El expresident Carles Puigdemont ha presentado este sábado una estrategia para "descongelar" la declaración unilateral de independencia aprobada por el Parlament el 27 de octubre de 2017. Se trata de un plan que amenaza con activar en el caso de que los partidos separatistas obtengan el 50% de los votos en las próximas elecciones de Cataluña, cuya celebración tendrá lugar previsiblemente el 14-F. 

La hoja de ruta de Puigdemont pasa por la "confrontación", mantener la vía unilateral y "movilización masiva" en Cataluña para "desbordar" al Estado. La "fase decisiva" del plan llegará si las fuerzas independentistas superan la mayoría absoluta en escaños y votos y el Parlament desentierra la declaración unilateral de independencia del 27 de octubre de 2017.

"La activación de esta fase conlleva la asunción de todas las consecuencias derivadas de esta confrontación y se tiene que activar una vez se hayan dispuesto los recursos materiales y organizativos suficientes para aguantar una movilización sostenida, generalizada, desafiando el autoritarismo del Estado y protegiendo" las que ya serán "instituciones provisionales de la república", plantea.

Eso implica controlar "los puntos clave del territorio" catalán y "aguantar la posición" -una batalla que no se quiso librar en 2017-, buscando apoyos y reconocimientos internacionales.

A tan solo tres días de la convocatoria automática de elecciones para el próximo 14 de febrero, Puigdemont ha lanzado esta propuesta estratégica en el acto fundacional de la Asamblea de Representantes independentistas, una de las estructuras -junto al Consejo por la República, que él preside- paralelas a la Generalitat autonómica ideadas por JxCat y ERC al principio de la legislatura.

Assumpció Laïlla, diputada de Demòcrates de Catalunya integrada en el grupo de ERC en el Parlament, ha sido nombrada presidenta de esta Asamblea de Representantes, celebrada en una doble sede, el Palau de la Generalitat y el Press Club de Bruselas, y a la que estaban invitados todos los diputados independentistas en Cataluña.

En un reflejo de la división interna en el independentismo, la asamblea solo ha reunido a 37 de los 70 diputados posibles: ERC ha renunciado a acudir por considerarlo un acto "partidista" de JxCat, mientras que la CUP ha enviado a Carles Riera como "observador".

Estas son las claves del documento "Preparémonos", de 55 páginas, presentado por Puigdemont y recogido por la agencia Europa Press:

"Inicio del proceso formal de independencia" de Cataluña

Tras el referéndum unilateral del 1-O y la declaración de independencia del 27 de octubre de 2017, que dio paso a tres años de resistencia ante la "represión", el documento propone retomar ese punto y "prepararse para disputar el poder a un Estado español" que ha "renunciado a resolver democráticamente el problema catalán".

Los hechos de octubre de 2017, según el texto, "marcan el inicio del proceso formal de independencia", porque se considera que el 1-O tiene "validez y legitimidad" y "solo un referéndum acordado podría sustituir el mandato político" de esa votación.

Contrariamente a la tesis de ERC de que hay que acumular más fuerzas antes de volver a intentar la vía unilateral, se afirma que los partidarios de la independencia son ya "suficientes" y sumaron el 1-O un "38,5% de todo el censo catalán".

Lecciones del 1-O: "La vía indolora no existe"

"Preparémonos" constata que "la represión es la única respuesta del Estado español", que carece de un "proyecto para Cataluña que pueda competir" con la propuesta de república catalana.

El documento de Puigdemont alerta de que "el deseable crecimiento social y electoral del independentismo no abrirá por sí solo la puerta a un referéndum acordado"

El documento alerta de que "el deseable crecimiento social y electoral del independentismo no abrirá por sí solo la puerta a un referéndum acordado", por lo que "sin confrontación nunca habrá negociación" con el Estado: "La vía indolora, de buen grado, no existe", dice el texto, que avala una confrontación "no violenta".

"Preparémonos para la confrontación"

La "fase decisiva" llegará si las fuerzas independentistas superan la mayoría absoluta en escaños y votos y el Parlament desentierra la declaración unilateral de independencia del 27 de octubre de 2017.

"La activación de esta fase conlleva la asunción de todas las consecuencias derivadas de esta confrontación y se tiene que activar una vez se hayan dispuesto los recursos materiales y organizativos suficientes para aguantar una movilización sostenida, generalizada, desafiando el autoritarismo del Estado y protegiendo" las que ya serán "instituciones provisionales de la república", plantea.

Puigdemont alienta a controlar "los puntos clave del territorio" catalán y "aguantar la posición": una batalla que no se quiso librar en 2017

Eso implica controlar "los puntos clave del territorio" catalán y "aguantar la posición" -una batalla que no se quiso librar en 2017-, buscando apoyos y reconocimientos internacionales.

"Preparémonos" pide estar dispuestos a "asumir los costes" de la confrontación, que pueden traducirse en una "represión masiva por parte del Estado", aunque si la respuesta de la gente también es masiva el Estado puede encontrarse con que esa "represión" sea "logísticamente inasumible".

Unidad de acción para el "combatir" las "fuerzas de dominación"

El documento elaborado por el Consejo por la República apela a una "estrecha unidad de acción entre la ciudadanía y las instituciones", como "condición necesaria" para alcanzar la independencia.

Llama a "combatir y debilitar las fuerzas de dominación" a diferentes niveles: movilización "sostenida" y masiva de la ciudadanía, "desobediencia" al Estado y "no colaboración en el funcionamiento administrativo y económico del poder de dominación, para generarle un desgaste a la larga inasumible".

Ese será el momento definido como "desbordamiento democrático", con "disrupciones generalizadas de la movilidad", protestas por todo el territorio, así como "pérdida de la normalidad en la convocatoria y el desarrollo de acontecimientos" públicos o en el "ejercicio cotidiano de las obligaciones laborales".

Una Generalitat parainstitucional

El texto remarca que el independentismo no debe "depender solo de la actuación de estructuras autonómicas" como la Generalitat, y por ello el Consejo por la República que lidera Puigdemont debe ser la "autoridad nacional" que ejecute y coordine las acciones desde el exterior, "sin las amenazas y coacciones" del Estado.

En este proceso se desplegarán las llamadas "acciones dilema", que "desafiarán las prohibiciones gubernamentales" y situarán al Estado ante la disyuntiva de "impedirlas o reprimirlas", para hacerle dudar y arrastrarlo a cometer "errores": como ejemplo se cita el 1-O.

Frente al relato estatal de que la independencia de Cataluña es imposible, el documento propone al independentismo desencadenar su propia "profecía autocumplida", debilitando al Estado hasta convencer a la gente de que "es posible la victoria".

El "desbordamiento democrático"

Puigdemont ha desgranado los siete pasos hacia la independencia: victoria independentista en votos y escaños el 14F, formación de un Govern independentista que se proponga hacer efectiva la república, iniciativas públicas y privadas para crear "espacios de soberanía", puesta en marcha de una "estructura digital de la república" y de servicios esenciales para el periodo de transición, acción internacional y preparación del "desbordamiento democrático".

Si el Estado se abre a negociar un referéndum de autodeterminación, el independentismo "privilegiará" esta vía