Las elecciones autonómicas en Cataluña, del pasado 14 de febrero, consumaron el 'sorpasso' de Vox al PP de Alejandro Fernández, pero el partido busca acallar las críticas internas con un planteamiento de largo alcance. En esta estrategia, la más que probable victoria de Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid puede ser, explican las fuentes consultadas, el "punto de inflexión" para recuperar el terreno perdido frente a los de Santiago Abascal.

"Un eventual triunfo de Ayuso en Madrid sería una gran noticia para el PP de toda España. También para Cataluña", explican desde la dirección de la delegación catalana. Aunque son muy conscientes de que Ayuso tiene un perfil que encaja en Madrid (y quizás difícil de exportar en otras regiones), depositan sus esperanzas en un "efecto rebote" que haga decaer paulatinamente el interés por Vox.

Las fuentes consultadas creen que se puede producir un proceso parecido al que experimentó el PSOE con el auge de Podemos. A escala nacional nunca se dio el anhelado 'sorpasso' de los de Pablo Iglesias, y los socialistas han sabido renovarse, tanto en Cataluña, con la victoria de Salvador Illa el pasado 14 de febrero, como con Pedro Sánchez y su llegada en La Moncloa.

Son conscientes que tanto la Comunidad de Madrid como Cataluña son plazas importantes para medir el pulso de su potencial electorado. Si la caída en Cataluña propició el anuncio de Pablo Casado de dejar la sede de calle Génova, la posible victoria de Ayuso también podría ser un revulsivo para el partido. Además, en el PP catalán no son ajenos al debate sobre si dar o no la batalla cultural a la izquierda para evitar el auge de los de Santiago Abascal.

Centroderecha amplio

El objetivo de la actual cúpula es dejar que pase el mal temporal, sin impacientarse, y trabajar en un proyecto de centroderecha constitucionalista amplio. Consideran que los malos resultados electorales de Ciudadanos en Cataluña, y la falta de un partido en este espectro ideológico (también por la deriva populista del centroderecha nacionalista) puede ser beneficioso para sus intereses.

En los últimos tiempos el PP catalán se ha visto sumergido en una serie de escándalos y enfrentamientos. Desde la imputación del 'número dos' en Cataluña, Daniel Serrano, por presunta agresión sexual a la marcha de Eduardo Bolaños, jefe de gabinete de Alejandro Fernández, del Ayuntamiento de Barcelona.

En la misma línea, las decisiones de la dirección de incorporar a Eva Parera, procedente de la extinta Unió, o a Lorena Roldán, ex diputada de Ciudadanos, no se compendió por parte de las bases. Asimismo, la elección del empresario Josep Bou como candidato al consistorio barcelonés ha acabado por dinamitar los puentes dentro de la formación. El grupo municipal quedó tocado y en riesgo de perder las subvenciones si perdían el grupo propio.

Corrientes internas

Esta prudencia que muestra la dirección catalana, sin embargo, no es compartida por algunas corrientes del partido, que hablan de "pasividad" y "apatía" ante un Vox que ha sabido situarse en el tablero político catalán. "Si encima Ayuso gobierna con Vox, solo hará que reafirmar un partido que ha venido para quedarse y eso legitimará aún más el brutal repaso que les dio al PPC", añaden estas fuentes.

Estos críticos consideran que el PP catalán está demostrando un "problema enorme de arraigo interno". Y es que buena parte de Vox Cataluña está formado por ex dirigentes del PP. Aunque no niegan el indiscutible liderazgo de Ayuso -y son sensibles a que el sector de la restauración catalana ha reivindicado el "modelo madrileño"- creen que las dinámicas locales del partido pueden quitar fuelle al éxito en Madrid.

Pese a estas divergencias internas, el sentimiento de buena parte del partido es estar atentos a cómo se desarrolla la era del "post-procés" en Cataluña. Más allá de si una victoria electoral de Ayuso pueda dar impulso al partido en el resto de España.