Días después de que declararan en la Audiencia Nacional Antonio Brufau e Isidro Fainé, el principal perjudicado de la investigación mueve ficha. Luis del Rivero, que figura en esta macrocausa en calidad de víctima de los espionajes de José Manuel Villarejo, ha solicitado al juez una batería de diligencias en aras a esclarecer si el comisario ya jubilado impulsó sus trabajos subcontratando a otras empresas del sector de inteligencia o bien se apoyó en funcionarios públicos.

Así lo solicita en un escrito al que ha tenido acceso Vozpópuli y en el que reclama al magistrado al frente de la macrocausa, Manuel García Castellón, que recurra a Hacienda y a la Tesorería General de la Seguridad Social para ahondar en la naturaleza de su entramado empresarial. Se trata de una petición que se produce casi una semana después de que Brufau y Fainé comparecieran en la Audiencia Nacional ante los investigadores por los encargos de Repsol y Caixa al Grupo Cenyt. El instructor imputó a ambos directivos por el conocimiento que pudieron tener del espionaje que impulsó Villarejo entre los años 2011 y 2012 en el marco del proyecto 'Wine'.

"Con esta diligencia de investigación se pretende esclarecer si la expresada entidad tenía recursos humanos suficientes -un equipo multidisciplinar, en palabras de Villarejo- para atender a los múltiples y lucrativos encargos que le realizaban las grandes corporaciones, en este caso Repsol y Caixa", alega el empresario. El objetivo de este espionaje concreto, que se investiga en la pieza separada número 21, era controlar de cerca a Sacyr en su intento por hacerse con el poder de Repsol en una acción sindicada con la mexicana Pemex. Para ello, y siempre según los informes de Villarejo, se llevaron a cabo numerosas acciones de seguimiento al empresario murciano y su entorno más cercano y se interceptaron además sus llamadas y las del entonces jefe de seguridad de la constructora, Rodrigo Álvarez (apodado El Cid).

La compatibilidad de Villarejo

Preguntado por este asunto en sede judicial, el espía dijo que Cenyt subcontrató de manera frecuente a otras empresas del sector para sus trabajos y que incluso en alguna ocasión recurrieron a un hacker argentino llamado Matías para que le ayudara con sus espionajes. Por ese motivo, y ante las sospechas de la Fiscalía Anticorrupción acerca de que Villarejo llevó a cabo todos estos trabajos con ayuda de funcionarios públicos, Del Rivero solicita que se recurra a la Agencia Tributaria y se incorpore además todas las pruebas que obren en la causa en relación a la situación administrativa de Villarejo. El espía, que estuvo adscrito a la Dirección Adjunta Operativa (DAO), siempre ha defendido que en la Policía eran conocedores de sus negocios privados y que nunca tuvo problemas de compatibilidades.

Sin embargo, los imputados que han desfilado por sede judicial hasta el momento se han desligado en todo momento de este asunto. Así, los entonces jefes de seguridad de Repsol (Rafael Araujo) y de CaixaBank (Miguel Ángel Rancaño) declararon ante el juez que desconocían que Villarejo era entonces un policía en activo (lo estuvo hasta su jubilación en agosto de 2016). También defendieron la legalidad de la contratación, por la que figuran facturas que superan los 400.000 euros alegando además que había una enorme preocupación en el sector por la estrategia de Sacyr de intentar hacerse con un tercio de las acciones de Repsol en un momento de especial agitación en ese sector.

Los encuentros de Brufau y Fainé

Con todo, Rancaño apuntó que despachó algunos de estos asuntos con Fainé por orden de su entonces jefe, Antonio Massanell. Estas confesiones unidos a los audios que obran en el sumario en los que se apuntaba al conocimiento que tuvieran del espionaje Brufau y Fainé llevaron al magistrado a citarles como investigados. A ello se le suma el compliance de Repsol en el que no se descartaba que los máximos responsables de Repsol y Caixa fueran conocedores de estos hechos. En su cita ante el juez, los dos directivos negaron cualquier irregularidad y se desligaron por completo del policía.

Así, mientras Fainé delegó la contratación en Repsol, Brufau aseguró que este asunto lo gestionó su entonces jefe de seguridad; un extremo reconocido por el propio Araujo. Ambos confirmaron que hablaron de este asunto y de la necesidad de que lo abordaran los respectivos departamentos de seguridad ante el temor de que Sacyr se hiciera con el poder de Repsol en España y América. Fainé aseguró al respecto que su verdadera preocupación fue que esta acción sindicada con la empresa estatal mexicana terminara salpicando a Gas Natural. Según explicó, la Fundación la Caixa, que él preside, dependía en su mayoría de los dividendos de la gasística.