El ministro de Agricultura y Pesca, Luis Planas, y el actual embajador en Francia, José Manuel Albares, están en boca de un buen número de diplomáticos y embajadores españoles ante un posible relevo de la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, en la remodelación de Gobierno que Pedro Sánchez planea para mediados de julio.

La eventual salida de Laya de Exteriores no conllevaría necesariamente su adiós al Consejo de Ministros, advierten fuentes diplomáticas consultadas por Vozpópuli. Por ejemplo, la crisis de Gobierno amenaza seriamente la posición de Reyes Maroto en Industria. "Su continuidad es casi imposible", admitían hace unos días fuentes gubernamentales a este periódico. Y una consecuencia de ello es que el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo podría desgajarse.

Industria, por un lado, pasaría a Nadia Calviño para configurar una supervicepresidencia económica, mientras que las áreas de Comercio y Turismo podrían caer en manos de Laya, una experta en comercio internacional con más de 15 años de trabajo repartidos entre Bruselas, Nueva York y Ginebra.

De esta forma, Sánchez podría recolocar a la titular de Exteriores dentro de su Gabinete sin dar la sensación de que Marruecos ha logrado la cabeza de la jefa de la diplomacia por la crisis bilateral. Otra posibilidad que se comenta entre los diplomáticos es que Laya y Planas se intercambien los ministerios.

Incluso, habría una salida honrosa para ella ya que la Embajada en Londres está vacante desde hace medio año y todo apunta a que Sánchez se guarda ese destino para un embajador político. Si hay un hito del que se recordará el paso de Laya por Exteriores es el llamado 'Acuerdo de Nochevieja' sobre Gibraltar, que ahora toca desarrollar con los británicos en la etapa recién iniciada del Brexit.

Las quinielas para suceder a Laya

Tanto Planas como Albares ya estuvieron en las quinielas de hace un año y medio para dirigir Exteriores cuando se formó el Gobierno de coalición, aunque fue la 'tapada' Laya la que se llevó el nombramiento. Finalmente, el primero siguió al frente de Agricultura y Pesca, mientras que el segundo fue enviado a París tras pasar casi dos años en Moncloa como principal asesor diplomático de Sánchez.

El ministro de Agricultura fue embajador en Marruecos de 2004 a 2010, una larga etapa que solventó con éxito y sin contratiempos, así que conoce muy bien el país vecino. En el Palacio de Santa Cruz, la sede principal del Ministerio de Asuntos Exteriores, hay diplomáticos que ven en él a la persona idónea para suceder a Laya y cerrar la grave crisis diplomática con el reino alauí.

Además, cuenta con una dilatada experiencia europea. Fue eurodiputado, 'mano derecha' de Manuel MarínPedro Solbes en las etapas de éstos últimos como comisarios en Bruselas y con la llegada de Mariano Rajoy al poder, consiguió el puesto de secretario general del Comité Económico y Social Europeo gracias a su plaza de funcionario comunitario. Así que Sánchez estaría tranquilo con el dossier europeo en manos de Planas.

El encargo de Sánchez a Albares

Albares, por su parte, ha sido el diplomático de cabecera de Sánchez. Persona de la máxima confianza del presidente del Gobierno, del que es amigo desde que se conocieron en las juventudes socialistas madrileñas, dirigió el área de internacional en La Moncloa tras el triunfo de la moción de censura.

En las últimas semanas se está desplazando a Madrid con asiduidad, sobre todo en los fines de semanas. Y hay un elemento que no ha pasado desapercibido en el departamento de Laya. Sánchez ha encargado a Albares la ponencia de política exterior que se aprobará en el Congreso federal del PSOE en octubre. Así que el impulso de esta política, que tantos quieren en Exteriores, pasa por sus manos.

Sánchez Albares Laya Exteriores
Pedro Sánchez y José Manuel Albares durante un viaje oficial en 2018.

Laya se encuentra en sus horas más bajas al frente de Exteriores, según constatan las fuentes diplomáticas. La crisis diplomática con Marruecos cumple dos meses desde que se supo que el líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, estaba ingresado de incógnito en un hospital de Logroño, si bien el punto álgido de la crisis empezó hace un mes con el asalto migratorio en Ceuta y la retirada de la embajada marroquí en Madrid, Karima Benyaich, por parte de las autoridades marroquíes.

Lejos de atisbarse gestos de acercamiento, ambas partes dan pasos en sentido contrario. Exteriores sorprendió hace dos semanas con su anuncio de que está considerando la posibilidad de suprimir en Ceuta y Melilla el régimen especial que evita la exigencia de visado a los ciudadanos de Marruecos. En la práctica, sería integrar a ambas ciudades autónomas en el espacio Schegen. Y desde Madrid tampoco se descarta explorar una medida similar para que ambas plazas españoles entrasen en la unión aduanera.

A la crisis con Marruecos se ha unido una polémica votación en el Consejo de Europa. En el departamento de Laya se ha sentido como una dura derrota para los intereses españoles

Rabat, por su parte, ha empezado a aislar al embajador español, Ricardo Díez-Hochleitner, al excluirle de su última reunión con los representantes extranjeros acreditados en el país vecino. Se trató de la primera constatación de un castigo por parte de Marruecos contra la legación española.

Antes del veto a Díez-Hochleitner se produjo la avalancha migratoria sobre Ceuta, la posterior retirada de la embajadora marroquí y la suspensión de la Operación Paso del Estrecho este verano, que ha supuesto un quebranto económico de unos 500 millones de euros para las empresas dedicadas al transporte marítimo entre ambos países.

La votación en el Consejo de Europa

A la crisis con Marruecos se ha unido esta semana una polémica votación en la Asamblea del Consejo de Europa, en la que se aprobó la resolución presentada por el diputado letón Boriss Cilevics en la que se invita al Gobierno español a reformar los delitos de sedición y de rebelión, se plantea el indulto de los presos del 'procés' e incluso se pide ir más allá y retirar la solicitud de extradición contra el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont.

Pese a las enmiendas presentadas por el PSOE, finalmente la resolución de Cilevics, en base a su informe '¿Deberían los políticos ser perseguidos por declaraciones hechas en el ejercicio de su mandato?', fue avalada por 70 votos a favor, 28 en contra y 12 abstenciones. 

Exteriores explicó en un comunicado que el informe avala la actuación del Estado y reconoce que los políticos independentistas actuaron al margen de la Constitución y de la legalidad. Además, valoró que el texto haya evolucionado desde su redacción inicial a posiciones más matizadas y respetuosas con España.

Laya Exteriores
La ministra Laya durante la celebración del Día de África en el palacio de Viana.

Sin embargo, en los pasillos del ministerio se ha sentido como una dura derrota para los intereses españoles, sobre todo, al ver como el diputado letón se coordinaba con los intereses políticos del independentismo catalán. La votación cayó -casualmente- un día antes de que el Consejo de Ministros aprobase los indultos.

Desde el PP se lanzaron críticas a Laya por esta votación en Estrasburgo. "Lo sucedido en el Consejo de Europa contra España es otro grave fracaso de la diplomacia española y su ministra Laya. La irrelevancia de una ministra incompetente", indicó el senador Rafael Hernando en las redes. La jefa de la diplomacia no dio la callada por respuesta y replicó al dirigente 'popular': "Menos ladrar y más trabajar. Insulta usted a sus colegas senadores y congresistas españoles en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa que son quienes han defendido la postura", subrayó.

Sin embargo, la reacción más sorprendente vino de Sociedad Civil Catalana (SCC). La entidad constitucionalista habló de "clara humillación a la democracia española" por lo ocurrido en Estrasburgo y reclamó a "ceses y dimisiones en el cuerpo diplomático y en el Ministerio de Exteriores" que dirige Laya. Una crítica contundente y poco habitual desde las filas de SCC.