Podemos quiere sacar del cajón la reforma exprés del sistema de votación en el Consejo General del Poder Judicial aprovechando la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el estado de alarma. Creen que el cambio de carteras entre Juan Carlos Campo y la nueva ministra Pilar Llop puede acercar posturas. Detectan el malestar en el área socialista y buscan la vía para recuperar una medida que Pablo Iglesias calificó de prioritaria para ascender a magistrados de su cuerda política.

Cuando Iglesias renunció al cargo, después de la derrota en las elecciones autonómicas de Madrid, el líder morado comunicó a sus secuaces que una de sus principales derrotas había sido no lograr el cambio de jueces en el CGPJ, con la promoción de magistrados progresistas afines al partido morado. Esas declaraciones llegaban en el medio de dos escándalos judiciales, como eran el caso Neurona y el del móvil de Dina Bousselham, a los que ahora se ha sumado la investigación por la asesora del gabinete de Irene Montero, que presuntamente ejerce de niñera de la ministra.

Es por ello que, nada más conocerse la sentencia del Constitucional sobre el estado de alarma durante la pandemia, tanto Montero como Ione Belarra, al mando de Podemos, se han propuesto volver a poner en la agenda del Ejecutivo esa posición. Montero, según señalan varias fuentes de Podemos, está "preocupada" por el desenlace de la investigación sobre Teresa Arévalo, que declaró el pasado martes en el caso niñera. E intenta ahora presionar a los socialistas para abordar los cambios que Iglesias no supo alcanzar.

La nueva ministra de Justicia, Pilar Llop.

Acercamiento de Montero a Llop

Una de las claves del discurso de Podemos es que la sentencia del Tribunal Constitucional ha sido redactada sin estar el organismo al completo. El Constitucional ha decretado su sentencia por mayoría de once miembros, pero Podemos recuerda que falta un ponente, y que todavía no se ha renovado el CGPJ. Creen que no es de recibo "bloquear" los nombramientos, y espera que Sánchez recupere la ofensiva que en su día parecía haber acordado con Iglesias para arrinconar al PP.

La salida de Iglesias ha generado enormes problemas para el nuevo núcleo dirigente de Podemos en lo que concierne la estrategia coordinada con la Moncloa sobre la agenda política. Juanma Del Olmo está de facto desplazado, y la confianza de Montero y Belarra con Yolanda Díaz en evolución cada día. Pero consideran que la remodelación del Ejecutivo puede ofrecer una oportunidad para recuperar esa iniciativa legislativa que planteaba modificar el sistema de nombramientos del CGPJ (pasando de la mayoría cualificada a la absoluta en el Congreso).

La nueva ministra socialista Pilar Llop despierta cierta ilusión en las filas moradas. Montero le agradeció la defensa en el Senado cuando una representante del Partido Popular dijo que “compartía su vida con un machista”. Durante la toma de posesión de la ministra, además, Montero fue de los pocos ministros que acudieron al acto (solo estuvieron Marlaska y el nuevo hombre fuerte de Sánchez en la Moncloa, Félix Bolaños).

El discurso de Llop tras conocerse la sentencia del Constitucional ha sido recogido con interés por Podemos, mientras que el pasado jueves la ministra se reunió con el colectivo de Jueces y Juezas para la Democracia, considerado afín a los morados. Podemos confía en ese sentido abrir nuevos canales de entendimiento con una dirigente muy atenta a los temas del feminismo (de Campo, Iglesias llegó a afirmar que era "machista" frenar la Ley del solo sí es sí).

Echenique y Belarra en primera línea

Podemos espera que también juegue a su favor la investigación del Tribunal de Cuentas sobre los líderes del procés. Los morados, como adelantó este diario, ya abrió los contactos a través de Jaume Asens con otros dirigentes del PSOE para incluir en un solo paquete la modificación del sistema de votación de ambos organismos.

El plan de momento ve a la cúpula morada como clara protagonista. Yolanda Díaz, en teoría la única legitimada para negociar con Sánchez, está más centrada en asuntos como el SMI y la derogación de la reforma laboral, en los que se juega su futuro político. Pero los de Podemos quieren dar prioridad al tema judicial. Pablo Echenique e Ione Belarra han atacado con fuerza al Constitucional y pedido oficialmente revisar el CGPJ. Y lo han hecho a través de duros mensajes en las redes sociales, que han obviado la petición de Díaz de bajar los tonos.

"El estado de alarma salvó cientos de miles vidas durante los momentos más duros de la pandemia. Hicimos lo que había que hacer. En España la oposición al Gobierno la están ejerciendo los jueces. Es una cuestión de higiene democrática renovar el Consejo General del Poder Judicial", afirma Belarra, ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030. Yolanda Díaz, en cambio, guardó silencio.

Podemos sabe que en su día Sánchez frenó la puesta en marcha de la reforma del sistema de votación del CGPJ por las advertencias de Bruselas. Pero los morados defienden que “no existe una opinión única en Europa”, y defienden que se puede hacer una campaña en la Comisión Europea para que entienda la necesidad de forzar la reforma en el Congreso.

Lo cierto es que Podemos y Sánchez detectan en el sistema judicial un contrapoder incómodo. Por otro lado, el presidente del Gobierno, tras la salida de Iglesias, parece haberse alejado de Podemos. Su ninguneo durante la remodelación del Ejecutivo ha sido para algunos incluso "alarmante". Pero la esperanza de Montero y Belarra es que también Sánchez agote la paciencia y se decida a recuperar la reforma que apadrinó Iglesias. Entre temas económicos y cuestión judicial, además, se hace palpable la distancia entre los intereses de Yolanda Díaz y los de Irene Montero. Muchos aseguran que se acerca el choque oficial.