El Partido Popular catalán de Alejandro Fernández rozó la salida del Parlament de Cataluña, pero finalmente ha conseguido esquivar el batacazo que hubiera sido desaparecer de la Cámara autonómica por primera vez en democracia.

Los tres diputados por Barcelona y los poco más de 100.000 votos en la región son el peor resultado del PP en Cataluña desde las primeras elecciones autonómicas de 1980. Estas cifras quedan muy lejos de las aspiraciones que tenía la formación de Pablo Casado al inicio de la campaña electoral, cuando los sondeos vaticinaban entre 8 y 9 escaños.

Las comparaciones son difíciles de digerir. El 3,8% de los votos es casi medio punto menos que en 2017, cuando obtuvo cuatro escaños. Hace una década, el PP catalán de Alicia Sánchez Camacho recolectó 471.681 votos y 19 escaños, el mejor resultado que han tenido los 'populares' en este territorio.

Por fortuna, el PP se quedó con el 4% de sufragios recogidos este domingo en la provincia de Barcelona, un umbral que le permitirá iniciar la legislatura con tres representantes: el citado Fernández más los dos 'fichajes estrella' antes de la campaña -Lorena Roldán y Eva Parera-.

Lejos de las expectativas

Si hubiera quedado por debajo del 3%, no hubiera cosechado ningún diputado porque así lo exige la ley electoral, lo que da una idea de lo cerca que el PP catalán ha estado de la desaparición. Además, estos resultados quedan lejos de las expectativas que hubo en los últimos meses. Concretamente, hasta el inicio de la campaña electoral, cuando todos los sondeos preveían que duplicase su representación en el Parlament y llegase a los 8-9 escaños.

Pero la campaña electoral ha sido un campo de minas para el PP catalán, sobre todo con el juicio de los papeles de Bárcenas, hasta el punto de que en los últimos días han aflorado "divergencias" entre 'Génova' y el equipo de campaña de Fernández sobre los mensajes electorales que había que trasladar en público.

Casado pasó de intentar atraerse a votantes catalanistas con su versión crítica de los hechos del 1-O, a centrar los dardos contra Vox ante la fuga de votantes del PP hacia la formación de Santiago Abascal que ya indicaban las encuestas en los últimos días. Ya de madrugada felicitó a Salvador Illa por su victoria y puso en valor el resultado de Fernández "en una situación tan compleja".

Por su parte, el secretario general del PP, Teodoro García Egea, dejó claro que el PP no va a "cambiar el rumbo" tras el mal resultado electoral en Cataluña y advirtió de que los resultados obtenidos en Cataluña no son extrapolables a nivel nacional. Es más, achacó su derrota electoral al "juego sucio" que ha sufrido en campaña electoral tras las nuevas declaraciones del extesorero.

"Ésa es la última factura que vamos a pagar de ese pasado. No vamos a cambiar el rumbo y vamos a seguir trabajando en el proyecto en el que creemos y estamos construyendo", declaró Egea en una rueda de prensa en la sede del PP al filo de la medianoche tras el batacazo electoral del PP en Cataluña, en el que han sufrido el 'sorpasso' de Vox.

El 'número dos' del PP ha afirmado que es un "resultado muy malo para Cataluña y para toda España" porque, en su opinión, "vuelven a ganar los independentistas y salen reforzados gracias a las cesiones de Sánchez durante tres años". A su entender, el independentismo está "más fuerte" y el constitucionalismo "más débil" tras el 14-F.