El Partido Nacionalista Vasco (PNV) no da puntada sin hilo. Este viernes, su presidente, Andoni Ortuzar, afirmaba que pretende "normalizar relaciones" con el Partido Popular (PP) y volvía a marcar distancias con Podemos como presunto responsable de las desavenencias gubernamentales. Los peneuvistas confirmaban así con palabras una estrategia que ya era evidente por la vía de los hechos. Eso sí, al mismo tiempo el líder jeltzale dejaba claro que respalda al Gobierno de Pedro Sánchez. Y, de hecho, las negociaciones con el Ejecutivo para lograr nuevas cesiones de competencias van viento en popa.

El PNV ya ha lleva días dando muestras de lo que parece un viraje estratégico. Por un lado, la pasada semana lograba vías de entendimiento con PSOE, Podemos y PP para acordar la renovación del consejo de administración RTVE y, al mismo tiempo, también acercaba posturas con socialistas y populares para los cambios pendientes del Consejo General del Poder Judicial. Geometría variable de la que saben mucho en la sede de Sabin Etxea.

Para rizar el rizo, el PNV empezaba a elevar el tono de las críticas al Gobierno de PSOE y Podemos por sus desavenencias internas y hasta dudaba de su viabilidad. Primero el propio Ortuzar apuntaba a que "no es descartable" un adelanto de las elecciones generales para 2022 si continúa "el ruido infinito" o el "pimpampúm" entre ambos socios. Después, su portavoz en el Congreso, Aitor Esteban, también insinuaba que parece difícil agotar la legislatura si prosigue "este ritmo de discusión".

Negociación de fondo

Los ataques de Ortuzar y Esteban no eran casuales ni gratuitos. Porque de fondo estaba la negociación con el Gobierno de Sánchez para lograr el traspaso de más competencias. En especial, el PNV pretendía cerrar el traspaso de Prisiones prometido para este marzo y, de paso, que se desbloquease cuanto antes la transferencia al Gobierno vasco de la competencia para gestionar el famoso ingreso mínimo vital. A su juicio, la inacción del Ejecutivo de PSOE y Podemos emanaba de que Sánchez temía a Pablo Iglesias y el presidente jeltzale hasta sugería que el primero tendría que hacer una crisis de Gobierno.

Dicho y hecho. Tras las quejas de los peneuvistas, el pasado miércoles los gobiernos central y vasco acordaban celebrar en abril la comisión mixta de traspasos para rematar el caso de Prisiones, aumentar las materias que se transferirán entonces y acelerar la negociación sobre el ingreso mínimo. Ocurrió en un reunión fructífera entre el ministro de Política Territorial, Miquel Iceta, y la consejera vasca de Autogobierno, Olatz Garamendi.

Acercarse al PP...y Cataluña

En el PNV están acostumbrados a jugar a varias barajas políticas. Quieren "hablar con todos aunque sea para discrepar". Así, los citados logros arrancados al Gobierno en las últimas horas no son óbice para que los peneuvistas sigan trabajando en mejorar sus relaciones con el PP. En su entrevista en la Cadena Ser de este viernes, Ortuzar señalaba que la citada "normalización de relaciones" con el PP debe acometerse tras tres años de "hibernación", justo desde que los peneuvistas respaldaron la moción de censura que sirvió para desalojar del poder a Mariano Rajoy y hacer presidente del Gobierno a Sánchez.

El citado viraje estratégico es sólo parcial. El PNV sigue teniendo claro, y así lo verbalizaba su presidente, que ahora mismo su única opción es apoyar al Gobierno de Sánchez "porque no hay otra alternativa". Los motivos de esa posición son varios. Pero, sobre todo, no hay que perder de vista que PNV y PSOE son socios de gobierno en Euskadi. Esa relación es más que sólida. La relación es bastante peor con Podemos, tanto en el País Vasco como en el Congreso.

Nada ocurre por casualidad en política. A nadie se le escapa que en este acercamiento del PNV al partido presidido por Pablo Casado influye, amén de la citada presión para lograr más competencias, la cuestión catalana. Si, como parece obvio, ERC y Junts acuerdan la creación de un nuevo Govern, los diputados catalanes pueden desmarcarse más habitualmente del Gobierno de Sánchez. Lo que, de rebote, provoca que los votos de los seis diputados peneuvistas vuelvan a ser decisivos en el Congreso. Y, si algo saben hacer en el PNV, eso es sacar rédito a su posición.