La avalancha migratoria en Ceuta de esta semana se produjo en un punto muy concreto: el espigón de la playa del Tarajal, el lugar más vulnerable de la frontera hispano-marroquí en torno a la ciudad autónoma. El Gobierno de Mariano Rajoy planeó en 2014 extender la valla mar adentro, en una distancia de unos 40 metros, para así dificultar el acceso de inmigrantes ilegales por el agua, pero abandonó la idea ante el silencio de Rabat y finalmente desechó el plan para no airar al país vecino.

En febrero de 2014 se produjo junto al Tarajal la muerte de 15 inmigrantes cuando intentaban llegar a territorio español. Perecieron en aguas marroquíes tras ser rechazados por embarcaciones de la Guardia Civil. Aquel suceso llevó al entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, a presentar su plan para la ampliación del espigón. Primero a los grupos parlamentarios en una comparecencia en el Congreso y poco después a su homólogo marroquí, Mohamed Hassad, con quien mantuvo una excelente relación mientras estuvo al frente de Interior.

En otoño de 2013, el delegado del Gobierno en Ceuta, Francisco Antonio González Pérez, ya había planteado como solución "provisional" la construcción de un "pantalán flotante", colocando una red "debajo del agua para impedir el paso de inmigrantes buceando" y con un vallado en superficie similar al que existe en tierra.

Sin planes para el espigón

Sin embargo, ese proyecto se descartó rápidamente pues el Ejecutivo de Rajoy dejó claro al PSOE en diciembre de 2013 lo siguiente: "Cabe indicar que no se tiene previsto la construcción de un refuerzo del espigón de la frontera de Ceuta", se indicó en una respuesta parlamentaria.

Así que el Gobierno español sólo planificó en serio la ampliación tras el dramático desenlace de febrero de 2014. Tras ello, Fernández Díaz llegó a indicar en la Cámara baja que la mejora del perímetro fronterizo en la playa española del Tarajal se haría a lo largo de ese año. Pero falló en el vaticinio.

espigón Marruecos Ceuta Tarajal
Proyecto que España presentó a Marruecos para ampliar el espigón del Tarajal (Ceuta).

El ministro del Interior reconoció en aquel momento que el espigón había perdido efectividad por "el efecto de la sedimentación de áridos" con el paso de los años. "En su origen finalizaba en aguas suficientemente profundas, pero en la actualidad lo hace en una profundidad que oscila entre metro y medio y dos metros y se adentra en la mar tan sólo tres metros, cuando antes lo hacía 30", resumió Fernández Díaz.

Es la misma situación existente hoy en día. Tal y como advirtió el ministro del PP hace siete años, el espigón se podía bordear con marea baja, de ahí que fuese "practicable a pie, sin necesidad de nadar" para los inmigrantes que quisieran adentrarse en la costa española. Por eso, el pasado martes lo primero que hicieron los militares fue colocar concertinas en torno a la valla.

El Ejecutivo de Rajoy desechó ampliar el espigón pese a que podía acometer las obras sin pedir permiso a Rabat

En la actualidad, el espigón está dotado de una sola valla de seis metros de altura y se adentra en las aguas entre cuatro o cinco metros. El plan de Fernández Díaz era que la valla se prolongase otros 40 metros mar adentro, manteniendo la misma altura sobre el nivel de las aguas. El coste previsto de estas obras rondaba los 250.000 euros. Pero el proyecto nunca se materializó.

Marruecos Fernández Díaz
El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en una visita a la frontera del Tarajal en 2014.

Cuando el ministro del Interior presentó el plan a su homólogo marroquí, éste último recogió el boceto con buenas palabras y no se opuso de plano. "Respondió que lo iban a mirar. Pero jamás dijeron nada", recuerda a Vozpópuli un colaborador de Fernández Díaz.

El silencio marroquí se extendió en los siguientes meses a todos los niveles políticos y de seguridad cada vez que se les preguntaba por la extensión del espigón, así que el Ejecutivo de Rajoy desechó finalmente el plan pese a que podía acometer las obras sin pedir permiso a Rabat, al estar justo en el límite de las aguas territoriales españolas.

"La prudencia y el sentido común aconsejaba en este caso tener el respaldo de Marruecos, un país muy sensible a cualquier asunto que afecte a su soberanía nacional. ¿Cómo hubieran respondido si ampliamos el espigón por las bravas?", se pregunta la citada fuente tras los acontecimientos de los últimos días.