualidad riesgo de fuga”. 

En ese sentido, las autoridades tuvieron en cuenta “su edad (71 años) y su vinculación familiar” para aconsejar el comienzo de permisos de salida. “Debe valorarse que estamos ante un interno que ha asumido públicamente la actividad delictiva, reconociendo abiertamente su arrepentimiento”, argumentó el juez de vigilancia, quien coincide en la interpretación de la cárcel: “Goza de presunción de inocencia (respecto a las otras causas) sin que, como se ha indicado, exista dato alguno indicativo de riesgo de fuga”.

La "alarma social"

La decisión de concederle estos 12 días de permiso se produjo tan solo unos días después de que la misma Audiencia Nacional rechazara concederle el tercer grado penitenciario. La Junta de Tratamiento de Soto del Real se opuso y el preso recurrió sin éxito ante el Juzgado de Vigilancia.

Cumplirá la mitad de su condena en enero de 2021 y si no fuese condenado a nada más, quedaría libre en abril de 2023. La Junta de Tratamiento recuerda que es solo su primer ingreso en prisión. Además destaca “la gravedad de la actividad delictiva por las cantidades apropiadas indebidamente”, “la alarma social causada” o “las causas penales pendientes de sustanciación”. El juez, en otro del pasado 5 de febrero, valora especialmente la “necesidad de aclarar la situación en los procesos pendientes y la responsabilidad civil” antes de darle el tercer grado. 

Asimismo advierte que ni siquiera ha gozado aún de permisos de salida para comprobar su comportamiento. Como aspectos positivos a favor de Rato, tanto la cárcel como el Juzgado coinciden en que tiene un pronóstico de reincidencia medio-bajo, que es la primera vez que delinque, que lo ha hecho a una edad muy elevada, que ingresó voluntariamente en prisión y que su conducta es buena. 

(Habrá ampliación)

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