El Consejo de Ministros ha acordado este martes a petición de la ministra de Defensa, Margarita Robles, el cese del inspector general de Sanidad Militar, el general de división médico Antonio Ramón Conde Ortiz, según ha anunciado una portavoz del Ministerio de Defensa.

Conde Ortiz será sustituido "en comisión de servicios", es decir de forma temporal, por el general de brigada Juan José Sánchez Ramos, actual subdirector general de Apoyo y Ordenación Farmacéutica. "Con este cambio, queremos abrir una nueva etapa, con proyección de futuro, dando un impulso a la innovación, vinculada a la Farmacia Militar y al trabajo de la Sanidad Militar en el ámbito de la Unión Europea", ha subrayado la citada portavoz.

Robles nombró a Conde Ortiz para este puesto en mayo de 2019, así que no ha cumplido dos años al frente de la Inspección General de Sanidad Militar (Igesan). Fuentes militares subrayan a Vozpópuli que se trata de la primera vez que un farmacéutico se pone al frente de Igesan, aunque sea en estas circunstancias de comisión de servicio, y que el inesperado cese estaría vinculado con la polémica vacunación en enero que provocó la dimisión del entonces jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), Miguel Ángel Villarroya.

Las 370 dosis suministradas al EMAD salieron de este órgano encargado de coordinar la sanidad militar. Este periódico ya desveló en marzo la orden interna que elaboró el Estado Mayor de la Defensa el 12 de enero para sus centros de mandoque el 23 de enero le costó el cargo al máximo responsable de las Fuerzas Armadas, el general Villarroya.

El dato más llamativo de la orden bendecida por el Jemad fue su fecha de elaboración: el 12 de enero. Fue un día antes de que la Subsecretaría del Ministerio de Defensa enviase una circular a todos los gabinetes de la cúpula de las FFAA con el protocolo de vacunación que debían seguir los estamentos militares.

Eso supone que Villarroya no tenía oficialmente las instrucciones para la vacunación cuando elaboró la suya del EMAD, pues su escrito es anterior al que redactó Defensa. De ahí que Robles indicase en el Congreso que el exJemad actuó por iniciativa propia.

¿Sin el aval de Robles?

Una duda sin aclarar es si habían llegado ya las 370 vacunas al EMAD cuando se elaboró la orden interna de Villarroya o fue a posteriori. En el escrito de la Subsecretaría del día 13 de enero, en el último párrafo se autorizaba a las unidades a ponerse en contacto con la Inspección General de Sanidad de la Defensa para solicitar las dosis que iban a necesitar los sanitarios.

Eso quiere decir que si el día anterior ya había 370 dosis en el Estado Mayor, una cifra considerable para aquel momento dentro de las FFAA, el cargamento de viales quizás se gestionó entre el EMAD e Igesan por otro conducto reglamentario y sin el aval del Ministerio de Defensa.