Los juicios sobre la corrupción del PP son ya un ecosistema en el que todos se conocen. Algunos llevan en esto desde el principio, hace casi una década. Eso da pie a que, por ejemplo, un expresidente del Gobierno se refiera a un abogado por su nombre para recordarle que se está repitiendo en las mismas preguntas que ya le hizo hace unos años. También es la evidencia de que el día del juicio sobre la caja b que estaba marcado en rojo por la comparecencia de Mariano Rajoy y José María Aznar aportó pocas sorpresas.  

“No sé lo qué hicieron los demás ni me importa, no sé lo que hicieron mis sucesores ni me interesa”, contestó a Aznar al negar el cobro de sobresueldos por su parte ante las preguntas de la acusación popular. “Me puede preguntar 30 veces o 500 veces la misma pregunta que la respuesta va a ser siempre la misma”, zanjó en otro momento de la declaración en respuesta a otra de las cuestiones. Sobre el detalle de los apuntes de Bárcenas, se limitó a decir que él no los conocía. Negó la existencia de una caja b pero añadió -como ya dijo en el Congreso en 2018- que "siempre puede haber personas que hagan cosas fuera de la ley". "Pero no me estoy refiriendo a nadie en singular", matizó cuando le preguntaron si se refería a Bárcenas.

El expresidente entre 1996 y 2004 lo tenía más fácil que Rajoy. Bárcenas no le ha señalado directamente. Eso a pesar de que el extesorero acusó a su hombre de confianza, Francisco Álvarez Cascos, como el ideólogo del trasiego de sobres con dinero negro. En cambio a Rajoy le llamó “cobarde”, le acusó de haber destruido pruebas en una trituradora, de haberle ofrecido dinero a cambio de rehacer sus papeles con la contabilidad B que había publicado El País en enero de 2013 y de ese modo generar la duda entre la opinión pública... A todo ello fue contestando el presidente del Gobierno entre 2012 y 2018 con expresiones como “es demencial”, “es todo absolutamente falso”, “un delirio”, “esto empieza a ser una vergüenza”... 

Rajoy, a cara descubierta

La sesión del miércoles en la Audiencia Nacional sirvió al menos para revisar la imagen antagónica que se atribuye a ambos exmandatarios. Aznar declaró ocultando su rostro tras una mascarilla -pese a estar en su casa- y se limitó a poner la mano en el fuego solo por él, como ya le anticipó a Jordi Évole en La Sexta. Ambos optaron por evitar el paseíllo ante la prensa y declarar por videoconferencia, pero Rajoy lo hizo a cara descubierta y sin eludir el cuerpo a cuerpo al que le retó Bárcenas. 

Así pasó al ataque contra el extesorero al caricaturizar sus cambios de versión: “Ni siquiera es capaz de ponerse de acuerdo consigo mismo”, “es peligrosísimo tener a Bárcenas como argumento de autoridad”. Rajoy emuló la estrategia que viene usando el PP -personado en la causa- y otros exdirigentes como María Dolores de Cospedal: los llamados papeles de Bárcenas son solo un invento del extesorero que tendrá que explicar el autor. Volvió a negar que él fuese el “M.Rajoy” que aparece en los apuntes de los sobresueldos y que en todo caso, si se refiere a él, lo que pone ahí es falso.

Rajoy fue más allá que Aznar y puso la mano en el fuego por 40 años en el PP en los nunca escuchó a nadie hablar de donaciones. Tampoco en el comité Ejecutivo que presidió durante 14 años y del que formó parte durante tres décadas. Además apeló a un nuevo argumento judicial basado en mayorías y minorías: todos los cargos que han declarado en el juicio han negado la veracidad de los papeles de Bárcenas. Uno de los abogados le recordó que al menos tres testigos sí los han reconocido. Rajoy replicó que entonces será el 95 por ciento el que lo niega. Evocó así a su declaración de 2013 sobre los apuntes de Bárcenas: “Todo es falso, salvo alguna cosa”.    

Rajoy niega haber instigado la 'Kitchen'

La operación Kitchen para arrebatar documentos a Bárcenas ha planeado sobre este juicio desde el principio. El extesorero del partido se sienta en el banquillo por el pago de la reforma de la sede del PP o la compra de acciones de Libertad Digital con dinero de la caja b, pero el tribunal le dejó extenderse en su día en el presunto espionaje que sufrieron él y su familia. Los jueces empezaron a cortar el juego cuando se le preguntó a otros testigos por esta cuestión, que se investiga en otra causa. Sin embargo, el abogado de IU, Juan Moreno, pudo cuestionar sobre ello a Rajoy, que negó haber instigado ningún seguimiento.  

De vuelta a la caja b, el bucle en el que vive inmersa esta trama tiene un guion que se repite a lo largo del tiempo con apenas variaciones: empieza con una amenaza de Bárcenas para tirar de la manta, continúa con los aludidos negándolo todo y acaba con el extesorero ahogado en la expectativa por él generada, más años de condena y alguna querella. En este juicio, la Fiscalía -que no preguntó a ninguno de los expresidentes- pide para él otros cinco años de cárcel, que se sumarían a la condena de 29 que le impuso el Tribunal Supremo en octubre del año pasado. Ese fallo, consideraba que no se le podían atribuir al PP delitos de corrupción, pero daba por probada la caja b.

El abogado del extesorero, que hace semanas planteaba someter a Rajoy a un careo, le hizo este miércoles 12 preguntas durante 15 minutos. A Aznar no le hizo ninguna. El nuevo letrado de Bárcenas, Gustavo Galán, preguntó a Rajoy cómo puede sostener que los apuntes de su cliente son falsos si alguno de ellos es tan antiguo que escapaba a su propio conocimiento. “No lo sé, no estoy en la mente de Bárcenas”, replicó el expresidente.