La decisión de Josep Bou de apartar al jefe de gabinete de Alejandro Fernández y dos concejales de distrito puede tener consecuencias para el PP en el Ayuntamiento de Barcelona. El otro de los dos concejales que obtuvo representación en las elecciones municipales de 2019, Óscar Ramírez, estudia pasarse a concejal no adscrito, dejar a Bou solo y, de este modo, disolver el grupo municipal del consistorio, explican fuentes del PP a Vozpópuli.

En Génova, que tiene distintos frentes abiertos en todo el territorio, han empezado a movilizarse para abortar esta operación. Quedan todavía dos años -que se pueden hacer muy largos- para agotar la legislatura y el Ayuntamiento de Barcelona es el segundo consistorio más grande de España como para quedarse sin grupo propio. El reglamento orgánico municipal deja claro que si cualquiera de los dos concejales se va sin dejar el acta o es expulsado, el grupo municipal se rompe.

La delicada situación que atraviesa el partido, sobre todo en Cataluña, donde en el Parlament no obtuvo grupo propio tras las elecciones del 14 de febrero, hacen más vital que nunca garantizar durante esta travesía de dos años las aportaciones que reciben como grupo municipal en la Ciudad Condal. Según el portal de transparencia del Ayuntamiento, el presupuesto para este 2021 en aportaciones a los grupos políticos es de 2.473.795,85 euros.

Dinero en el aire para el PP

El PP deberá recibir 171.755,59 euros este año (y el año siguiente otro tanto, que serían un total de 343.511,18 euros). Estos créditos se otorgan trimestralmente. Una primera parte se libra por grupo, a razón de 1.087 euros trimestrales multiplicados por el número de concejales de distrito del que dispongan. Del resto, el 50% se distribuye proporcionalmente al número de concejales adscritos a cada grupo y el otro 50% restante se distribuye a partes iguales entre los diferentes grupos políticos municipales. Es decir, si Ramírez abandona finalmente el grupo, el PP perdería gran parte de estas subvenciones.

"Ramírez quiere irse ya, pero Génova le intentará parar los pies. No se puede tolerar un grupo tan dividido y del que echan a los tuyos, pero tampoco puedes quedarte sin grupo en el ayuntamiento", explica otra fuente consultada por este medio para explicar cómo no hay todavía una decisión en firme.

Órdago de Bou

La elección de Bou fue una apuesta personal de Pablo Casado. El también empresario lleva tres semanas advirtiendo de que o le dejaban cesar a estos cuadros del partido (Eduardo Bolaños, Xavi Cañigueral e Isaac Martín) o se iba. "Todos los cesados son afines a Óscar Ramírez", añaden.

En estos sectores han visto como otro "órdago" que Bou invitara este pasado lunes 22 de marzo a Manuel Reyes, ex alcalde de Castelldefels, al Ayuntamiento. Reyes quiere disputarle la presidencia provincial del partido a Ramírez, quien además de concejal también ostenta este cargo después de ser elegido por Daniel Serrano, ya fuera del partido por su investigación judicial tras una denuncia de agresión sexual.

En esta lucha interna, Ramírez se siente abandonado por la dirección y, por esta razón, desde su equipo no descartan que se fugue del grupo popular y pase a ser un concejal no adscrito. Las fuentes consultadas añaden que desde el primer momento "llegaron los choques entre Bou y la cúpula de Alejandro Fernández", pero que Bou ha esperado los malos resultados de las autonómicas para actuar.

"Bou echó a muchos históricos afines a Ramírez, como el antiguo jefe de prensa, Joan Castelló. Los choques han sido constantes en lo que va de legislatura", abundan. Posteriormente, cuando Ramírez accedió a la presidencia provincial del PP, volvió a suscitar gran controversia interna.

Asimismo, las críticas de Bou al PP de Cataluña -y el flirteo tanto con Vox como con Ciudadanos- tampoco han sido del agrado de la dirección barcelonesa. "Desde entonces, el PP provincial vive una guerra de bloques", apostillan. En el lado opuesto a Ramírez está gente como Xavier Albiol, Manu Reyes y Alberto Fernández, pesos pesados del partido a escala autonómica.