La decisión de Pablo Iglesias de salir del gobierno ha removido las vísceras de Podemos. El líder morado sigue controlando el partido, pero de aquí al 4 de mayo, fecha de las elecciones autonómicas madrileñas, muchos creen que se abrirán espacios internos para redefinir el liderazgo. Concretamente, señalan que Iglesias no podrá mantenerse al mando de la formación si su apuesta acaba en el triunfo de Isabel Díaz Ayuso. "Se irá, salvo que gane las elecciones o gobierne", se oye en la formación morada pocos días después del gran golpe de efecto del pasado lunes.

Asumida la novedad, en Podemos sobrevuela una pregunta a la que ni siquiera los altos cargos del partido, desde diputados autonómicos, concejales y figuras de referencia de la formación, tienen una respuesta clara. ¿Qué hará Iglesias si Ayuso gana las elecciones y forma gobierno con Vox? Para varias fuentes consultadas Iglesias lo ha apostado todo a un doble o nada, lo que deja abierta la puerta a que se "descuelgue" del partido morado si no logra su objetivo.

“Han pasado diez años del 15-M”, reflexiona una fuente consultada. En opinión de ese dirigente y también de otros miembros del partido, Iglesias no podrá seguir como simple diputado después del 4-M si pierde su apuesta. “No puedes salir del gobierno de España y quedarte como diputado en la asamblea autonómica. Es más. Debe quedar por encima del PSOE para poder gobernar. A Pablo hay que exigirle que no vale cualquier cosa y se le empieza a pedir”, advierten estas fuentes.

“Más vale que le vaya bien”, argumentan otros que, si bien reconocen la valentía de su decisión, también apuntan a una serie de "errores" de gestión desde Vistalegre II, que han desembocado en la crisis de un partido sin cuadros, y en una decisión en la que, como desveló Vozpópuli, Iglesias tampoco pudo contar con la confianza directa de sus primeros espadas. “Está haciendo frente a un problema que, al fin y al cabo, empezó él”, señalan, para referirse a cómo se gestionó toda la fase posterior al Congreso de 2017, y cómo la dirección nacional ha dejado el partido sin cuadros y con menor atractivo en la sociedad civil.

Pablo Iglesias en Vistalegre

Dos victorias y una gran derrota

En general muchos asumen que Iglesias tiene por delante tres escenarios: una gran derrota y dos posibles victorias. Todo lo que no sea gobernar, se traduce en una derrota incuestionable. "Aquí no hay susto, solo muerte", resumen. Todo lo que no sea llegar al poder regional determinará una salida “paulatina” de Iglesias del partido, aseguran.

Si, en cambio, después del 4-M se da una suma con PSOE, Más Madrid y Ciudadanos, queda margen para sobrevivir. Nadie contempla que mantenga el acta en el Congreso, y descartan que Iglesias siga de simple diputado en la Asamblea de Madrid si pierde las elecciones. En su opinión, debe lograr, por escaños o a través de una negociación con Pedro Sánchez, llegar al gobierno de la Puerta del Sol. O, por lo menos, convertirse en vicepresidente y ganar por la vía de los hechos a Gabilondo después. Estas son sus únicas bazas para seguir al mando de Podemos.

Los cargos de Podemos asumen que Iglesias ha dado un volantazo porque “tal vez creía que le iban a echar” y para suplir unos “errores” que han llevado a los morados a la irrelevancia en Madrid. El detonante de todo, en efecto, ha sido el miedo a quedar fuera de la Asamblea. “Si Podemos se quedaba fuera de Madrid era la muerte segura”, zanjan sin paliativos.

El equipo de Iglesias ya ha puesto toda la carne en el asador. Los primeros sondeos han alimentado cierta ilusión. De repente, Podemos duplica sus escaños y supera a Más Madrid, aunque el PSOE queda muy lejos. Toda la campaña será para Iglesias un doble enfrentamiento con Ayuso y con sus excompañeros de Más Madrid, que ha intentado atraer a su lista pero que en pocas horas le han dado un portazo. En el comienzo de la precampaña, portavoces de Podemos y Más Madrid ya se han enfrentado con acusaciones duras sobre liderazgo y feminismo.

Han pasado muchos años ya del 15-M

El círculo de la Puerta del Sol

La clave personal siempre está presente en las conversación con los cargos de Podemos. “Redención”, “sacrificio”, “dignidad” son términos recurrentes para referirse a la decisión de Iglesias. Aunque mayoritariamente las personas encuestadas apuntan a que Iglesias dejará pronto la formación. Creen que está trabajando en su salida y preparando su futuro. "En cuatro días monta un programa de tv de esos que hacía, o algo nuevo", reflexionan algunos. En general, muchos sostienen que está limpiando su figura, casi como si se tratara de una marca personal, en esta "lucha contra el fascismo”.

"Limpiar su imagen y quedar encumbrado por los medios con Anguita", para hacer política desde fuera de una organización pero siempre con cierto tirón mediático. Iglesias lleva años manifestando cansancio personal, aunque las fuentes consultadas reconocen que es un político “enganchado al poder”. “Se irá, no hay más, salvo que gane las elecciones o sea presidente”, zanjan los más seguros. “Esto es el último baile”, añaden.

Podemos nació en 2014 en Madrid, tras el estallido del 15-M en 2011. Poco después de su nacimiento, llevó a 100.000 personas en la Puerta del Sol. Aquello fue el momento de máxima fuerza del partido, y en esa plaza Iglesias se abrazó con Alberto Garzón para el comienzo de la fusión con Izquierda Unida. Ahora, diez años después del 15-M, Iglesias está intentado gobernar el ejecutivo regional de Madrid, cuya sede se halla exactamente en la Puerta del Sol.

“Se cierra el círculo”, comentan unos y otros dirigentes del partido. “Que nadie se equivoque, Pablo ya se ha ido de Podemos”, argumentan los más tajantes. En general, cada cargo está reflexionando sobre su futuro, a la espera de ver los acontecimientos y la campaña electoral más definitiva. En todo los territorios, donde Podemos ha sufrido en estos años purgas y enfrentamientos internos, la perspectiva a una salida programada de Iglesias gana fuerza. Aunque no queda para nada claro que el verdadero relevo sea Yolanda Díaz.