Fue una apuesta personal de Pedro Sánchez la de Pepu Hernández como candidato a la Alcaldía de Madrid; un conejo en la chistera que el líder socialista se sacó en enero después del sonoro NO del desaparecido Alfredo Pérez Rubalcaba que, a su vez, había venido precedido de otros como el de la presidenta del partido Cristina Narbona o los hoy ministros del Interior, Fernando Grande-Marlaska. y Defensa, Margarita Robles.

Y perdió este pasado 26 de mayo de la peor manera posible: perforando el suelo electoral que había heredado de Antonio Miguel Carmona, quedó tercero en junio de 2015 con 249.152 votos (15,28%) y nueve concejales. A mucha distancia de Jaime Lissavetzky, que en 2011 fue segunda fuerza con 364.600 papeletas (23,93%) y 15 ediles.

Hernández ha caído todavía más: cuarta fuerza política con 223.582 sufragios (13,72%), superando a Vox por apenas 10.000 votos. Por comparar, Ángel Gabilondo , el candidato socialista a la Comunidad de Madrid, obtuvo 418.616 votos en la capital, casi el doble que el ex seleccionador de Baloncesto y campeón del mundo en 2006 amigo del presidente.

El ex seleccionador de Baloncesto campeón del mundo en 2006 arrasó en las primarias a De la Rocha simplemente porque la militancia del PSM no quiso desairar al presidente

En el fondo, todo el mundo sabía que aceptar ese reto era ir al matadero y solo un outsider, un devoto de la superación personal con nula experiencia en política, podía hacerle semejante favor a su pupilo baloncestístico en la época en que ambos coincidieron en el madrileño Instituto Ramiro de Maeztu.

Quizá por eso mismo nadie alzó demasiado la voz en las agrupaciones; y eso que razones hubo nada más conocerse su nombre, cuando saltaron las informaciones sobre su sociedad para tributar menos por sus ingresos en las conferencias y su vivienda en Ribadesella (Asturias). La militancia del PSM acudió disciplinadamente a la llamada de Sánchez y ratificó a Hernández por goleada en primarias frente a Manuel de la Rocha, y el secretario general de la Agrupación Centro, Chema Dávila.

'Ticket' con Carmena

Pero una vez que la carrera electoral comenzó y los focos de la novedad se apagaron, Pepu Hernández empezó a dar muestras de falta de preparación para una carrera de fondo como es la política. Se fajó con pundonor en los debates, pero nunca dejó atrás la etiqueta de paracidista que los mismos miembros del PSM se encargaron de colocarle.

Era el candidato ideal para hacer ticket con Manuela Carmena en el Ayuntamiento. El problema es que, entre el voto de castigo a la alcaldesa por parte de los suyos propios -Carlos Sánchez Mato- y el hundimiento, ya parece que definitivo de la marca PSOE en la capital, se han cargado esa operación diseñada en los despachos de Cibeles y la Moncloa.

Y ahora, con carmena en su casa, y con Pepu Hernández muy probablemente enfilando la puerta de salida a corto o medio plazo para retomar su carrera profesional, la historia de la izquierda madrileña, y la del PSOE en particular, será una vuelta a empezar. Porque desde hace 30 años, cuando el alcalde Juan Barranco fue desalojado por una moción de censura del PP y CDS para darle el bastón de mando al ex ministro Agustín Rodríguez Sahagún, los socialistas no han dado con la tecla que les devuelva al poder municipal.