España

¿Es España uno de los países más polarizados del mundo?

Un científico del CSIC advierte en un estudio del aumento de la polarización ideológica, territorial, partidista y fiscal en el último lustro

Vista del hemiciclo del Congreso de los Diputados durante la sesión constitutiva de la Cámara Baja.
Vista del hemiciclo del Congreso de los Diputados durante la sesión constitutiva de la Cámara Baja. Eduardo Parra / Europa Press

Los españoles están más divididos por ideología que por políticas públicas. Los partidos políticos y los ciudadanos que los apoyan cada vez tienden más a escorarse hacia posiciones extremas en las escalas tradicionales de izquierda-derecha y de liberalismo-conservadurismo. 

En el último lustro, la polarización ideológica, territorial, partidista y la existente en torno a las preferencias fiscales ha experimentado un importante aumento.

Estas son solo algunas de las conclusiones a las que ha llegado el científico del CSIC y vicedirector del Instituto de Políticas y Bienes Públicos Luis Miller en un estudio reciente publicado por el Centro de Políticas Económicas y Economía Política de Esade (Esade EcPol).

"A diferencia de Estados Unidos, donde los dos principales partidos continúan manteniéndose aunque cada vez están más separados, en España se produjo una ruptura del bipartidismo. Aparecieron nuevas fuerzas que, lejos de frenar la polarización, se han situado en los extremos opuestos", explica Miller a Vozpópuli.

Más actores, pero posturas más separadas

"Por lo general, Podemos y Vox, a los que votan antiguos simpatizantes de PSOE y PP, respectivamente, han arrastrado a los dos grandes partidos hacia posturas más distanciadas", añade. "El que haya más actores no ha hecho desaparecer la polarización", zanja.

"Los partidos españoles se encuentran cada vez más lejos en su posición ideológica y territorial y los sentimientos de los votantes de un partido hacia el resto están entre los más negativos del mundo", recoge en su informe.

El encuadramiento en torno a los sentimientos se conoce como polarización afectiva. Se basa, según Miller, en las valoraciones que realizamos acerca de los miembros de otros grupos como, por ejemplo, los votantes o simpatizantes de determinados partidos políticos, y en nuestras actitudes hacia ellos por el mero hecho de su pertenencia a un grupo similar o distinto al nuestro.

"Hay poca evidencia científica, pero existen estudios que determinan que España se encuentra entre los países donde se da una mayor polarización afectiva del mundo. Está aumentó considerablemente en varias de las elecciones generales de las últimas décadas, como las de 1996, 2004 o abril de 2019".

Esta situación se ha traducido en una espiral de elecciones generales y en la incapacidad de aprobar unos Presupuestos Generales del Estado en más de dos años.

"Ya antes de 2018, la polarización ideológica dificultaba el avance de los debates sobre políticas específicas, decisiones de gasto o de inversión. El reto inusitado que supone la pandemia y su crisis económica asociada no hace sino subrayar el rasgo central de esta polarización: tiene más tintes ideológicos y territoriales que de políticas concretas, como servicios públicos, migración o impuestos", refleja el estudio.

La cuestión fiscal, destaca, se ha vuelto más divisiva en la última media década. "España es uno de los países más polarizados políticamente del mundo. Hubo un incremento de esa polarización en los años 2018 y 2019, por el que el país ya venía distanciado antes de la pandemia", explica Miller a Vozpópuli.

Baja polarización en temas sanitarios

La politización de la pandemia por parte de los partidos no han ayudado a calmar los ánimos. De acuerdo al científico de CSIC, en España el volumen de "negacioncitas" es testimonial. 

"Las preferencias respecto a qué políticas son más efectivas para combatir la pandemia no difieren entre distintos grupos ideológicos. Es decir, un tema donde no había división en los ciudadanos ha derivado en un conflicto al dar más peso a temas identitarios y territoriales", sostiene.

La polarización en torno a la sanidad y los servicios públicos, afirma, se ha mantenido baja en la última década. "Pero se ha discutido poco de medidas concretas sanitarias", apunta.

Preguntado por la influencia de las redes sociales en esa tendencia a posicionarse en direcciones opuestas, Miller explica a este diario que este tipo de plataformas han sido clave a la hora de dividir a la población.

"Por un lado, funcionan como cámaras de eco. Uno solo simpatiza con con quienes tienen visiones parecidas y termina accediendo en mayor medida al contenido que quiere y con el que se identifica", asegura. Por otro, agrega, son una vía para divulgar bulos y fake news que contribuyen a la división.

De acuerdo al estudio, la paradoja a la que se enfrenta la sociedad española en la actualidad es que la polarización se produce apelando a identidades partidistas y territoriales "que no tienen una incidencia directa sobre las condiciones de vida de la ciudadanía".

"Si la polarización impide avanzar en reformas y en la puesta en marcha de políticas públicas que redunden en beneficio de la ciudadanía, la cuestión que nos queda abierta como sociedad, por tanto, es para qué nos sirve la polarización política", plantea el autor.

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