El expresidente de Ciudadanos, Albert Rivera, no quiere condicionar a su partido en la eventual negociación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) con el Gobierno de Pedro Sánchez. "Soy el último que va a tutelar a Ciudadanos", ha afirmado este martes en la presentación de su libro 'Un ciudadano libre'.

Rivera ha insistido en que tiene una "excelente relación de amistad" con su sucesora, Inés Arrimadas, y ha avisado que no va a dedicarse en estos días de promoción de su libro "a decir lo que tiene que hacer" el partido que ayudó a fundar hace casi 15 años.

El expresidente de Ciudadanos ha analizado lo ocurrido tras las elecciones generales del 28-A, en las que Ciudadanos estuvo a punto de superar al PP en escaños con sus 57 escaños y pudo buscar un acuerdo con el PSOE de Sánchez para tener un Ejecutivo de mayoría absoluta. En su opinión, hubo "dos errores evidentes". El primero fue no darse cuenta de que el líder socialista y su entorno "habían trazado una estrategia desde principios del verano para ir a segundas elecciones".

Y el segundo error, en su opinión, fue "abrir la mano públicamente a negociar las reformas de Estado no sólo con el PP, sino también con el PSOE, a cambio de desbloquear la situación después del 10-N". Ese escenario fue el de septiembre de hace un año, cuando Cs buscó a la desesperada que no hubiese nuevos comicios.

"Si no lográbamos gobernar, seguiríamos en la oposición. Así lo decidimos, por unanimidad, en la ejecutiva del partido que se celebró el 18 de febrero de 2019. (...) Nos decantamos por una opción nunca vista en España, sobre todo en un partido de centro y liberal. Es evidente que levantar la bandera blanca del pacto con PSOE y PP en un país atrincherado me costó la muerte política", sentencia Rivera en su libro.

Las presiones de Ibex a Albert Rivera

Sobre las presiones de las principales empresas bursátiles para que pactase con Sánchez tras el 28-A, Rivera advierte de inicio que nunca fue un hombre del Ibex. "Ni me financiaron ni me tutelaron. Es cierto que durante un tiempo a buena parte del mundo empresarial le gustaron las propuestas y las políticas liberales de Ciudadanos, y al poder económico incluso le convenía la presencia de un partido “bisagra” que apoyara al PSOE o el PP en acuerdos de investidura para dar estabilidad", constata.

Sin embargo, advierte de que "tan cierto como lo anterior" es que tras esos comicios "a algunos poderosos se les encendieron las alarmas cuando Ciudadanos tomó la decisión de ser una opción real de gobierno y no una mera bisagra".

Rivera explica así aquella situación en la que quedó Cs: "Prácticamente llegamos a empatar con el PP en las elecciones del 28 de abril de 2019 y apostamos sin complejos por ser una alternativa de gobierno desde la oposición a Sánchez y sus socios populistas y separatistas. Eso ya no gustó tanto… era una declaración de guerra a casi cuarenta años de bipartidismo. Aún así, me siento orgulloso de poder afirmar que, para bien o para mal, acertada o equivocadamente, actué siempre con libertad".

En la rueda de prensa, el expresidente naranja se ha quejado de que en aquellos meses de parálisis política hubo "informes bancarios diciendo a los partidos lo que tienen que pactar". En este sentido, ha subrayado su malestar con el mundo de la banca, aunque no ha querido mencionar a ninguna corporación en concreto.

"Como liberal, me choca que la patronal o un banco haga informes sobre quién tiene que pactar", ha sentenciado, no sin reconocer que en su ultima etapa como político tuvo enfrente "a mucha gente de ahí, pero no achaco mi derrota a ningún empresario".