La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha decidido prescindir de la figura del diplomático que a lo largo del siglo XXI ha dirigido dos de los puestos más importantes en la cúpula del ministerio: en unos momentos al frente de la Secretaría General de Política de Defensa (SEGENPOL) y en otros al mando de la Dirección General de Política de Defensa (DIGENPOL), dependiente de la primera.

Fuentes próximas a Robles han señalado a Vozpópuli que la titular de Defensa no tiene intención, de aquí al final de la legislatura, de nombrar a un diplomático en la cúpula de su departamento tras la marcha de María Elena Gómez, quien desde 2017 ha sido la DIGENPOL y que el pasado 22 de junio fue nombrada por el Consejo de Ministros nueva representante de España ante el Comité Político y de Seguridad (COPS) de la Unión Europea. Un puesto en Bruselas con rango de embajadora.

Ese mismo día fue elegido nuevo DIGENPOL el teniente general Fernando José López del Pozo, militar de la máxima confianza de Robles y conocido por su papel al frente de la Unidad Militar de Emergencias (UME) durante la operación Balmis contra el coronavirus.

Por lo tanto, no habrá ningún diplomático en la cúpula de Defensa como ha venido ocurriendo desde el año 2001 cuando Javier Jiménez Ugarte fue elegido por Federico Trillo para dirigir la SEGENPOL. Fue el primer civil en ocupar un puesto que, hasta entonces, había estado en manos de militares.

Margarita Robles con el actual JEMAD, el almirante Teodoro Calderón.

Tras el cambio de gobierno en 2004 y estando aún muy reciente el trágico accidente del Yak-42, José Bono prescindió inicialmente de la figura del diplomático pero a los pocos meses fichó a Luis Cuesta como asesor para Asuntos Internacionales. Todo ello gracias a un acuerdo con Miguel Ángel Moratinos, por el que Exteriores y Defensa se intercambiaron enlaces después de que aflorasen divergencias entre ambos ministerios por una venta de material militar a Angola.

Cuesta ascendió a SEGENPOL en 2007 ya con José Antonio Alonso en el Ministerio de Defensa y estuvo en dicho cargo hasta 2012, es decir durante toda la etapa de los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero. Su sustituto fue el también diplomático Alejandro Alvargonzález, quien permaneció como 'número 5' en el organigrama de Defensa hasta noviembre de 2016.

En ese momento se produjo un relevo que penalizó a María Elena Gómez ya que la diplomática fue elegida DIGENPOL, un escalón inferior, mientras que el puesto de Alvargonzález se lo quedó el almirante Juan Francisco Martínez, quien desde 2012 era DIGENPOL y que en noviembre de 2016 fue 'ascendido' por María Dolores de Cospedal al cargo de SEGENPOL, donde lleva por tanto casi cinco años sin que Robles se plantee sacarle de la cúpula.

La transición de Robles con Del Pozo

La DIGENPOL es el órgano de Defensa que se encarga de la planificación y desarrollo de la política del Ministerio. El general López del Pozo pasó a la reserva en septiembre del año pasado sin grandes estridencias y alejado del foco mediático, tras vestir el uniforme del Ejército de Tierra durante 45 años.

Su nombre sonó para asumir la jefatura de este cuerpo militar. Casi de inmediato, a los cuatro días de su pase a la reserva, fue repescado por Robles para ocupar el puesto de subdirector general de Planes y Relaciones Internacionales a las órdenes de la citada Gómez.

De ahí que en el Ministerio de Defensa muchos diesen por sentado, en aquel momento, que ese nombramiento del general López del Pozo por parte de Robles era una etapa de formación y transición antes de proceder a su ascenso a DIGENPOL. Lo que viene a ser un "planeamiento" en la jerga militar. El 'ascenso' llegó finalmente a finales de junio de este año.