Geometría más que variable. El Partido Socialista de Navarra (PSN) ha logrado lo que parecía imposible: pactar al mismo tiempo con Bildu y con Navarra Suma. Los Presupuestos de la Comunidad foral salían adelante este miércoles gracias a la abstención de los bildutarras. Solo veinticuatro horas antes las cuentas públicas del Ayuntamiento de Pamplona se aprobaban con el voto conjunto de Navarra Suma, que ostenta la alcaldía, y de los concejales del PSOE. 

Tanto en el Parlamento de Navarra como en el Consistorio de Pamplona Navarra Suma (coalición que engloba a UPN, PP y Cs) es la fuerza mayoritaria. Pero los pactos postelectorales por los que apostó el PSOE navarro en 2019 provocaron que la socialista María Chivite se hiciera con el mando del Gobierno foral gracias a Bildu mientras Enrique Maya, de UPN, volviera al poder tras los cuatro años de alcaldía de los abertzales. Ahora ambas instituciones sacan adelante las cuentas públicas pero otra vez merced a pactos casi opuestos

Este miércoles el Parlamento de Navarra aprobaba las cuentas de 2021 gracias al voto de los partidos que conforman el Gobierno regional (PSOE, Geroa Bai y Podemos), el apoyo de IU y con la necesaria abstención de Bildu. No había sorpresa porque el pacto del Ejecutivo con los bildutarras ya se había anunciado un mes atrás. Es un acuerdo casi idéntico al que sirvió para sacar adelante los Presupuestos de 2020, porque entonces el único parlamentario de IU se abstuvo.

Virulencia en los ataques

El resultado del debate en la Cámara de Pamplona de este miércoles no fue nada llamativo. Sí sorprendió, eso sí, la virulencia con que el PSOE y Navarra Suma volvieron a cruzarse acusaciones. Sorprendió porque son rivales políticos, sí, y mantienen fuertes discrepancias, también, pero esos ataques mutuos llegaban solo un día después de que ambos materializasen su acuerdo en el Ayuntamiento de Pamplona para aprobar las cuentas de la capital de la comunidad. 

La geometría variable del PSN puede sorprender o desagradar al resto de partidos. Pero sobre todo no gusta nada en las filas de Bildu. La coalición abertzale ha lanzado fuertes críticas a los socialistas tanto en el Ayuntamiento como en el Parlamento pese a su acuerdo presupuestario con ellos. Pero la aritmética es la que es en ambas instituciones. ¿Es posible que durante la legislatura estos pactos vayan a cambiar? 

¿Cambios a la vista?

En el Parlamento Chivite seguirá apostando por buscar junto a sus socios la abstención de Bildu y aislar así a Navarra Suma. Las relaciones de la presidenta del Ejecutivo foral con el líder de Navarra Suma, Javier Esparza, van de mal en peor y cualquier acuerdo se antoja casi imposible. Desde que se decidió a presentarse para la investidura, Chivite tenía claro que buscaría acuerdos con diferentes aprovechándose de la fuerte polarización entre Navarra Suma y Bildu. En lo social se acerca cada vez más a Bildu pero en lo identitario sigue más cerca del centro derecha. Por ahora, esa estrategia le funciona porque le sirve para gobernar. 

En el Consistorio pamplonés Maya, que se quedó a un solo concejal de la mayoría absoluta, sigue necesitando la ayuda del PSN, sea con el voto favorable o la abstención. Una de las ventajas del alcalde es la malísima relación que tiene la líder del PSN en el Ayuntamiento, Maite Esporrín, con el líder y ex alcalde de Bildu, Joseba Asirón.  

Así las cosas, parece que el Parlamento de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona seguirán siendo compartimentos estancos políticamente hablando. Porque los pactos son diferentes, incluso contradictorios, casi opuestos, sí, pero parece que, salvo giro inesperado, van a continuar.