El exvicepresidente del Gobierno y exdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo Rato, ya tiene la libertad condicional. La ha conseguido por haber cumplido 70 años de edad a propuesta del Centro de Inserción Social del que dependía y con el visto bueno del Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, según el auto judicial al que ha tenido acceso Vozpópuli. Además, el que fuera también director de Bankia ha obtenido un permiso para viajar varios días a Londres a ver a su hija.

Se le otorga la libertad condicional en virtud del artículo 196.1 del Reglamento Penitenciario que permite acceder a esta situación por motivos de edad a pesar de no haber cumplido las tres cuartas partes de la condena. Rato cumplió los 70 años el 18 de marzo de 2019. La Fiscalía, que ha sido informada antes de tomar la decisión, tampoco se ha opuesto por lo que cabe esperar que no presentará recurso. La decisión del Juzgado es ejecutiva, es decir, que el exvicepresidente podrá disfrutar de su nueva situación de forma inmediata. 

Los criterios que han tenido en cuenta para darle la libertad condicional revelan que Rato realizó “de manera positiva” el programa de justicia restaurativa organizado por CONCAES (Confraternidad Carcelaria de España). En su página web explican que este proyecto tiene como meta organizar encuentros entre los autores de delitos y sus víctimas. Este sistema, puesto en práctica en su día entre víctimas del terrorismo y presos de ETA arrepentidos, ha sido implantado también por Prisiones pero con un programa centrado en delitos económicos. 

Los criterios que han tenido en cuenta para darle la libertad condicional revelan que Rato realizó “de manera positiva” el programa de justicia restaurativa organizado por CONCAES (Confraternidad Carcelaria de España)

El resto de factores positivos para que Rato acceda a la libertad condicional han sido que es la primera vez que está preso, que entró en la cárcel de forma voluntaria, la antigüedad de los hechos por los que ha sido condenado o haber pagado íntegramente la responsabilidad civil de sus actos. Uno de los deseos del exbanquero, según las fuentes consultadas por este periódico, es aprovechar su situación para desplazarse a Londres a ver a su hija. 

Cuenta con el permiso de la Audiencia Nacional desde el pasado 22 de diciembre al entender que Reino Unido, a pesar de haber salido de la Unión Europea, sigue siendo un país con garantías suficientes en materia jurídica y penal. Rato aún no ha disfrutado de este permiso que cuenta con algunas condiciones como la de facilitar un domicilio de referencia en ese país, presentar los billetes de avión, tanto de ida como de vuelta, y no permanecer más que cinco días. 

Dos años preso

Tal y como adelantó este periódico, Rato obtuvo en octubre un tercer grado que le permitió salir de la cárcel madrileña de Soto del Real y pasar a depender del Centro de Inserción Social Victoria Kent bajo control telemático. Fue apenas unos días después de que la Audiencia Nacional le absolviera en el llamado caso Bankia por el que le pedían ocho años y medio de prisión. La Fiscalía anticorrupción descartó recurrir el fallo ante el Tribunal Supremo. 

Esa sentencia fue clave para que Rato pueda estar en régimen de semilibertad. Sobre él pesa una condena de cuatro años y medio por el caso de las tarjetas black de Caja Madrid por el que ha pasado entre rejas menos de la mitad de la pena. Ingresó a finales de octubre de 2018 y salió en tercer grado a principios de octubre de 2020. Pero la ley permite excarcelaciones como la suya en casos en los que la condena sea inferior a cinco años. La libertad condicional del banquero llega cuando todavía tiene pendiente otra causa en los tribunales. Es la que tiene que ver con el origen de su patrimonio que investiga el Juzgado de Instrucción número 31 de Madrid. 

Ahora ya no será necesario que se someta a control ninguno salvo a las condiciones que le ha fijado el auto dictado este jueves por el juez central de Vigilancia Penitenciaria, José Luis Castro. Deberá ser custodiado por un familiar o persona de confianza que él mismo designe, tendrá que indicar su lugar de residencia y comunicar cualquier cambio al respecto, e informar a Prisiones si es de nuevo detenido, investigado o condenado. Además, tendrá que asumir el seguimiento de los servicios penitenciarios.