La pérdida de apoyos de Unidas Podemos está desembocando en un efecto dominó en el espacio de la izquierda alternativa al PSOE. Están naciendo nuevas siglas, coaliciones y proyectos que aspiran a reabrir debates y enfoques después de la eclosión y caída del partido morado. En las próximas elecciones autonómicas del 4 de mayo, además de una nueva coalición, se estrena un partido europeísta y ecologista que busca el voto de los más jóvenes. En el espacio de frontera entre el PSOE y Unidas Podemos también se está lanzando un think tank para debatir sobre el presente y futuro de la izquierda.

En el segmento de la izquierda más radical, la coalición Recortes Cero cree que puede recuperar apoyos entre los desencantados de Podemos. Está formada por unos 30 grupos (según datos oficiales de la coalición). La formación ha centrado su campaña electoral en recuperar argumentos más tradicionales de la izquierda, como las políticas de empleo y la crítica a la profesionalización de la política.

En opinión de sus impulsores, queda un nicho de decepcionados por la deriva de Podemos que pueden acercarles al 5% de votos, barrera electoral para entrar en la Asamblea de Madrid. En las últimas autonómicas catalanas Recortes Cero se consolidó como primera fuerza extraparlamentaria, y quiere repetir el resultado en Madrid. Recortes Cero crítica a Podemos por su tibieza frente al plan europeo para repartir las ayudas de la covid. Y presenta una lista de "trabajadores" para diferenciarse de la cúpula morada.

Un segmento de esta coalición, Viva, ha decidido preparar incluso una opción autónoma. Se ha desmarcado de Recortes Cero después de una reunión asamblearia, y ahora quiere apostar por mantener un perfil propio. Miguel Goicoechea, uno de los impulsores de Viva, explica a Vozpópuli que su partido quiere “acabar con la corrupción y reducir el número de políticos y cargos de confianza”. El eslogan de la formación es “vuelve a confiar”. De perfil ecologista, Viva se desmarca del victimismo que ha abanderado en los últimos años Podemos: “Proponemos un cambio basado en valores profundos: responsabilizarnos en lugar de culpar a otro y comprensión en lugar de condena”.

Izquierda sin identitarismo

Más allá de la construcción de nuevos partidos, en el segmento de la izquierda está a punto de nacer otro proyecto que goza de importantes apoyos en el progresismo madrileño y nacional. Se trata de una plataforma, algo parecido a un laboratorio de ideas, que aspira a abrir debates sobre el presente y el futuro de la izquierda. Se centra sobre todo en rechazar la relación entre izquierda y nacionalismo, para buscar las raíces perdidas tras la etapa de Zapatero y la irrupción de Podemos.

Se llama El Jacobino, y en palabras de uno de sus promotores, Guillermo del Valle, no quiere convertirse en un nuevo partido político, pero sí en "un think tank de izquierda antinacionalista que reconcilie la idea de Estado social con la unidad de España sin complejos y con un planteamiento claro para recentralizar determinadas competencias".

El proyecto ha arrancado hace pocos meses, pero ahora quiere reforzarse y busca en el ámbito digital (sobre todo YouTube) una vía para llegar al público. Alérgica al "identitarismo fragmentado y posmoderno", esta nueva opción de izquierda busca "darle la vuelta en términos gramscianos a la idea de que fragmentar España y romper el Estado es progresista, o que el identitarismo más extremo tiene que ver con la tradición de la ilustración de izquierda".

Europeísmo ecologista

Hacia los más jóvenes mira también Volt. Este nuevo partido nació al mismo tiempo en todo el territorio comunitario y tiene un enfoque ecologista y progresista. En las últimas elecciones europeas logró llevar al Parlamento un eurodiputado, y en España aspira a entrar en las instituciones. César Vera, su candidato para el 4-M, explica que su “formación política transnacional” está “formada por jóvenes que ven como lentamente todo lo que habían disfrutado se va desmoronando”. En Alemania, Italia y Bulgaria el partido sí ha logrado tener concejales, y en Holanda tiene tres diputados nacionales.

En opinión de Vera, “la crisis de legitimidad de la democracia representativa es el principal problema”. La cuestión democrática se enlaza a la social. “Entendemos que tanto el desarrollo como el bienestar social son perfectamente compatibles con la libertad de sus individuos  y por ello siendo un partido que apuesta por el  progreso  pienso que es imprescindible redefinir la relación de la sociedad con el estado”, explica Vera.

Esas iniciativas intentan reactivar un debate sobre el espacio del progresismo después de un lustro en que Podemos ha marcado la agenda. Sobre todo, quieren captar el respaldo de los más jóvenes, que se han alejado del partido morado. Después de las purgas y las escisiones, Podemos ha perdido un tercio de sus votos jóvenes, según las estimaciones del CIS. El PSOE, que en un primer momento repuntó en ese ámbito, se ha estancado en Madrid. Por ello, todos estos nuevos actores creen que quedan márgenes para redefinir el esquema de la izquierda sobre nuevas bases y construir nuevas corrientes al margen de Podemos y el socialismo de Pedro Sánchez.